Antes de los cinco años hay mucho que aprender en Burundi y KOMERA pondrá las bases - Alfa y Omega

Antes de los cinco años hay mucho que aprender en Burundi y KOMERA pondrá las bases

KOMERA, gana los XIII Premios al Voluntariado Universitario. Con 15.000 euros, iniciarán la construcción de una escuela infantil para aprender en Burundi

Rodrigo Moreno Quicios
Alumnos de las escuelas de KOMERA con sus voluntarios en Burundi. Foto: KOMERA

En la villa de Ndava, en Burundi, «los niños de cero a cinco años ni tienen ningún tipo de escuela ni guardaría donde quedarse». Para pasar al día, «o van al campo a trabajar con sus padres, lo que dificulta su propio rendimiento laboral, o son los hermanos mayores quienes se hacen responsables de ellos llevándoselos a su escuela, pero tampoco pueden estar en clase llorando», explica a Alfa y Omega José Xalabarder, voluntario en KOMERA, la antigua oenegé ASU (Asociación Solidaria Universitaria).

Es la entidad que ha ganado los XIII Premios al Voluntariado Universitario que concede la Fundación Mutua Madrileña, dotados con 15.000 euros que podrán destinar a los primeros pasos en la construcción de un centro escolar infantil. Una escuela que completará «el mismo complejo donde la oenegé construyó una escuela primaria y otra de secundaria» que gestionan las misioneras de la caridad y profesionales locales.

Los peques tienen cosas que aprender en Burundi

Xalabarder reivindica que, aunque no se dediquen todavía a leer y escribir, los niños de hasta cinco años tienen muchas cosas que aprender en Burundi: «Algunas cosas básicas cognitivas, como hablar, expresarse, identificar las letras, relacionarse socialmente y algunas habilidades psicomotrices a través del juego». El riesgo de no hacerlo a tiempo es permanecer lastrados durante el resto de su vida, por lo que «construir una escuela infantil es una ayuda muy directa».

Voluntarios de KOMERA con alumnos de Burundi. Foto: KOMERA

Como el coste final estimado es de 50.000 euros, este primer pistoletazo de salida tan solo permitirá iniciar las fases más básicas de la construcción. Después, nos explica José Xalabarder, quedará dotar de materiales y profesores al centro. «Ya hay un convenio en la escuela de primaria y secundaria con el Ministerio de Educación que las hace viables y que se aplicará también aquí, si no sería insostenible», cuenta este estudiante de ADE y Comunicación Audiovisual. «Es una réplica de los modelos que ya existen», recalca.

Voluntariado todo el año

Igualmente, explica que KOMERA (la antigua oenegé ASU) «colabora con las misioneras de la caridad en su comedor de Vallecas y en el Paseo de Ermita del Santo». También con las fundaciones Down Madrid y APSURIA. Y realiza «voluntariado mensual en Madrid para recaudar fondos». El próximo será una carrera de 111 kilómetros —la ruta teresiana de Alba de Tormes a Ávila— en menos de 24 horas y en la que cada corredor deberá buscar padrinos que le pague por cada kilómetro que consiga recorrer.

Estudiantes de los colegios que KOMERA ayudó a levantar en Burundi. Foto: KOMERA

«De alguna manera hay que implicarse y, para preparar el viaje, cada uno hace lo que puede», revela José Xalabarder. «Yo otro año hice una cena con hamburguesas y otras personas venden dulces»,añade. Con lo recaudado, se ayudará a que KOMERA se pueda llevar a cien personas a Burundi con dos viajes universitarios en julio, dos de profesionales en agosto y otro en junio desde el Colegio de Fomento Aldovea para los alumnos que hayan acabado segundo de bachillerato.

Estudiantes de todas partes

Los 24 alumnos que colaboran en este proyecto cursan sus estudios en la Universidad Politécnica de Madrid, Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Carlos III, Universidad de Alcalá, Universidad de Navarra, Universidad Pontificia Comillas, Universidad Villanueva, Universidad Francisco de Vitoria, Universidad Camilo José Cela, Universidad San Pablo, CUNEF Universidad y el Instituto de Empresa.