Betania, recorrido vocacional en la diócesis de Ciudad Real

Diócesis, congregaciones religiosas, parroquias, colegios… y todas las realidades eclesiales de las diócesis españolas se afanan en volcar toda su creatividad para ofrecer a los jóvenes actividades atractivas…

Cristina Sánchez Aguilar

Diócesis, congregaciones religiosas, parroquias, colegios… y todas las realidades eclesiales de las diócesis españolas se afanan en volcar toda su creatividad para ofrecer a los jóvenes actividades atractivas, formativas, lúdicas, de encuentro y de acompañamiento que les ayuden a discernir qué es lo que Dios quiere de ellos, y que no se encuentren solos cuando sientan la llamada del Señor. Cafés vocacionales, campamentos de monaguillos, grupos de acompañamiento, Vigilias de oración… son actividades que, fácilmente, se encuentran en cualquier Delegación de pastoral vocacional. Una de estas actividades es Betania, un recorrido que abarca un curso escolar y cuyo objetivo es que los jóvenes sean más amigos de Jesús. A Carmelo Navas, un joven ciudadrealeño de 22 años, esta iniciativa le ayudó «a discernir que la llamada que sentía del Señor era para seguir por el camino del sacerdocio. Llegué con muchas preguntas, y la contestación a todas fue que debía profundizar en la figura de Cristo», explica el joven, que ahora está en el Seminario.

Esta actividad, puesta en marcha por la Delegación de Pastoral Vocacional de la diócesis de Ciudad Real, «está dirigida a aquellos jóvenes, de más de 18 años, que se encuentran discerniendo qué quiere Dios de sus vidas», señala el Delegado, don Eustaquio Camacho. Los participantes en Betania se reúnen un domingo al mes en un monasterio de religiosas carmelitas: «Allí, comentamos cómo nos ha ido el mes, porque escuchar a otros hace que los chicos se den cuenta de que no están solos, sino que hay un grupo de personas en la misma situación que ellos. Muchas veces, lo difícil de plantearse la vocación para los jóvenes es que se sienten solos, como bichos raros», afirma el Delegado. Luego, el joven, comenta con su director espiritual lo que va experimentando.

«El éxito de Betania es que los jóvenes se sienten acogidos. También que aquí aprenden que la vocación no es tanto el empeño personal en realizar una opción, sino que son elegidos por el Señor. Y para eso, hace falta escuchar a Dios». En los dos últimos años, cuatro chicos de Betania han entrado al Seminario.

Cristina Sánchez Aguilar