Vivienda, Ceuta y aborto, los «desahucios» en los que «la argumentación ética varía de forma interesada» - Alfa y Omega

Vivienda, Ceuta y aborto, los «desahucios» en los que «la argumentación ética varía de forma interesada»

Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, advierte en su cuenta personal en X del cambio postura a conveniencia según se habla de un tema u otro y reclama un «diálogo sereno y grandes acuerdos» para atajarlos

José Calderero de Aldecoa
Acampada en Sol para protestar por la situación de la vivienda en España a raíz del caso Maricarmen.
Acampada en Sol para protestar por la situación de la vivienda en España a raíz del caso Maricarmen. Foto: José Calderero de Aldecoa.

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha vinculado el caso Maricarmen, con la crisis humanitaria en Ceuta y con el aborto. Se trata, según el jerarca, de «tres tipos de desahucios» que «reclaman diálogo sereno y grandes acuerdos», ha pedido a través de un texto publicado en su perfil de la red social X.

En primer lugar, el arzobispo se refiere a la situación de la vivienda en España, al que llega a calificar de «grave problema» —hay «escasez de viviendas» o «alquileres por habitación sin “derecho a cocina”»— y cuyas «causas y posibles soluciones» están sometidas a «manipulación ideológica» y a un «conflicto político y social».

Ante ello, pide avanzar en el «nuevo contrato social al que se refirieron trabajadores y empresarios en el encuentro con el Papa León XIV», que tuvo lugar en el Movistar Arena.

Acampada en Sol. Foto: José Calderero de Aldecoa.

Los ceutíes y los inmigrantes

El segundo de los desahucios que aborda es el de Ceuta, que afecta tanto a los ceutíes como a los inmigrantes. Los primeros «viven el desahucio de sus calles, plazas y de su normalidad» y «desean un desahucio rápido y total de los que han entrado en la ciudad como “okupas”». Los segundos, «algunos desahuciados de sus países de origen, otros desplazados por intereses geopolíticos, son deslocalizados continuamente y se resisten a un desahucio definitivo».

Y en medio de unos y otros, «una crisis humanitaria —física, psicológica y moral—», que además, «por contaminación», está «condicionando la manera de mirar a los inmigrantes en toda España». Por ello, «es imprescindible un acuerdo nacional para ayudar a los ceutíes y solucionar la crisis humanitaria».

Migrantes duermen en plena calle el domingo a la espera de acceder a un campamento temporal.
Migrantes duermen en plena calle el domingo a la espera de acceder a un campamento temporal. Foto: EFE / Reduan.

En ese gran pacto de Estado y europeo, el presidente de la Conferencia Episcopal Española pide abordar «las causas de las migraciones en los países de origen», combatir «las mafias –también debe hacer frente a los Estados que utilizan los éxodos de personas para provocar invasiones por intereses geopolíticos con comportamientos mafiosos–», regular «los flujos migratorios» y acoger «a los que llegan respetando su dignidad, que no se pierda al atravesar la frontera, aunque luego hubieren de ser retornados a sus países de origen». Si la actual situación de natalidad continúa, en pocos años Europa competirá por el inmigrante escaso.

El desahucio del vientre materno

Argüello se detiene por último en el aborto —al hilo de la última campaña del Gobierno—, al que presenta como el «desahucio del vientre materno», un desahucio de «consecuencias irreversibles». En el texto publicado, recuerda que «la ciencia demuestra que en el seno de una mujer embarazada hay un ser humano, un hijo, desde el que no puede decidir sin plantearse la moralidad de esa decisión»

El presidente de la CEE —que rememora el discurso del Papa en el Congreso del pasado mes de junio—reconoce que «habrá casos de un gran conflicto ético, pero nunca podrá justificarse la solución en un derecho legal que niega al hijo la vida en cuya dignidad se fundamentan todos los derechos».

Ilustración de recurso de una embarazada
Ilustración: Freepik.

Argumentación ética variable

Por último, el también arzobispo de Valladolid advierte de que ante cada uno de estos desahucios «la argumentación ética varía de forma interesada».

En la «campaña moralista» del Gobierno, por ejemplo, se presenta el aborto «como un acto bueno, porque es legal –“tienes derecho”– y autónomo –“decidas lo que decidas, estará bien”–». Aquí no se tiene «en cuenta a quien sufre las consecuencias».

En el caso de Maricarmen, sin embargo, se varía la argumentación. Aquí no vale el «derecho a decidir del propietario», aunque «sea legal y confirmada por un juez», porque «afecta a personas que deben de ser tenidas en cuenta por encima de la decisión del propietario».

En cuanto al caso de Ceuta, «algunas propuestas, para que sea inmediato, animan a prescindir de la legalidad y quieren cerrar los ojos ante aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad, otras propuestas se niegan a ver que muchos ceutíes también son víctimas de la crisis humanitaria desencadenada por el éxodo-invasión-ocupación».

Ante esta variabilidad ética, Luis Argüello asegura que se da un «cuarto desahucio: la razón y la voluntad de acuerdo por la defensa de la dignidad humana y el bien común parecen haber sido expulsados de nuestra casa común».