Id también vosotros a mi viña
La Semana de la Palabra, del 20 al 26 de septiembre, abre el nuevo curso pastoral con una invitación del cardenal Cobo: «Escuchar de nuevo la llamada a trabajar juntos en la viña del Señor»
Carta del arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, con motivo de la Semana de la Palabra 2026
Queridos hermanos y hermanas.
Comenzamos este nuevo curso pastoral 2026/2027 con el impulso recibido el mes de junio pasado en la visita del Santo Padre a Madrid. Con él nos animamos a superar todo temor y resistencia para seguir, juntos como una sola comunidad diocesana, a lo largo de estos próximos meses, «alzando la mirada».
Como ya hicimos el curso anterior, os propongo comenzar nuestras tareas pastorales con la Semana de la Palabra, que celebraremos del día 20 al 26 de este mes. Una semana para dejar resonar de manera especial en nuestras parroquias y comunidades el mensaje que Jesús nos quiera transmitir. Para ello nos puede servir la parábola de los trabajadores de la viña, que narra san Mateo al comienzo del capítulo 20 de su Evangelio, junto a otras muchas parábolas y diálogos con sus discípulos.
Os invito a que, ayudados por los materiales elaborados por la comisión diocesana de la Palabra, nos pongamos en disposición de hacer una escucha activa de lo que el Señor nos quiere comunicar para encausar este nuevo curso. Discernamos juntos cómo caminar y trabajar.
Hagámoslo sabiéndonos llamados a trabajar en esa viña que es la misión de la Iglesia, y al igual que los jornaleros del campo, que aran, siembran y recogen la cosecha juntos, reconozcámonos impulsados a la comunión, empezando, como os indico en las pistas de trabajo de las líneas pastorales de este nuevo curso, por «planificar juntos para servir mejor a la misión».
El Señor nos llama a través de su Palabra a una conversión personal y pastoral, que supone creernos de verdad discípulos-misioneros por el bautismo, y creernos con sinceridad que nadie está excluido del Reino de Dios. «Una Iglesia presente en las nuevas periferias» y «una Iglesia que dialoga con la sociedad», como indican esas líneas de trabajo, no entiende de llamados a primera o a última hora, sino que propone superar prejuicios, desmantelar inercias, y erradicar lamentaciones por la fatiga en la misión.
Deseo vivamente que todos podamos escuchar de nuevo la llamada a trabajar juntos en la viña del Señor, con todos y para todos, orientados por la fe, llenos de esperanza, y movidos por el amor, ese amor que permita dar a conocer al mundo que somos discípulos de Cristo.
Con gran afecto os envío mi bendición.