Vivimos en un mundo acelerado, con exceso de información y poco tiempo para detenernos. La tecnología nos conecta, pero también puede hacernos indiferentes ante la realidad del otro. ¿Cómo afecta esta realidad a los jóvenes que están comenzando su recorrido por la vida y descubriendo quiénes son? Es una preocupación compartida por familias, educadores, sacerdotes y también por el Papa León XIV, que durante su visita a España en junio nos dejó palabras que siguen resonando: «Sed humanos: hombres y mujeres de carne y hueso, no apariencias, sino rostros fiables». Y «ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva». Pronunciadas ante más de 500.000 jóvenes durante la vigilia del 6 de junio, estas palabras han acompañado el verano de muchos y nos han recordado la llamada a construir una humanidad nueva.
Por eso, al comenzar este curso, nuestro lema no podía ser otro: «Sed chispas de una nueva humanidad». Ser chispas para Madrid durante el curso 2026-2027 significa emprender un camino de renovación, trabajo, unidad y esperanza, con el deseo de ofrecer a los jóvenes y a aquellos que buscan unirse a nuestras parroquias y movimientos, nuevas formas de vivir su fe con un estilo de vida auténtico y más feliz.
Después de la visita del Papa, muchas cosas no pueden volver a ser iguales. Estamos llamados a vivir más profundamente nuestra relación con Dios, con el hermano y con nosotros mismos. Necesitamos acercarnos a Él mediante el silencio y su Palabra para reconocer su voz y descubrir qué quiere de nosotros. También estamos llamados a reconocer a Dios en el hermano, cercano o lejano. Este camino tendrá un momento importante en la Asamblea de Jóvenes de febrero de 2027, donde queremos poner en común lo que el Señor sueña para nosotros.
Pero antes de mirar hacia lo que vendrá, necesitamos reconocer el presente y dar la bienvenida al nuevo curso. Septiembre es tiempo de volver y reencontrarnos; octubre marca el comienzo de la vida cotidiana. Por eso, el 3 de octubre queremos reunirnos presencialmente en un lugar tan significativo como nuestra catedral de la Almudena para profundizar en lo vivido con el Papa, renovar nuestra fe y agradecer el camino que tenemos por delante.
Este año el Madrid Live Meeting será diferente. En lugar de comenzar con las habituales charlas formativas, iniciaremos el encuentro con la oración. Queremos escuchar la voz del Señor: lo que nos dice personalmente y lo que desea para todos como miembros de una misma Iglesia. Será un tiempo de diálogo con Dios, pero también de silencio, de pausa y de desierto, como nos invitaba el Papa León: un momento para detenernos y reflexionar.
Después de escuchar la Palabra, queremos reconocer esos rostros de «carne y hueso», esos «rostros fiables» a los que nos invitaba el Papa. Recordaremos los momentos que vivimos el pasado junio: aquellos que nos hicieron reír, llorar y, sobre todo, experimentar el amor de Dios. La música tendrá también un papel importante, porque forma parte de la vida de la Iglesia y nos ayuda a unirnos en la alabanza y la acción de gracias. La diversidad de voces e instrumentos nos recuerda que, siendo diferentes, podemos construir la armonía. Queremos dejar atrás las apariencias digitales y los algoritmos para recuperar el valor de los encuentros reales y transformar la historia con Cristo.
Y, si todo este camino nos lleva a tener el corazón ardiendo de fe, amor y esperanza, llegará el momento de celebrar la Eucaristía. Reconoceremos que Cristo está en el hermano y en el Pan y el Vino, y que sin Él nada podemos hacer. Será el momento central del encuentro y una invitación a vivir cada día un encuentro personal con Jesucristo, centro, fuente y meta de toda acción pastoral, como nos invita nuestro cardenal José Cobo.
En la Eucaristía tendremos también varios gestos que nos recordarán la importancia de la comunidad, ya que, este camino no podemos recorrerlo solos. Los jóvenes que han recibido este año el sacramento de la Confirmación recibirán una cruz como signo del amor de Dios y de la llamada a entregar su vida, ser testigos y vivir la santidad, siendo chispas de esperanza para otros jóvenes. Además, Madrid vivirá este año la beatificación de jóvenes seminaristas. El anuncio al finalizar la Eucaristía será una invitación a profundizar en la fe y conocer a quienes han entregado su vida a Dios.
Este año no queremos simplemente celebrar un evento. Queremos vivir un encuentro presencial en Madrid —Madrid Live Meeting— que nos ayude a iniciar el camino hacia la Asamblea de Jóvenes, renovar nuestra fe y comprometernos con el amor a Dios y al hermano. Queremos mantener el corazón ardiente por lo vivido con el Papa y aprender a ser esas chispas capaces de iluminar Madrid y cambiar el mundo.