De Canarias a Madrid, una Iglesia que acompaña - Alfa y Omega

De Canarias a Madrid, una Iglesia que acompaña

Desde febrero de 2025, las diócesis de Canarias y Madrid mantienen una estrecha colaboración para ofrecer continuidad a los procesos de acogida, acompañamiento e integración de jóvenes migrantes que habían iniciado su itinerario en las islas

Santiago Tedeschi Prades

Desde febrero de 2025, las diócesis de Canarias y Madrid mantienen una estrecha colaboración para ofrecer continuidad a los procesos de acogida, acompañamiento e integración de jóvenes migrantes que habían iniciado su itinerario en las islas. El proyecto de los Corredores de Hospitalidad, impulsado conjuntamente por Cáritas, las Delegaciones de Migraciones de ambas diócesis y la Mesa por la Hospitalidad de Madrid, ha acompañado ya a ocho jóvenes procedentes de Canarias.

La iniciativa busca evitar que el traslado de territorio suponga para estos jóvenes tener que comenzar de nuevo su proceso.

El proyecto, que se está poniendo en marcha en varias diócesis de la península —por iniciativa de la Conferencia Episcopal Española, a través de su Subcomisión para las Migraciones y Movilidad Humana—, nació como respuesta al llamamiento realizado por los obispos de Canarias ante la situación provocada por la llegada de numerosas personas migrantes a las islas.

La experiencia desarrollada entre Madrid y Canarias ha servido también de referencia para otras diócesis, algunas de las cuales han contado con el asesoramiento de los equipos madrileños para poner en marcha sus propios Corredores de la Hospitalidad. Desde entonces, los equipos de ambas diócesis trabajan coordinadamente para que algunos de estos jóvenes puedan continuar en Madrid el itinerario que habían comenzado en Canarias, manteniendo un acompañamiento estable y personalizado. El proyecto está dirigido especialmente a jóvenes que quedan al margen de los mecanismos ordinarios de protección. 

Migrantes vulnerables que al cumplir los 18 años deben abandonar los recursos públicos de protección a la infancia o no han tenido acceso a ellos y que necesitan mayores apoyos para completar sus procesos de integración plena.

Los seis primeros jóvenes llegaron a Madrid en febrero de 2025, acompañados por Caya Suárez, secretaria general de Cáritas Canarias. En un primer momento fueron acogidos en un recurso residencial de la calle Francisco Silvela. Después de varios meses de experiencia, los equipos de Cáritas de ambas diócesis consideraron que su proceso de integración podía verse favorecido por su incorporación progresiva a otros recursos residenciales para jóvenes migrantes de Madrid.

El cambio permitió compartir vivienda con jóvenes de distintas nacionalidades y culturas que ya estaban avanzando en sus propios itinerarios de autonomía. De este modo, la convivencia se convirtió también en una oportunidad para el aprendizaje mutuo, la integración y el desarrollo de relaciones interculturales.

Una red de recursos para acompañar los procesos de autonomía
Cáritas Madrid cuenta actualmente con una red de siete recursos residenciales dirigidos a jóvenes migrantes: seis pisos para hombres y uno para mujeres, con una capacidad total de 31 plazas, cuatro de ellas destinadas a mujeres. A estos recursos se suma un alojamiento tutelado en colaboración con las Misioneras Cruzadas, situado en la zona de La Latina, con capacidad para nueve jóvenes. En estos espacios se desarrolla un acompañamiento integral orientado a que los jóvenes puedan avanzar progresivamente hacia una vida autónoma.

El apoyo incluye ámbitos como la formación, la educación, la orientación laboral, la regularización administrativa y la adquisición de competencias necesarias para desenvolverse de manera independiente. Desde el comienzo de la colaboración entre Canarias y Madrid han pasado por el proyecto ocho jóvenes. Uno de los primeros participantes ha completado satisfactoriamente su itinerario, accediendo a un empleo y posteriormente a una vivienda en el mercado libre. Aunque ya no reside en uno de los recursos, mantiene un acompañamiento puntual a distancia por parte del equipo.

La experiencia ha continuado con la incorporación de otros dos jóvenes de 18 años procedentes de Canarias, que llegaron nuevamente acompañados por Caya Suárez. En estos momentos, seis jóvenes vinculados a esta iniciativa continúan desarrollando sus procesos de integración en los recursos de Madrid.

Una experiencia de comunión entre diócesis
El proyecto cuenta también con la participación de un equipo de voluntarios que acompaña a los jóvenes en diferentes ámbitos, tanto individualmente como a través de actividades grupales. Todo el proceso se desarrolla en coordinación con Rufino García Antón, delegado de Migraciones de Madrid, y con los responsables de movilidad humana de la diócesis de Canarias.

Más allá de la respuesta concreta a las necesidades de acogida, la experiencia está permitiendo fortalecer la colaboración entre las dos Iglesias locales y se presenta como una expresión concreta de comunión eclesial entre diócesis. Para los equipos que participan en el proyecto, esta iniciativa constituye una muestra de la hospitalidad de la Iglesia y de su compromiso compartido con las personas migrantes más vulnerables.

El objetivo no es únicamente ofrecer un lugar de acogida, sino acompañar procesos que permitan a estos jóvenes construir un proyecto de vida autónomo y con futuro en España. El trabajo conjunto entre Canarias y Madrid muestra así como la coordinación entre distintas realidades de la Iglesia puede dar continuidad a los procesos de acompañamiento y generar nuevas oportunidades de integración para quienes se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad.