Los profesionales sanitarios cristianos contra la ley de la eutanasia en Francia: «Nuestras conciencias sufren» - Alfa y Omega

Los profesionales sanitarios cristianos contra la ley de la eutanasia en Francia: «Nuestras conciencias sufren»

150 responsables de centros médicos aseguran que aplicar la nueva legislación «nos hace cómplices de actos que nuestros valores y estatutos condenan»

Ángeles Conde Mir
Los firmantes argumentan que la ley les producirá un sufrimiento ético. Foto: OSV News photo/Manon Cruz, Reuters
Los firmantes argumentan que la ley les producirá un sufrimiento ético. Foto: OSV News photo/Manon Cruz, Reuters

La aprobación del proyecto de ley sobre el final de la vida ha producido, según los obispos franceses, «una grave ruptura en la historia de nuestro país». «Esta decisión rompe con la larga tradición de cuidados cuyo propósito es aliviar el sufrimiento y acompañar a cada persona hasta el final natural de su vida», escribían en una nota. En su comunicado además arremetían duramente contra el gobierno indicando cómo había roto la promesa de «un debate sereno y respetuoso» sobre el tema. «Es evidente que cuestiones políticas, ideológicas e indudablemente incluso económicas, disfrazadas con palabras engañosas, se han impuesto a esta aspiración», sentenciaban.

La brecha y la preocupación es patente y es posible que el Papa se refiera a la cuestión en alguno de sus discursos en Francia.

Un derecho a la «ayuda para morir»
Ahora 150 responsables de centros sanitarios de inspiración cristiana en Francia han suscrito un documento por el que rechazan aplicar en sus centros esta nueva ley aprobada el 15 de julio. Denuncian que impondrá a sus instituciones practicar la eutanasia y el suicidio asistido. Recuerdan que su misión no consiste únicamente en aliviar el sufrimiento, sino también en acompañar a las personas enfermas, vulnerables o dependientes y ayudarles a encontrar sentido a su vida hasta el final.

«Herederos, junto con muchos otros, de una tradición milenaria de apoyo a los enfermos», los firmantes aseguran que ponen «su inteligencia, sus fuerzas, sus corazones, su tiempo y sus inversiones institucionales» al servicio de quienes sufren soledad, discapacidad o enfermedad.

La ley que crea un derecho a la «ayuda para morir». El texto contempla tanto el suicidio asistido como la eutanasia: la persona puede administrarse a sí misma una sustancia letal o, cuando no pueda hacerlo físicamente, esta puede ser administrada por un médico o un enfermero.

«Nuestras conciencias sufren»
Esto es precisamente el motivo de preocupación para los firmantes ya que, según advierten «la ley sobre el final de la vida quiere obligarnos a permitir que en nuestros centros se practiquen suicidios asistidos y eutanasias». «Ser obligados no significa consentir, porque nuestras conciencias sufren» y «nos hace cómplices de actos que nuestros valores y estatutos condenan» añaden.

Mencionan el concepto de «sufrimiento ético», desarrollado por el especialista en condiciones de trabajo Christophe Dejours, para describir el conflicto que puede producirse entre las obligaciones impuestas por la nueva legislación y la misión de sus instituciones. Se trata, explican, del sufrimiento que experimentarán los profesionales al tener que facilitar actos letales cuando su compromiso consiste en ayudar a las personas «a vivir lo mejor posible hasta el final sin provocar la muerte».

Más cuidados paliativos, no provocar la muerte
Por eso, proponen reforzar los cuidados paliativos y el acompañamiento. Reclaman también más recursos, libertad, creatividad y reconocimiento para poder atender mejor a las personas que acuden a sus centros. Y advierten del riesgo de que los enfermos se consideren una carga y solo encuentren que morir sea la mejor manera de aliviar ese peso a sus familias.

«Déjennos aliviar libremente el sufrimiento sin ayudarnos a provocar la muerte», concluyen.