Aunque los jóvenes se casen menos, «no han dejado de tener sed de amor»
En las jornadas en el Vaticano por los diez años de Amoris laetitia, obispos de Australia e India reivindican que los matrimonios demuestran «que el amor puede durar»
«No podemos ignorar el hecho de que actualmente el número de matrimonios está disminuyendo en todo el mundo, tanto los civiles como los celebrados en la Iglesia». El cardenal Kevin Joseph Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, ha planteado esta preocupación durante el encuentro celebrado en el Vaticano por los diez años de Amoris laetitia. La jornada de este viernes se ha centrado en los jóvenes y el descubrimiento de la vocación matrimonial.
Farrell ha recordado la preocupación de «tantos padres cristianos cuyos hijos sufren soledad, dudan a la hora de asumir un compromiso duradero o rechazan categóricamente emprender el camino que sus propios padres habían abrazado con alegría».
Los jóvenes son testigo de rupturas
Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal Australiana, Timothy John Costelloe, ha advertido de que no se puede tratar a los jóvenes «como un grupo sociológico homogéneo» sino como «individuos únicos con sus propias historias, experiencias y personalidades distintivas». Por ello ha defendido una pastoral basada en la escucha. «Debemos tomarlos en serio, debemos tanto nutrir como demostrarles nuestro respeto, y debemos escucharlos atentamente», ha emplazado.

Entre los obstáculos para el compromiso ha señalado la influencia de unas redes sociales que privilegian «la felicidad inmediata frente a la permanencia, el sacrificio y la alianza», así como las consecuencias de los divorcios, la violencia doméstica y la pérdida de credibilidad de los responsables eclesiales. Frente a ello, «el testimonio de los matrimonios y las familias estables constituye una herramienta poderosa» para reducir «el miedo al compromiso y las dudas sobre su permanencia».
«Aspiraciones profundas de ser amados»
El obispo auxiliar de Bombay, Stephen Eustace Victor Fernandes, ha resumido el desafío con otra idea: los jóvenes «no han dejado de tener sed de amor» y lo que se ha debilitado es «la confianza en que el amor pueda durar». Sus dudas, ha explicado, esconden «aspiraciones profundas: ser amados y aceptados, sentirse parte de algo, ser tratados con dignidad, encontrar autenticidad y construir un futuro significativo».

Por eso, ha pedido que la Iglesia no se limite a explicar sus enseñanzas, sino que escuche y acompañe. «Antes de que la Iglesia pueda hablar de manera convincente, primero debe escuchar», ha afirmado.
Hay esperanza tras «el fracaso y el perdón»
Fernandes también ha reclamado presentar el matrimonio como una alianza que da sentido a la vida, no como una lista de prohibiciones. La formación debe realizarse no solo «para los jóvenes», sino «con los jóvenes».
Por último, el cardenal Fernandes ha resumido que los matrimonios pueden dar testimonio de que, tras «el fracaso y el perdón, el sacrificio y la alegría», han descubierto «que el amor puede durar».