«Buscar la plena comunión de los bautizados es una de las prioridades de mi ministerio» - Alfa y Omega

«Buscar la plena comunión de los bautizados es una de las prioridades de mi ministerio»

El Pontífice ha reconocido que «ha habido muchos malentendidos e incluso conflictos entre cristianos» y «aún sigue habiendo obstáculos», pero no debemos «retroceder en el compromiso por la unidad»

José Calderero de Aldecoa
El Pontífice durante la celebración.
El Pontífice durante la celebración. Foto. CNS.

León XIV ha participado este domingo 30 de noviembre en la Divina Liturgia presidida por el patriarca Bartolomé en la iglesia de San Jorge, en Estambul, en la sede del patriarcado ecuménico. Al final de la celebración, ha dirigido unas palabras a los presentes en las que ha reconocido que «ha habido muchos malentendidos e incluso conflictos entre cristianos de distintas iglesias que nos impiden estar en plena comunión».

De hecho, «aún sigue habiendo obstáculos», ha lamentado el Papa, que a pesar de ello ha pedido no «retroceder en el compromiso por la unidad. No podemos dejar de considerarnos hermanos en Cristo y amarnos como tales». En este sentido, ha recordado la oración ecuménica del inicio de su viaje, donde quedó constatado que «nos une una comunión real».

El Pontífice ha situado el inicio del camino en la declaración solemne firmada por Pablo VI y el patriarca Atenágoras, quienes hace 60 años «declararon solemnemente que las desafortunadas decisiones y los tristes acontecimientos que llevaron a las reciprocas excomuniones debían ser borrados de la memoria de la Iglesia». Aquel gesto, que el Santo Padre ha tildado de histórico, «abre un camino de paz, reconciliación y comunión entre católicos y ortodoxos que ha crecido también gracias a los distintos encuentros» que ha habido a lo largo de la historia «y a un prometedor diálogo teológico».

Un momento de la Divina Liturgia. Foto. CNS.

Prioridad del pontificado

En este sentido, León XIV ha asegurado que se han dado «muchos pasos también a nivel eclesiológico y canónico y, hoy, estamos llamados a comprometernos más hacia la restauración de la plena comunión». Así, ha llamado a impulsar el trabajo de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa. «Espero que no se ahorren esfuerzos para que todas las Iglesias ortodoxas autocéfalas vuelvan a participar activamente en este compromiso». Unas palabras que puede interpretarse como dirigidas al Patriarcado de Moscú, que en 2018 rompió la comunión con Constantinopla y desde entonces se niega a participar en cualquier iniciativa presidida o copresidida por sus representantes.

Por su parte, el Pontífice ha confirmado que, «en continuidad con lo enseñado por el Concilio Vaticano II y por mis predecesores, buscar la plena comunión entre todos los que están bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el respeto de las legítimas diferencias, es una de las prioridades de la Iglesia católica y, de modo particular, de mi ministerio como Obispo de Roma, cuyo papel específico a nivel de Iglesia universal consiste en estar al servicio de todos para construir y preservar la comunión y la unidad».

El Papa a la salida. Foto: CNS.

Tres desafíos

Al final de su alocución, el Santo Padre ha señalado tres desafíos a los que los cristianos están llamados a responder juntos. «Ante todo, en este tiempo de sangrientos conflictos y violencia en lugares cercanos y lejanos, católicos y ortodoxos están llamados a ser constructores de paz», ha detallado.

Otro desafío es la «amenazadora crisis ecológica». Católicos y ortodoxos «estamos llamados a colaborar para promover una nueva mentalidad, en la que todos se sientan custodios de la creación que Dios nos ha confiado».

El último que «quisiera mencionar es el uso de las nuevas tecnologías, especialmente en el ámbito de la comunicación». Y ha añadido: «Conscientes de las enormes ventajas que pueden ofrecer a la humanidad, católicos y ortodoxos deben trabajar juntos para promover un uso responsable de ellas, al servicio del desarrollo integral de las personas, y una accesibilidad universal, para que tales beneficios no queden reservados a un pequeño número de personas y a los intereses de unos pocos privilegiados».