Madrid Live Meeting: una oportunidad para «preguntar a Jesús dónde nos necesita hoy»
Los jóvenes de la archidiócesis de Madrid han comenzado el camino hacia su próxima Asamblea de Jóvenes con el Madrid Live Meeting, un encuentro para hacer memoria de la visita de León XIV y, sobre todo, para convertir aquella experiencia en una llamada concreta
Los jóvenes de la archidiócesis de Madrid se preparan para su asamblea. Un camino que han iniciado este 3 de octubre con el Madrid Live Meeting, un encuentro en el que se ha hecho memoria de lo vivido durante la visita del Papa León XIV el pasado mes de junio, que tuvo en la vigilia con los jóvenes en la plaza de Lima uno de los momentos más destacados.
Las palabras del Santo Padre ayudaron a los jóvenes a preguntarse: ¿A qué te está llamando el Señor? ¿A qué crees que nos está llamando el Señor como Iglesia de Madrid? ¿Qué fue lo que más te tocó de la visita del Papa? ¿Hay algo que el Señor haya despertado en tu corazón?
Con las palabras y canciones de la rapera Aisha Ruah, los jóvenes fueron escuchando los testimonios de algunos de quienes estuvieron presentes en la vigilia con el Papa. María, de la parroquia San Benito Meni, o Cata y Nacho de Hakuna, que experimentaron aquel momento como ocasión para reunidos por Cristo, ser uno en el que es Uno, como dice el lema del Papa León XIV, ser uno en la diversidad de realidades eclesiales presentes.
Jóvenes alegres que son desafiados a ser testigos de esa alegría, que viene de Cristo y se alimenta en la oración y en la Eucaristía. Jóvenes que vivieron la Vigilia como una experiencia profunda de amor a la Iglesia, al servicio de quien ponen sus dones, conscientes de que el Señor los da no para uno mismo, sino para ponerlos al servicio de los otros.

Preparar la Asamblea de Jóvenes ha llevado a recordar la Asamblea Presbiteral Convivium, realizada en febrero de este año. Alonso Salcedo, joven sacerdote de Madrid, vicario parroquial en la parroquia Buen Suceso, lo definía ante los jóvenes como «una ocasión maravillosa para abrir el corazón, escucharnos y ver que es lo que el Señor nos pide como sacerdotes», animando a los presentes a recorrer juntos el camino previo a su asamblea.
Dios pone en nuestras manos una viña
La celebración eucarística ha sido el punto fuerte de este Madrid Live Meeting. Presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, conto con la presencia de un buen número de sacerdotes, muchos de los cuales acompañan a los jóvenes en las parroquias y diversas realidades eclesiales. También se hicieron presentes los delegados de jóvenes de las diócesis españolas, reunidos en Madrid, y el obispo auxiliar de Barcelona David Abadías, que participa del encuentro de delegados.
En la homilía, el arzobispo, a la luz del Evangelio del XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, recordó que «Dios pone en nuestras manos una viña: nos confía la fe, la Iglesia, cada una de nuestras diócesis, y de una manera muy especial a nuestros compañeros y a tantos jóvenes que viven alrededor nuestro, con sus búsquedas y con sus preguntas, con sus ganas de vivir y también con las dificultades que encuentran para imaginar su futuro».

El cardenal ha dado las gracias a los presentes en este encuentro y en la visita del Papa León XIV a Madrid. Una oportunidad para recordar que «pertenecemos a una Iglesia mucho más grande que cada uno de nuestros grupos y nuestras formas de vivir la fe». Pero más allá de los recuerdos del encuentro con el Papa, el arzobispo recordó que León XIV «ha insistido muchas veces que los encuentros con jóvenes no pueden convertirse en momentos aislados, sino que tienen que ayudarnos a avanzar en la vida cristiana, a crear vínculos entre nosotros y a crecer en el testimonio y en el compromiso».
Ser signo de esperanza
Desde ahí, invitó a preguntarse por lo que Dios les dijo en aquellos días con el Papa y las palabras y llamadas que quedaron dentro de cada uno. Y desde ahí recordar que «el Papa no solo vino a reunir a muchos jóvenes, vino a confirmarnos en la fe y a recordarnos que Jesús nos confía su viña y nos envía al mundo. Enviados para ser mensaje de esperanza, como subrayó el Santo Padre. No se trata solo de hablar de esperanza, sino de preguntarse como ser signo de esperanza para otros.
Ante lo que sucede en la parábola de la viña, el cardenal Cobo advirtió que «la tentación es usar la Iglesia o nuestros grupos para nosotros y olvidar qué es lo que Dios quiere de nuestra Iglesia y de nuestros grupos», y que a pesar de las muchas cosas que podemos hacer, «podemos perder la relación con aquel que da sentido a todo lo que hacemos». Desde ahí entender que es necesario «apoyarnos en la misma piedra angular que es Jesús».
Al hilo de las palabras del Papa, que decía que «Cristo es nuestra estrella polar», el cardenal invitó a «recuperar una dirección en medio de tantas voces, posibilidades y mensajes que compiten por nuestra atención». También a preguntar a Jesús: «¿Hacia dónde quieres llevarnos? ¿Dónde nos necesitas hoy?» Y para ello salir y abrir los ojos para descubrir que vivimos «en una ciudad llena de posibilidades, pero también de heridas. Muchos jóvenes que estudian, trabajan y se esfuerzan y aun así, ven cómo acceder a una vivienda resulta cada vez más difícil. Formar una familia o construir un proyecto propio termina aplazándose muchos años y eso afecta la manera de mirar y construir el futuro. No podemos cerrar los ojos ante esta realidad que nos interroga».
Llevar luz a la realidad
Una reflexión que le llevó a preguntarse por los jóvenes que continuamente conectados, no tienen a nadie a quien mostrar como son. Junto con ello la precariedad laboral, la presión por triunfar, el miedo a equivocarse, la ansiedad y el cansancio psicológico que muchos llevan por dentro. Del mismo modo la polarización o la realidad de los jóvenes migrantes.
El arzobispo invitó a los jóvenes a descubrir que «el Evangelio nos envía a entrar en esta realidad llevando la luz que nosotros mismos hemos recibido. Hacerlo siguiendo la llamada del Papa a los jóvenes a «eliminar las desigualdades y reconciliar a las comunidades polarizadas», mostrando así que la fe tiene consecuencias. Sabiendo que ninguno puede resolver por sí solo los problemas presentes en la vida de los jóvenes, «sí podemos dejar de pensar que no tienen nada que ver con nuestra fe», subrayó el cardenal Cobo.
A las palabras del Papa que hace ver a los jóvenes que son posibilidad de un mundo distinto, citó ejemplo para conseguirlo, como escucharse, recuperar la esperanza, ayudar a alguien a descubrir a Jesucristo. Algo que muestra «la llamada que nos lleva a trabajar juntos en una viña que no es nuestra». Desde ahí, el arzobispo invitó a los jóvenes a «volved a buscar grupos y comunidades, porque ahí está parte de vuestra vida cristiana, pero volved llevando algo de los demás». También les llamó a ayudar a otros jóvenes a «descubrir que ellos también forman parte de esta viña de Cristo», a preparar la Asamblea, que quiere ayudar a poner a Jesús en el centro, escuchando a los otros e invitando a todos a participar.