Cardenal Hummes: Podría haber un modelo de ministerio sacerdotal «diferenciado» para el Amazonas

El Papa no quiere que el Sínodo de la Amazonía de octubre se utilice para abrir un debate general en la Iglesia sobre la ordenación sacerdotal de hombres casados, pero eso no excluye que pueda implantarse allí esta figura. No hay por qué «trasplantar los modelos de los sacerdotes europeos a los eventuales sacerdotes indígenas», afirma el relator general, el brasileño Claudio Hummes

Alfa y Omega

El Papa no quiere que el Sínodo de la Amazonía de octubre se utilice para abrir un debate general en la Iglesia sobre la ordenación sacerdotal de hombres casados, pero eso no excluye que pueda implantarse allí esta figura. No hay por qué «trasplantar los modelos de los sacerdotes europeos a los eventuales sacerdotes indígenas», afirma el relator general, el brasileño Claudio Hummes

El Papa no quiere que se utilice el sínodo sobre la Amazonía de octubre para hablar de demasiados temas y, pide que no se desvíe «el foco» de esta región. Así lo cuenta el cardenal Cláudio Hummes, presidente de la Red Eclesial Pan Amazónica (REPAM) y relator general del Sínodo, en una entrevista a Antonio Spadaro, director de “La Civiltà Cattolica”, publicada este 13 de mayo, a un día del comienzo de la reunión del Consejo Presinodal en el Vaticano.

No hay alusiones a ninguna cuestión en concreto, pero en los últimos meses se ha especulado con la posibilidad de que se aborden asuntos de importancia para toda la Iglesia, como la ordenación de curas casados o la moral sexual. Francisco pide, sin embargo, que los debates se centren en los «caminos para una ecología integral en la Amazonía».

Eso no excluye –sugiere más adelante el purpurado brasileño– que pueda plantearse la figura del sacerdote casado para el contexto concreto del Amazonas, donde se ha hablado acerca de esta posibilidad por la ausencia de presbíteros para atender estas comunidades. «Muchas veces existe la preocupación de trasplantar los modelos de los sacerdotes europeos a los eventuales sacerdotes indígenas», dice. «Pero alguien alertaba, con razón, de que hay demasiada preocupación y prioridad acerca del perfil del ministro ordenado más que de la comunidad que debe recibir al ministro. Es esta necesidad de la comunidad la que debe movernos a pensar, tal vez, en ministerios diferenciados, porque la comunidad allí necesita una presencia adecuada. No queramos defender una especie de figura histórica de cómo debe ser un ministro, sin posibles variaciones, de modo que las comunidades deban aceptarlo así tal cual porque nosotros lo enviamos así. También los ministerios deben pensarse a partir de la comunidad, de su cultura, de su historia, y de sus necesidades. Todo eso significa la apertura».

El cardenal Hummes, relator general del sínodo, junto a una líder indígena ecuatoriana

«Una Iglesia indígena para las comunidades indígenas»

Francisco también ha pedido que la Iglesia no incurra en una «actitud colonialista» en la evangelización de este territorio, y ha lanzado «un llamamiento a no hacer de la Iglesia en la Amazonía una fuerza colonizadora, a no querer colonizar a los pueblos indígenas en su fe, su espiritualidad, su experiencia de Dios». Colonialista sería, a juicio del cardenal Hummes, la actitud proselitista de las Iglesias pentecostales.

«La inculturación de la fe y el diálogo interreligioso son necesarios, porque es una verdad que también en los pueblos indígenas originarios Dios ha estado siempre presente en sus formas y expresiones propias y en su historia», considera el purpurado brasileño. «Ellos tienen ya una experiencia propia de Dios, semejante a otros antiguos pueblos en el mundo, en especial a los pueblos del Antiguo Testamento. Todos han tenido una historia en la que estaba Dios, una bella experiencia de la divinidad, de la transcendencia y de una consecuente espiritualidad. La evangelización de los pueblos indígenas debe tener como objetivo suscitar una Iglesia indígena para las comunidades indígenas. En la medida en que los pueblos indígenas acogen a Jesucristo, deben poder expresar esa fe suya desde su cultura, identidad, historia y espiritualidad».

Una Iglesia profética

Más allá de la Iglesia, Hummes denuncia el «espíritu dominador y depredador» de quienes quieren «explotar» el Amazonas «y salir después con las maletas llenas, dejando atrás la degradación y la pobreza del pueblo local, que ahora está más pobre y con su territorio devastado y contaminado».

Frente a ello, «la Iglesia en la Amazonía sabe que debe ser profética, no acomodada, porque la situación es por demás clamorosa y hay una situación de constante y persistente violación de derechos humanos y degradación de la casa común».

Con unos y otros elementos, se quiere dar «un paso más» para «promover una Iglesia Indígena para los pueblos indígenas, ayudar a que nazca y crezca una Iglesia Indígena», sintetiza el relator general del Sínodo, quien desvela también que ya, en 2015, el Papa le habló de la posibilidad de convocar un sínodo dedicado a esta región, y empezó a dialogar con las conferencias episcopales de los países afectados.

Alfa y Omega/Vaticannews