La crisis de vivienda empuja a las prostitutas a la calle y a los clubes
Las Oblatas publican un informe que destapa cómo afecta la escasez de viviendas a las mujeres que ejercen la prostitución
Las dificultades para acceder a una vivienda digna agravan la vulnerabilidad de las mujeres en situación de prostitución, que se ven abocadas a vivir en los pisos o clubes donde la ejercen. Este es uno de los datos del último informe publicado por las Hermanas Oblatas, que advierte de un incremento del 27 % de las prostitutas víctimas de trata atendidas por ellas tan solo en un año.
La congregación alerta en su informe de la emergencia habitacional que sufren estas mujeres, al haberse multiplicado casi por siete el número de las víctimas acompañadas en situación de sinhogarismo en relación a 2024, pasando de 12 a 80.

Durante 2025, los proyectos de las Oblatas en Europa acompañaron a 7.506 mujeres, de las que una mayoría se encuentra en situación de prostitución (el 85 %) o es víctima o posible víctima de trata (10 %), lo que supone un aumento del 27 % en víctimas identificadas por las fuerzas y cuerpos de seguridad atendidas por la entidad respecto al año anterior, al pasar de 181 a 230.
Falta de ingresos y precariedad extrema
El perfil mayoritario corresponde a mujeres migrantes —principalmente de Latinoamérica, donde Colombia representa el 32,8 % del total—, con cargas familiares en origen y en situación administrativa irregular. En el caso de las mujeres de nacionalidad española, la organización señala que hay un repunte de mujeres que está estrechamente vinculado al deterioro de la salud mental y a consumos activos.
Según Hermanas Oblatas, la falta de ingresos empuja a estas mujeres «a la precariedad extrema», debido a las dificultades para acceder a una vivienda digna, relacionadas, entre otros factores, con la ausencia de contratos de trabajo, la precariedad económica y las dificultades administrativas.
El informe señala además que 2.031 mujeres atendidas en situación de prostitución o trata (el 28,5 %) viven en los pisos o clubes donde ejercen prostitución, y el sinhogarismo afecta al 5 % de las que asisten en los recursos de la entidad. Junto a ello, la congregación alerta de que cada vez hay más mujeres que se encuentran en situación de ocupación en infraviviendas o con subalquileres de casas previamente ocupadas por otras personas.
El informe de las Oblatas advierte de la cronificación de la violencia hacia estas mujeres, lo que genera un severo desgaste físico, emocional y psicológico. En muchos casos, el consumo de sustancias surge como mecanismo de supervivencia ante la violencia o por coacción directa, profundizando su indefensión. Según la organización, en 2025 se registraron 172 incidencias graves de violencia —agresiones, abusos, sumisión química», de las que en un 11 % impactó directamente en los hijos e hijas menores.