Funeral por José Antonio Álvarez en el aniversario de su muerte

Misa funeral por José Antonio Álvarez en el aniversario de su muerte: «¡Cuánto bien nos hizo su ministerio!»

La celebración ha tenido lugar en la capilla del Seminario Conciliar de Madrid y ha estado presidida por el obispo auxiliar, Vicente Martín Muñoz

Santiago Tedeschi Prades
Fotos: Jorge Ruiz.

Un año después de la muerte del obispo auxiliar José Antonio Álvarez, la Iglesia de Madrid se ha vuelto a reunir para recordar su persona. Ha sido en la capilla del Seminario Conciliar de Madrid con una Misa funeral presidida por el obispo auxiliar, Vicente Martín Muñoz.

Le han acompañado los vicarios episcopales, el rector del Seminario Conciliar de Madrid, Antonio Secilla, los formadores, sacerdotes, seminaristas y diáconos, la familia de José Antonio y todas las personas de la diócesis que se han querido sumar al recuerdo del que fue obispo auxiliar de Madrid desde el año 2024 y que falleció el pasado 1 de octubre de 2025.

«Cuánto bien nos hizo su ministerio»

El obispo auxiliar ha comenzado la homilía expresando la unión «en el dolor y en la esperanza», especialmente con la familia de José Antonio: «Nos reúne la memoria agradecida cuando se cumple un año desde que el Señor llamó a su presencia a nuestro querido José Antonio. Este aniversario sigue tocando las fibras más profundas del alma. ¡Cuánto bien nos hizo su ministerio! ¡Qué regalo de Dios para esta Iglesia!».

Celebrar el aniversario, ha explicado, es «volver la mirada al Buen Pastor», el que llamó a José Antonio y que hoy, ha dicho, «estamos seguros lo acoge en su liturgia eterna».

«Con mis propios ojos veré a Dios»

A partir de las lecturas de este jueves, 1 de octubre, que ha calificado de «bálsamo para el corazón y faro para nuestra esperanza», el obispo auxiliar ha recordado el impacto de una muerte tan temprana, la de una persona y un obispo «tan joven y con tanto por entregar a nuestra comunidad eclesial». Una muerte que «nos dejó sin respuestas», pero ante la que la fe de la Iglesia, «esa misma fe que él sembró con alegría, como formador y pastor», lleva a proclamar: «Con mis propios ojos veré a Dios».

«Hoy confiamos en que contempla cara a cara esa belleza divina», ha afirmado. «Nuestro Pepe gastó sus fuerzas y sus días predicando esta verdad, sosteniendo la fe del pueblo de Dios cuando las tormentas arrecian. Hoy sus palabras quedan grabadas no en piedras, sino en el corazón de esta Iglesia diocesana que tanto amó».

Frente al vacío de la pérdida, ha dicho, el Señor responde «como un bálsamo»: nos recuerda que las aguas tranquilas «no eliminan las cañadas oscuras de la vida», sino que nos enseñan a «transitarlas sin temor, porque el Pastor camina a nuestro lado».

«Sígueme»

Monseñor Vicente Martín ha recordado que José Antonio eligió como lema el del seguimiento, Sígueme: «Conocía bien la voz del Buen Pastor y por eso supo guiar a tantos laicos, religiosos y sacerdotes con esa delicadeza que lo caracterizaba y con ese amor profundo».

«¿Crees esto?»

El Evangelio de Juan, proclamado en la Misa, sitúa la escena en Betania, «marcada por las lágrimas familiares». En el diálogo de Marta con el Señor, ha dicho el obispo auxiliar, laten también nuestros corazones: el lamento humano ante la aparente ausencia de Dios en el momento del desenlace. Pero Jesús «no responde con teorías» sino con una afirmación y una pregunta: «Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí no morirá. ¿Crees esto?». «Esta es la pregunta que sostiene nuestra vida cristiana y nuestro ministerio», ha subrayado.

«José Antonio respondió con un rotundo sí, y lo hizo a lo largo de toda su vida. Creía firmemente en la fuerza de la resurrección; creía en ella como una realidad presente que transforma el dolor en amor».

«Los pastores pasan, pero el gran Pastor permanece»

«El aniversario de un obispo nos recuerda que los pastores pasan, pero el gran Pastor permanece para siempre. La labor de nuestro hermano no ha terminado: se transforma en intercesión y sigue velando por esta porción del pueblo de Dios por la que se desvivió».

Al concluir, ha pedido al Buen Pastor que José Antonio participe ya de «la mesa eterna», y ha invitado a renovar la fe propia y a unirse al arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, para dar gracias «por las semillas del Evangelio, fraternidad y alegría que José Antonio dejó sembradas en el Seminario, en Cursillos, en Manos Unidas y en cada rincón de nuestra diócesis».