Terapia familiar: «Ahora las parejas piden ayuda antes»
Terapeuta de la Unidad de Terapia Familiar de la Clínica Universidad de Navarra, Raquel Martín explica cómo han evolucionado los problemas familiares y de pareja
La Unidad de Terapia Familiar de la Clínica Universidad de Navarra ha cumplido 25 años ayudando a parejas y familias a afrontar conflictos, crisis vitales y el impacto de enfermedades físicas y mentales. Raquel Martín Lanas, terapeuta de la Unidad de Terapia Familiar de la CUN, las parejas «pueden seguir con su vida adaptándose y viviendo de una manera más feliz».
—¿Cuándo nació la Unidad de Terapia Familiar de la Clínica Universidad de Navarra y por qué se creó?
—Ahora hemos cumplido 25 años. Empezamos porque veíamos que muchos pacientes con trastornos psiquiátricos o síntomas de psicopatología anímica mejoraban durante el ingreso, pero cuando volvían a casa reaparecían los síntomas. Entonces nos preguntábamos qué pasaba en las familias o en el entorno en el que vivía el paciente.
—¿Ahí descubrieron la importancia del entorno familiar?
—Sí. Vimos la importancia del entorno familiar, algo que ya se había estudiado en Estados Unidos. Varios profesionales empezamos a investigar qué se hacía allí y qué se sabía. Desde ahí incorporamos protocolos de intervención y estudiamos cómo se trabajaba para empezar a hacerlo con las familias.
Sin salida
—¿Cuáles son los problemas más habituales que encuentran en las familias y en las parejas? ¿Han cambiado durante estos 25 años?
—Lo que vemos más recientemente son adolescentes con trastornos depresivos o con problemas de la conducta alimentaria. Esto lo estamos viendo cada vez más y, desde ahí, acuden los profesionales y muchas veces son derivados a terapia familiar. Quizás esto es más novedoso en el sentido de que antes podía ocurrir, pero se tapaba o no se le ponía nombre.

—¿Y qué ocurre con las parejas?
—Las dificultades siguen siendo las mismas: problemas para comunicarse, para entender al otro y, sobre todo, para resolver los problemas. A veces tenemos una tendencia a seguir hacia adelante y eso hace que no miremos los problemas, por lo que se van acumulando. Quizás lo que sí ha cambiado es que ahora las parejas piden ayuda antes.
—¿Cuáles son las causas que llevan a una pareja o a una familia a una situación límite?
—A veces se dice que las parejas se separan por las familias políticas, por los hijos o por las exigencias laborales. Los estresores externos pueden ser cualquiera. Pero lo que hace que una pareja contemple separarse es que ve una situación de sufrimiento a la que no encuentra salida. Probablemente han intentado solucionarla muchas veces con intentos infructuosos, lo que suele ser muy frustrante.
Un paso adelante
—¿Se está perdiendo la vergüenza a acudir a terapia de pareja?
—Todavía se mantiene bastante en secreto. No es habitual que alguien vaya contando a sus amigos o a su familia que está haciendo terapia de pareja. Pero sí está ocurriendo más que las parejas den el paso, aunque sea de manera más privada. De hecho, cada vez vemos matrimonios más jóvenes que vienen a terapia. Quizás vienen antes de estar muchísimos años mal. También porque ahora se plantean otras posibilidades y vienen antes de tomar ninguna decisión para arreglar en lo que se han comprometido.
—¿Qué consideran un caso de éxito en terapia de pareja?
—Un caso de éxito es aquel en el que la pareja ha llegado a entender cuál era el origen del problema que traía. Puede tratarse de discusiones que no paraban, de un sentimiento de soledad, de tristeza o de frustración. Lo importante es que hayan llegado a entender de dónde viene, que lo hayan podido compartir y que hayan generado alternativas para relacionarse de una manera diferente. Es decir, que la pareja ha conseguido modificar lo necesario en su dinámica y en su forma de relación. Así pueden seguir haciendo frente a las dificultades de la vida sin atascarse, y sin que el sufrimiento se quede tapado o se vaya haciendo más grande.
—¿Y qué experimentan las parejas cuando pasan por terapia familiar?
—Pueden seguir con su vida adaptándose y viviendo de una manera más feliz. Al final, es lo que refieren. Nos dicen que ahora tienen una discusión y sienten que les une porque pueden hablar de ella, buscar soluciones y ver que han superado otras dificultades. Esa sensación de satisfacción con respecto a la pareja es algo que ellos mismos transmiten.