Cardenal José Cobo: «Una seguridad nos llevamos de CONVIVIUM: no estamos solos»
El arzobispo de Madrid asegura que en la asamblea presbiteral se ha percibido el interés «en responder juntos a la llamada del Señor». Ahora toca «ir respondiendo, de forma concreta, a qué cura necesitamos hoy y qué subrayados tenemos que hacer»
CONVIVIUM, un proceso que continúa, es visto por el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, como una llamada de Dios a los curas a reunirse. La realización de la asamblea presbiteral, los días 9 y 10 de febrero, ha puesto de manifiesto «un ambiente y un espacio sacerdotal que es grande, diverso, poliédrico, pero muy amable». Se ha percibido el interés de los sacerdotes «en responder juntos a la llamada del Señor».
El reto es prolongar la experiencia relacional vivida, con «fórmulas creativas nuevas, sin perder nuestra identidad; pero necesitamos diseñarlas juntos». Esto se plasmará en las conclusiones, que ayudarán al pueblo de Dios a ir adelante. Para ello es necesario resaltar «una seguridad que nos llevamos de CONVIVIUM: no estamos solos».
—CONVIVIUM ha sido calificado como un éxito. ¿Tiene usted esa misma impresión? ¿Le sorprendieron la participación y el ambiente?
—El éxito ha sido el final de una primera parte, de un proceso que se ha ido trabando y que ha tenido dos elementos. Por un lado, siempre ha tenido una llamada. Y se ha intentado plantear desde el primer momento como una llamada que hacía Dios, más allá de todo otro parámetro, a los curas a reunirse. Y como respuesta a esta llamada ha habido una serie de preparaciones que son las que han ido modulando lo que ha sido CONVIVIUM.
CONVIVIUM no ha sido un producto elaborado desde el principio, sino que se ha ido haciendo en las reuniones con los curas, las reuniones con los curas por edades, a lo largo de casi todo un año. Partíamos de que el clero de Madrid es un clero muy bueno, que hay gente que está entregando la vida, que hay gente que quiere trabajar con otros. Entonces, ha sido un momento especial de todo un proceso que se ha iniciado y una respuesta que los curas han dado como curas, una respuesta a Dios de estar juntos, de encontrarse y de intentar planificar el futuro.
—De todo lo que escuchó en esos dos días de asamblea y en el proceso de preparación, ¿Con qué se queda?
—Primero, con una experiencia que nos ha desbordado a todos. Todos hemos ido con nuestras expectativas a CONVIVIUM y de repente, desde el primer día, nos hemos encontrado un ambiente y un espacio sacerdotal que es grande, diverso, poliédrico, pero muy amable. Y eso es el primer sabor que se nos ha quedado.
Después, el interés que tienen los sacerdotes, y que se ha manifestado en trabajar juntos, en responder juntos a la llamada del Señor, el identificarse en su ministerio en los tiempos de ahora. Y había un empeño muy serio y una realidad muy seria. Por otro lado, la llamada al futuro. Estamos en tiempos nuevos, necesitamos fórmulas creativas nuevas, sin perder nuestra identidad; pero necesitamos diseñarlas juntos. Estos han sido los grandes rasgos que en estos días hemos intentado trabajar.
—Los propios sacerdotes definieron esta asamblea presbiteral como experiencia de comunión y fraternidad. ¿Qué cree que es necesario para que eso se perpetúe entre el clero madrileño?
—Es necesario creer en la identidad; una identidad de un clero en una gran ciudad, de un clero variado, pero que tenemos y que compartimos una única misión. Trabajar la identidad y trabajar, como también se ha dicho en cada uno de los grupos, el cuidado y la atención de unos a otros.
No estar simplemente pensando en mí, en cada uno, sino saber que constituimos un presbiterio y que esos vínculos del presbiterio son un don que hemos recibido, pero también una tarea que tenemos que cultivar. Si crecemos en identidad y una identidad relacional, seguimos prolongando la experiencia de CONVIVIUM.
#VIDEO | «Ninguno se ha hecho sacerdote por un simple proyecto personal».
— Archidiócesis de Madrid (@archimadrid) February 18, 2026
En CONVIVIUM, el @CardenalCobo recordó que la vocación nace del encuentro: un sacerdote, un presbiterio, una comunidad. Conformar la vida con la cruz del Señor.#CONVIVIUM #Sacerdotes pic.twitter.com/9EYaVwjD3I
—CONVIVIUM ha sido un espacio para profundizar en la reflexión, a lo que han contribuido la carta del Papa León XIV y las ponencias del cardenal Bustillo y de Luis Marín. ¿Qué destaca de esas reflexiones?
