Nuevo miembro español de la Comisión Teológica Internacional: «Se ve un aumento de laicos y mujeres»
Ángel Cordovilla, decano de las facultades de Teología y Derecho Canónico de la Universidad Pontificia Comillas, cree que la cuestión antropológica es uno de los temas fundamentales en la actualidad y subraya una «continuidad de fondo» en los últimos Papas
—Enhorabuena por el nombramiento. Forma parte de un grupo amplio y heterogéneo de nuevos miembros de la Comisión Teológica Internacional, encargada de asesorar al Papa y al Dicasterio para la Doctrina de la Fe durante los próximos cinco años. ¿Qué cree que ha buscado León XIV al hacer la selección?
—Esta comisión nació con la voluntad de ser una institución que incluyera a teólogos de todas las partes del mundo, y así es en este caso. Es verdad que Europa sigue teniendo un peso grande, porque aunque la Iglesia aquí va adelgazando en número y presencia, en teología el peso de nuestras facultades sigue siendo bastante significativo.
Luego, se ve claramente un aumento de laicos y también de mujeres. Se ve que se quiere una mayor diversidad y pluralidad en este sentido, no que formen parte solo teólogos sacerdotes, como yo, o de congregaciones religiosas. No es que antes no la hubiera. Pero cada vez hay más laicos y mujeres que estudian teología de manera profesional y rigurosa. Entiendo que el criterio no es solo el lugar de procedencia, sino el rigor de las investigaciones de cada uno.
—¿Esta pluralidad se refiere también a las distintas sensibilidades teológicas?
—No conozco tanto la de todos los nuevos miembros como para decirlo. Pero por las instituciones en las que estamos estoy convencido de que hay bastante variedad también ideológica, en el buen sentido de la palabra. La fe es una pero las teologías son plurales. Un teólogo argentino, norteamericano o español o una mujer de Asia tenemos procedencias diferentes que también nos han configurado.
¿Sobre qué temas reflexionarán?
—Uno de los ámbitos en los que está especializado es la relación entre fe y cultura contemporánea, que será el ámbito del que precisamente surjan la mayoría de temas que tengan que analizar. ¿Tiene noticias sobre qué cuestiones trabajarán?
—En la plenaria será cuando se designen los temas que se van a trabajar y los 30 miembros se dividen en tres subcomisiones para trabajar uno cada una. A veces los ha pedido el Papa expresamente, otras el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y otras los ha propuesto la propia comisión. En este caso, la información oficiosa que tengo es que el Santo Padre tiene ya claro qué quiere pedirnos.
—Si les preguntaran a ustedes, ¿qué temas propondría?
—Para mí uno de los lugares fundamentales donde se expresa la relación entre fe y cultura en la actualidad es la cuestión antropológica. De hecho, ha sido una de las que preocupaban en gran medida al Papa Francisco y León XIV ha continuado en esa línea con Magnifica humanitas, que en el fondo es un alegato sobre la dignidad humana y quiere poner de relieve lo que significa la antropología cristiana en un momento en que el hombre se está redefiniendo a sí mismo.
Pero en esta línea la Comisión Teológica Internacional ya sacó en marzo Quo vadis humanitas? y acaba de sacar otro documento sobre el cuidado de la casa común. Trata de ecología integral pero en el centro está la cuestión antropológica, siguiendo lo que ya dijo Benedicto XVI cuando afrontó esta problemática: que la ecología cristiana no puede ser tratada adecuadamente si no es desde la antropología.
Ahora vengo un poco a ver por dónde nos dice el Papa que vayamos. Soy bastante dócil, y cuando nos pida que se estudie algo, ahí me pondré con todo mi ahínco.
Continuidad de fondo entre los Papas
—Ha apuntado a la continuidad entre Francisco y León XIV, e incluso con Benedicto XVI. Más allá de aspectos externos, ¿han sido los últimos pontificados tan distintos en su fondo teológico como se presentan a veces?
—No. Uno mira en profundidad y hay una corriente de fondo, un hilo conductor diría que entre el pontificado de todos los Papas posconciliares, desde Pablo VI. El propio Juan Pablo II, que fue el que ejerció durante más años y desarrolló un magisterio muy amplio, anticipó de alguna manera muchos temas que luego desarrollaron Benedicto XIV, Francisco y León XIV.
Lo que pasa es que es cierto que el foco de cada Papa es distinto porque la sensibilidad es diferente. Entre Benedicto XVI y Francisco a mucha gente le pareció que había una especie no digo de ruptura, pero sí de acentos muy diversos. Es verdad que eran lenguajes muy disantos. Pero con perspectiva se ve una continuidad en el fondo.
—¿Cómo describiría esos distintos acentos teológicos?
—Para Benedicto la cuestión decisiva era la crisis de Dios y la crisis de fe. Todo su pontificado giró en torno a unir en torno al diálogo entre fe y razón y entre fe y cultura la pregunta radical de si es todavía posible hoy la fe y cómo volver a poner en el horizonte de la vida humana la cuestión de Dios.
Francisco, sin renunciar a esto, veía más la crisis en el ámbito social, aunque al final las raíces últimas de esa crisis también eran teológicas. Y León XIV ha querido conectarse con León XIII y la doctrina social de la Iglesia, pero es una manera también de recoger toda la preocupación de los Papas posconciliares; con acentos nuevos, claro. Y lógicamente su reflexión es muy de la teología de san Agustín.
Reconocimiento a Comillas
—Este nombramiento refuerza el reconocimiento a la Universidad Pontificia Comillas, que ya estuvo representada en la CTI en los dos quinquenios anteriores por Gabino Uríbarri. ¿Qué lugar ocupa esta institución en el panorama académico en teología?
—Voy a dar un dato objetivo: en el ranking QS, que es uno de los más importantes desde el punto de vista internacional, en la sección de Teología y Ciencias Religiosas aparecemos en el puesto 28 de todo el mundo, y como la primera en español. Donde mejor situados estamos es en el ámbito de la investigación; ahí entramos en el top 10 por la repercusión de nuestras investigaciones.
Es decir, la Facultad de Teología de Comillas está en un puesto bastante significativo. Y además en un contexto donde competimos con Notre Dame, con Oxford, con Cambridge, con el Boston College y otras instituciones que son trasatlánticos, mientras nosotros somos una facultad pequeña y además en España. Tenemos una situación privilegaida.