En la barriada Casavalle del laicista Uruguay «la política no llega» pero la Iglesia sí - Alfa y Omega

En la barriada Casavalle del laicista Uruguay «la política no llega» pero la Iglesia sí

León XIV bendecirá el 7 de noviembre en este vecindario un complejo de doce casas levantado por su parroquia gracias a «la generosidad de católicos y no católicos»

Rodrigo Moreno Quicios
León XIV bendecirá un complejo de 12 casas levantadas por la parroquia. En total, junto con reparaciones, han ayudado a la construcción de unas 130.
León XIV bendecirá un complejo de 12 casas levantadas por la parroquia. En total, junto con reparaciones, han ayudado a la construcción de unas 130. Foto: Pablo Coimbra.

«Para nosotros fue una gran sorpresa que, cuando el Papa visite Uruguay, venga a este barrio considerado marginal. Es en cierto modo cierto porque aquí mucha gente vive en los márgenes», nos explica el padre Pablo Coimbra. Es párroco de Nuestra Señora de Guadalupe en Casavalle, un vecindario a las afueras de Montevideo «olvidado, marcado por la pobreza» y en el que muchos vecinos viven «amedrentados por el delito y la violencia», pero a quienes León XIV mirará a los ojos el 7 de noviembre.

En este entorno, «la Iglesia tiene particularmente concentrado un número importante de obras sociales de caridad». Enumera «al menos 15» y, entre otros ámbitos, «atiende especialmente a jóvenes con iniciativas educativas formales y no formales». Por ello agradece que se «pueda mostrar la otra cara del barrio» gracias a celebración por parte del Papa de un acto en esta parroquia que «muestra algo de la universalidad de la vida de la Iglesia».

Más de 15 obras educativas

Entre las obras educativas, las hay de los salesianos, quienes combinan unos 1.500 alumnos entre «niños, adolescentes y jóvenes». Aparte de a colegios, algunos de ellos van a «la escuela de oficios Don Bosco». Por su parte, las Hermanas de la Natividad tienen otra obra «de educación formal donde la mayoría son becados, no pagan ninguna cuota» y pueden acabar la Secundaria en la zona de Casavalle conocida como Marconi.

También «están los focolares, que tienen un proyecto llamado Nueva Vida y es un club de niños y centro juvenil con horario escolar y donde se les alimentación». Y el Opus Dei cuenta con una iniciativa similar solo para varones llamada Los Pinos y, para las chicas, Los Rosales.

Pablo Coimbra es párroco en Nuestra Señora de Guadalupe.
Pablo Coimbra es párroco en Nuestra Señora de Guadalupe. Foto: Pablo Coimbra.

A esto se suma que «las Hermanas de Madre Teresa de Calcuta tienen un hogar para abuelas y ancianas abandonadas y pobres». Según nos cuenta Pablo Coimbra, al recibir el alta de hospitales públicos, muchas no pueden valerse por sí mismas, por lo que las religiosas «las recogen» y estas ancianas «pasan a vivir con ellas en el hogar». Y subraya de ellas que «recorren mucho el barrio, están en contacto con los vecinos y se meten en todos los rincones».

Aparte, señala que hay otras cinco parroquias, que los Padres Leoninos llevan algunas de ellas y que existe el colegio parroquial de Santa Bernardita «donde hay muchos niños becados y no pagan cuota».

La Iglesia levanta casas

El párroco de Nuestra Señora de Guadalupe recuerda que «este es un barrio olvidado donde hay servicios públicos que no llegan, no hay saneamientos, energía eléctrica ni otros servicios que tiene que brindar el Estado». La paradoja es que a este vecindario en el país más laicista de Sudamérica «la política no llega» y, en cambio, «la Iglesia ha puesto su mirada y su corazón». «Que el Papa venga a visitarlo es una forma de decir a estas personas que las considera dignas y alguien les toma en cuenta», subraya Pablo Coimbra.

Estas nuevas residencias son posibles gracias a «la generosidad de católicos y no católicos». Foto: Pablo Coimbra.

Por último revela que, durante su estancia en Casavalle, León XIV «bendecirá un complejo de doce viviendas que estamos construyendo para familias de la comunidad». De hecho, «hay proyecto para desarrollar otras seis y hemos construido o reparado 130 viviendas en el barrio». Según el párroco, la iniciativa ha sido posible porque «hay gente muy generosa y muchos católicos y no católicos están dispuestos a ayudar en este tipo de iniciativas particulares».

Por último, señala que aunque se haya ninguneado la religión en este país, «la gente sigue teniendo esa búsqueda de trascendencia y la parroquia ya está recogiendo los frutos de la visita, pues muchos se han acercado para bautizarse a ellos y a sus hijos».