Cantalamessa invita a hacer examen de conciencia con santa Teresa

Cantalamessa invita a hacer examen de conciencia con santa Teresa

En la primera predicación de Cuaresma, el predicador de la Casa Pontificia ha reflexionado sobre la conversión, que en cada etapa de la vida se presenta de forma diferente

Redacción
Predicación de Cuaresma con Cantalamessa
Foto: Vatican News

«De pasatiempo en pasatiempo, de vanidad en vanidad, de ocasión en ocasión, a meterme tanto en muy grandes ocasiones y andar tan estragada mi alma en muchas vanidades». El cardenal Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, ha recurrido este viernes a santa Teresa de Jesús para renovar la invitación a la conversión en la primera predicación de esta Cuaresma.

La doctora de la Iglesia española es, para el capuchino, «el ejemplo más instructivo» del tercer tipo de conversión al que se ha referido en su meditación; la que intenta salir «de la mediocridad y de la tibieza» o, como dice el Apocalipsis al hablar de los creyentes de Laodicea, de no ser «ni frio ni caliente». La invitación, como todas las recogidas en esa sección del último libro de la Biblia, se dirige «a personas y comunidades que, como nosotros, han vivido durante mucho tiempo la vida cristiana y, más aún, ejercen en ellas un papel de liderazgo».

En el aula Pablo VI, escuchaban cardenales, obispos, prelados de la familia pontificia, empleados de la Curia y del Vicariato de Roma y superiores religiosos. Volviendo a la santa de Ávila, Cantalamessa ha seguido citando sus palabras: «Dábanme gran contento todas las cosas de Dios; teníanme atada las del mundo. Parece que quería concertar estos dos contrarios, tan enemigo uno de otro, como es vida espiritual y contentos y gustos y pasatiempos sensuales». El juicio de la santa, ha matizado Cantalamessa, tal vez sea algo «exagerado» al estar «dictado por la delicadeza de su conciencia». Pero puede servir a todos para hacer examen.

Creer es convertirse

Antes, el cardenal había explicado que en el Nuevo Testamento se habla de conversión en tres momentos o contextos diferentes. «Hay una conversión para cada estación de la vida. Lo importante es que cada uno de nosotros descubra la adecuada para él» en esta Cuaresma.

La primera es a la que invitaba el Evangelio del domingo pasado: «Convertíos y creed en el Evangelio». No son «dos cosas diferentes y sucesivas, sino la misma acción fundamental», ha explicado. La fe «requiere una verdadera conversión, un cambio profundo en la forma de concebir nuestra relación con Dios». Es decir, pasar de la idea de un Dios que ordena y amenaza a la de uno que «viene con las manos llenas para dársenos del todo. Es la conversión de la ley a la gracia, que era tan querida para san Pablo».

El otro momento de conversión es en el que hay que «hacerse como niños». Significa «volver al momento en que descubrimos que fuimos llamados, en el momento de la ordenación sacerdotal, de la profesión religiosa, o del primer verdadero encuentro personal con Jesús. Cuando dijimos: “¡Solo Dios basta!” y creímos en ello».

La mortificación y el Espíritu Santo

Cambiando de tercio, el predicador capuchino ha resaltado también cómo en el Nuevo Testamento y la vida cristiana hay una «circularidad y simultaneidad» de los estados espirituales. Así, ha recordado que si bien «la mortificación» a la que se invita en Cuaresma «es necesaria para alcanzar el fervor del Espíritu Santo», no lo es menos que «el fervor es necesario para llegar a practicar la mortificación». En este sentido, ha concluido recomendando la práctica del bautismo en el Espíritu, que «ha demostrado ser un medio sencillo y poderoso para renovar la vida de millones de creyentes en todas las iglesias cristianas».

La predicación de este viernes del cardenal Cantalamessa ha coincidido con el sexto y último día de los ejercicios espirituales de la Curia, que este año cada uno de sus miembros ha seguido de forma individual a causa de la pandemia. Habrá otras tres predicaciones todos los otros viernes de Cuaresma, salvo el 19 de marzo, solemnidad de san José.

Por otro lado, este viernes se ha anunciado que el sábado la Congregación para las Iglesias Orientales y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos han organizado una celebración en honor de san Gregorio de Narek, abad y doctor de la Iglesia. Este encuentro tiene lugar al ser la primera vez que se celebra su memoria dentro del calendario romano general, tal como decretó el Papa el 2 de febrero. Con este motivo, se celebrará la Misa en la basílica de San Pedro a las 10:30 horas. Después tendrá lugar una oración ecuménica en la estatua del santo armenio en los jardines del Vaticano.