La postulante más reciente del monasterio es catalana. Se llama Clara. El día de su entrada en la comunidad estuvo acompañada por un buen número de familiares y amigos que se trasladaron desde Barcelona hasta Ávila –Sotillo de La Adrada– con tal de vivir con ella esos momentos iniciales, sumamente sencillos pero no por ello menos importantes, de la vida religiosa.

En nuestra comunidad, con hermanas de algunos países de Europa, como Alemania y Hungría, se oye de vez en cuando hablar en otro idioma que no es el castellano. En la liturgia hemos incorporado cantos en diversos idiomas, como el inglés, el alemán o incluso el húngaro, como signo de comunión con nuestras hermanas de Centroeuropa.

El día de la entrada de Clara en el encuentro nos turnábamos en las canciones: los familiares y amigos, una; la comunidad, otra. Cada cual en su lengua de origen… hasta que alguien expresó el deseo de cantar una canción conocida por todos pero cada cual en su lengua: «Me sedujiste, Señor». Los jóvenes catalanes cogieron la guitarra y comenzaron las primeras notas y palabras. Al segundo, las hermanas presentes se unieron a ellos en lengua castellana.

En el momento más vivo de la canción –«Me sedujiste, Señor, con tu mirada»– éramos una sola voz, enfervorecidos por las palabras que salían de nuestra boca y de nuestro corazón, orientado hacia Jesús el Señor. Tu m’has seduït, Senyor… amb la mirada. Al concluir nos miramos también nosotros y nos ofrecimos una sonrisa de comunión y paz. Dejando atrás toda política, más allá de lo que uno vote en las urnas, tuvimos conciencia de que hay una lengua común y ella siempre será el lazo de comunión que nada ni nadie podrá romper. De joven cantaba una canción de Lluís Llach, el Viaje a Ítaca, del poeta Kavafis. Lo cantábamos en catalán como signo de una rebeldía que quería no sesgar sino sumar, unir. Será un camino largo, surcaremos paisajes impensables y cabalgaremos por olas siempre nuevas… Ojalá nos dejemos llevar por el mismo Viento y nos dirijamos hacia el mismo Horizonte.

Madre Prado González Heras
Priora del Monasterio de la Conversión. Hermanas Agustinas