La Iglesia llega a dos de cada tres presos en España

La Iglesia llega a dos de cada tres presos en España

El organismo de la CEE hace balance: 1.076 programas sostenidos por 1.910 voluntarios y 159 capellanes

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Prisión de Soto del Real, en Madrid. Foto: Carlos Delgado.
Prisión de Soto del Real, en Madrid. Foto: Wikicommons / Carlos Delgado.

La Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española ha hecho pública este jueves su Memoria 2025, que recoge 1.076 programas desarrollados dentro y fuera de los centros penitenciarios, con la participación de 1.910 voluntarios y 159 capellanes. La memoria se ha presentado en torno a la fiesta de la Virgen de la Merced, patrona de los presos y de Instituciones Penitenciarias, que se celebra este 24 de septiembre. 

A finales de 2025 había 62.398 personas presas en España, de las que más de 40.000 han tenido contacto directo con la Iglesia a través de capellanes, voluntarios, parroquias, congregaciones y otras entidades eclesiales. Eso indica que casi el 60 % de los internos, prácticamente dos de cada tres, en España están en contacto con Pastoral Penitenciaria. 

El director del Departamento, el mercedario José María Carod, ha señalado que esta presencia se desarrolla «muchas veces de manera silenciosa», pero busca «acompañar, visibilizar y mejorar la realidad» de las personas que cumplen una pena de prisión. 

Pastoral Penitenciaria, en cifras 

Durante 2025, la Pastoral Penitenciaria ha desarrollado 936 programas dentro de los centros penitenciarios y otros 140 fuera de ellos. En el conjunto de estas actuaciones han sido atendidas 40.289 personas, mientras que 3.722 han participado o se han implicado en las distintas iniciativas. 

«Queremos mostrar que otra cárcel es posible desde la escucha, el acercamiento, la humanidad, la comprensión, la oportunidad y perdón», ha afirmado José María Carod. Foto: Rawpixel / Magnific.
«Otra cárcel es posible desde la escucha, el acercamiento, la humanidad, la comprensión, la oportunidad y perdón», afirma José María Carod. Foto: Rawpixel / Magnific.

Dentro de las prisiones se han desarrollado 573 programas religiosos, con 768 grupos y acciones pastorales y 21.270 personas participantes en actividades religiosas. También se han puesto en marcha 341 programas sociales y 22 programas jurídicos, junto con distintas iniciativas de acompañamiento y atención. 

Fuera de los centros penitenciarios, la actividad se ha centrado especialmente en el acompañamiento social y la acogida. La Pastoral Penitenciaria ha contado con 90 casas de acogida, en las que han sido atendidas 3.193 personas, y ha acompañado a 621 personas con medidas de trabajos en beneficio de la comunidad. Además, se han desarrollado 27 programas jurídicos, que han beneficiado a 399 personas. 

Toda esta actividad desarrollada durante 2025 ha contado con 3.680.938,65 euros aportados por la Pastoral Penitenciaria: 1.553.465,76 euros destinados a las capellanías y 2.127.472,89 euros a las casas de acogida. 

El papel de los voluntarios 

La memoria ha destacado también el papel de 1.910 voluntarios laicos y 159 capellanes, junto con 667 entidades colaboradoras. Durante el año se han contabilizado 804 encuentros y actividades formativas dirigidos a fortalecer la preparación y el acompañamiento de quienes desarrollan su servicio en la Pastoral Penitenciaria. El Departamento ha señalado la necesidad de mejorar los cauces para la formación inicial y permanente de voluntarios y capellanes: «Constatamos que faltan manos. Debemos especificar bien la vocación al servicio del preso». 

Junto a los datos, la memoria ha puesto el acento en una forma concreta de entender la presencia de la Iglesia en las prisiones. «Queremos mostrar que otra cárcel es posible desde la escucha, el acercamiento, la humanidad, la comprensión, la oportunidad y perdón», ha afirmado José María Carod. 

El Departamento de Pastoral Penitenciaria ha expresado asimismo su deseo de avanzar en el acompañamiento de víctimas y victimarios: «Hacernos presentes en el dolor de tantas familias heridas en ambos lados. Y sobre todo llegar a una coordinación tan total que resulte por sí misma evangelizadora».