—Ha habido dos grandes acentos que se imbrican entre ellos. Por un lado, el fijarnos en la identidad sacerdotal como llamados en todas las distintas escenas, que el cardenal Bustillo fue presentando, y la necesidad de una interioridad, una búsqueda de las grandes raíces sacerdotales, como nos decía la carta del Papa. Por otro lado, hacerlo de forma relacional, que es la gran aportación del Sínodo, como fue destacado en la segunda ponencia.
El relacionarnos, buscar la identidad en Jesucristo, han sido los dos grandes ejes de las ponencias de CONVIVIUM, que luego se ha notado en las conversaciones en el Espíritu y en las aportaciones que ha habido en la asamblea.

—Una asamblea que cobra sentido en función de la misión evangelizadora que los sacerdotes realizan en nuestra diócesis. ¿Cómo puede ayudar CONVIVIUM a la vida de la Iglesia de Madrid?
—CONVIVIUM ya ha ayudado desde el periodo previo. CONVIVIUM no es una seta que ha salido, sino que CONVIVIUM ha sido todo un proceso. Ha habido una preparación personal, que me consta que muchos sacerdotes han hecho y que ha ayudado a mirar hacia dentro y hacer una conversión también pastoral.
Ha habido un camino que hemos hecho en grupos por edades, donde se han realizado aportaciones muy interesantes, muy valiosas y que ha culminado en un momento de asamblea donde hemos compartido unos y otros. Pero ahí no termina CONVIVIUM. Para desarrollar y para aportar al pueblo de Dios ahora tiene que tomar unas conclusiones, que son las que hemos recogido estos días, y tenemos que revertirlas a los mismos que han participado.
—¿Cómo avanzar en ese camino para revertir todo lo vivido en la vida concreta? ¿Qué pasos espera que se den en los próximos meses para avanzar en ese camino?
—En CONVIVIUM han participado los sacerdotes, ha participado la vida consagrada y han participado los consejos pastorales y el pueblo de Dios. Ahora tendremos que volver a revertir todo esto, toda esta reflexión y toda esta aportación a los mismos que han participado.
También para ir respondiendo, ahora ya de forma concreta, a qué aspectos, qué cura necesitamos hoy y qué subrayados tenemos que hacer desde las parroquias, desde los consejos pastorales, desde la vida consagrada, desde las reuniones de arciprestazgo de los sacerdotes; cómo esto ya se puede implementar y desarrollar. Es una aportación para ir adelante en la marcha del pueblo de Dios con la contribución de sus pastores.

—En los momentos finales de CONVIVIUM usted dijo: «Gracias por ser curas. Y ahora, a seguir trabajando». ¿Qué quiere expresar con ese agradecimiento? ¿Cómo espera que se concrete ese «a seguir trabajando»?
—Es la primera experiencia de la que parte este CONVIVIUM. En Madrid hay un clero muy bueno. En Madrid hay clero de todos los colores, de todas las procedencias, pero es un clero muy bueno y entregado. A veces hay relatos que nos dicen que no es así. Sin embargo, hemos demostrado y vemos cuando vamos por las vicarías, por los arciprestazgos, que hay relatos que no casan con la realidad.
Hemos tomado conciencia de cuál es la realidad. Y es que hay curas buenos y eso hay que agradecérselo. Curas que están entregando la vida sencillamente, que están afrontando dificultades o retos de cambios imponentes en nuestra sociedad y están ahí. Lo que consta es hacer eco de un agradecimiento, agradecimiento al pueblo de Dios y agradecimiento también del resto de los sacerdotes: gracias por estar ahí y gracias por hacerlo así. Y ahora el reto que tenemos por delante es hacernos eco de este agradecimiento e ir expresándolo como sacerdotes, ir cogiendo las grandes claves que hemos tomado. Con una seguridad que nos llevamos de CONVIVIUM: No estamos solos.
Nuestros vínculos, nuestras relaciones, nuestra llamada a escucharnos unos a otros son una gran fortaleza que tenemos y que podemos seguir desarrollando, y también eso es un agradecimiento. Agradecimiento a los sacerdotes por haber respondido a la llamada del Señor en su vocación y a través de tantas pequeñas llamadas: en la parroquia, en CONVIVIUM, en los arciprestazgos. Es gente que está respondiendo a las llamadas, y el agradecimiento es por decir sí al Señor en tantos momentos y en tantos rincones de la vida.