La Comisión Teológica Internacional pide un «giro ecológico» en el Tiempo de la Creación - Alfa y Omega

La Comisión Teológica Internacional pide un «giro ecológico» en el Tiempo de la Creación

Publica Prendersi cura della nostra Casa comune, un texto contra «el antropocentrismo depredador» para combinar la explotación de la naturaleza con «principios espirituales»

Rodrigo Moreno Quicios
Una lancha cruza río Javari en el norte de la Amazonia brasileña en 2019. Foto: CNS/Paul Jeffrey

La crisis ecológica debe combinar las soluciones tecnológicas y la protección del medio ambiente con la relación del ser humano con la naturaleza, los demás y consigo mismo. Es la conclusión principal, aunque hay otras, de Prendersi cura della nostra Casa comune, un documento que ha publicado este miércoles la Comisión Teológica Internacional y que podría traducirse como «Cuidar nuestra Casa común». El texto ha visto la luz al inicio del Tiempo de la Creación, un periodo que arrancó el pasado 1 de septiembre y que hasta el 4 de octubre hará énfasis junto al resto de denominaciones cristianas en la ecología integral.

El documento de la Comisión Teológica Internacional pide un «giro ecológico» y lo define como «la toma de conciencia compartida de que toda la realidad está interconectada, proviene de Dios como don y deja traslucir su huella trinitaria». Es decir, pide superar la visión de la naturaleza como un mero recurso y reclama compaginar su explotación racional con «principios éticos y espirituales».

Una idea ambiciosa de la libertad

Prendersi cura della nostra Casa comune también recalca que, «en la visión cristiana, la libertad es una dimensión esencial de la dignidad humana y una condición indispensable para el ejercicio de la responsabilidad moral». Y que esta no consiste en que cada uno maximice su beneficio sin prohibiciones externas sino que precisamente permite relacionarse con «los demás, que habitan el planeta ahora o lo habitarán en el futuro».

Un niño se baña en el río Javari, en Brasil. Foto: CNS/Paul Jeffrey

Otro aspecto destacado es la consideración de la creación como algo que posee un valor propio, aunque la Comisión matiza que no es una realidad divina. La perspectiva cristiana, explica, reconoce una cierta «sacramentalidad» de la creación, al contemplar en ella «la huella trinitaria del Creador». De ahí que formule que «desde el punto de vista cristiano, la cuestión ecológica se traduce, en última instancia, en una cuestión teológica».

Contra el «antoprocentrismo depredador»

El texto identifica también dos comportamientos como especialmente destructivos: «la codicia» y «la violencia». Ambas actitudes, afirma, resultan determinantes en «el paradigma tecnocrático y del antropocentrismo depredador», que presenta como síntomas de una humanidad cerrada a una relación equilibrada con el mundo.

Pluvisilva en Manaos, Brasil. Foto: OSV News/Bruno Kelly, Reuters

La Comisión subraya además que «el cambio ecológico no es solo un cambio de paradigma que afecta a la mente, sino que implica una profunda conversión espiritual». Propone para ello como ejemplo a san Francisco de Asís y su relación con la naturaleza.

Por último, el documento termina con una llamada a la esperanza, aunque advierte de que esta no equivale a «un optimismo superficial». Al contrario, «la esperanza no nos exime de la responsabilidad personal, sino que la reitera y la refuerza».