Christian Galvéz y Patricia Pardo: «Somos uno más» de algo que «va a ser épico»
Los televisivos Christian Gálvez y Patricia Pardo presentarán el acto del Bernabéu, en el que la Iglesia de Madrid se encontrará con el Santo Padre
—¿Qué supone para usted presentar un evento que va a pasar a la historia?
—Christian Gálvez: No sé si responder como profesional, como persona, como creyente. Es muy abrumador, a pesar de que ya habíamos tenido la oportunidad de estar cerquita del Papa, tanto a nivel espiritual como físico. Estuvimos en el funeral de Francisco y también durante el cónclave, en la fumata blanca. Pero esto trasciende absolutamente todo. El hecho de poder formar parte de esta historia es increíble, y más todavía poder hacerlo con mi mujer. Por lo que tengo entendido, va a ser épico. Siento una gran responsabilidad desde el punto de vista profesional. Y como creyente confeso, y público, la ilusión es infinita. Infinita.
—¿Es la primera vez que van a presentar juntos? ¿Cómo lo llevan?
—C. G.: Le diré que regular [Sonríe]. Nos han ofrecido presentar cosas juntos, incluso nos han ofrecido mucha pasta, pero sabemos diferenciar nuestras carreras profesionales. No es que sean antagónicas, pueden pivotar, pero no queríamos que la pareja mediática superara al proyecto profesional que hubiéramos aceptado.
—¿Y por qué han aceptado esto?
—C. G.: Esto no tiene nada que ver con un contrato. No tiene que ver con una remuneración. No tiene que ver con nada de eso. Tiene que ver con otra cosa, con la trascendencia. Yo siempre he dicho que en mi proceso de conversión Dios no me ha llamado por mi nombre, sino que me envió un ángel para que me llamara por mi nombre. Ese ángel es Patricia. Yo he vuelto a creer, he vuelto a tener la certeza de la existencia de Dios gracias al amor de mi mujer. Ella me rescató y me llevó por un camino de luz. Teniendo en cuenta todo esto, no podíamos decir que no. Este no es un proyecto en el que va a regir la cabeza; va a regir el corazón y el alma.
—¿Cómo se preparan para un evento de estas características? Ha utilizado la palabra trascendencia. ¿Cómo se dispone uno para la trascendencia?
—C. G.: Desde el punto de vista más profesional, con la escucha activa, porque no somos dos presentadores que van a presentar un acto histórico. No. Nosotros somos parte de un equipo brutal que está trabajando hora tras hora para que todo salga lo más cercano posible a la perfección. Queremos que sea un recuerdo imborrable para todos los que van a estar allí. Y nosotros somos solo uno más. Al final, la fe se vive, se debería vivir, en comunidad. Y nosotros formamos parte de esa comunidad. Por otro lado, en la preparación también está presente la humildad, la perseverancia y la pasión.
—Hablaba antes de su conversión. Si antes de volver a la fe le hubieran ofrecido presentar el acto del Papa, ¿lo habría rechazado?
—C. G.: Creo que no lo hubiese rechazado, pero no lo habría disfrutado como ahora. Lo habría encajado como parte de mi currículum profesional, algo más vinculado al ego, y no como parte de este ejercicio de comunión y de compartir la fe. También le digo que creo que hubiese dicho que sí gracias a mi querida Paloma Gómez Borrero, que descanse en paz, gracias a la cual puede estar en una ocasión en el Vaticano en la Misa del Gallo presidida por Benedicto XVI a escasos 15 metros del altar. Era un momento en el que yo todavía estaba peleado con Dios, y Paloma me decía: «Si tú eres creyente, lo que pasa es que todavía no lo sabes». Y tenía razón. Estuve a punto de firmar la apostasía. Me encontraba en un bache muy grande, pero gracias a Patricia recuperé la fe en absolutamente todo. Recuperé la fe en la amistad, recuperé la fe en el amor, recuperé la fe en el trabajo, recuperé la fe en mí mismo y recuperé la fe en Dios.
—¿Cómo surgió esta oportunidad?
—Patricia Pardo (P. P.): Nos llamaron por teléfono. Estábamos en Venecia con mi madre y yo pensaba que era una broma. Precisamente estábamos dentro de una iglesia. Yo, cuando viajo, siempre entro en los templos, porque para mí la Iglesia es hogar, es refugio. En concreto habíamos entrado en la parroquia de San Teodoro, que es el primer patrón de Venecia. Justo estaba empezando la Misa, y nos quedamos. Al terminar, hubo una ofrenda, y también nos quedamos a la ofrenda. Christian no había entrado, se quedó fuera con el niño, así que cuando salimos pensé que estaría enfadado por todo lo que habíamos tardado. Entonces, me contó la propuesta que le acababan de hacer. Ya cuando entendí que no era una broma, me quedé impactada. Abrumada. Desde el primer momento lo viví desde la humildad, la gratitud y la responsabilidad.
—Poco a poco se van desvelando algunos detalles. ¿Qué nos puede adelantar?
—P. P.: Va a ser un acontecimiento histórico, y va a haber un poquito de todo. El otro día se anunció que estarán Daniel Diges, David Bustamante y Diana Navarro. Sin desvelar mucho, diré que hay una primera parte que es como más familiar, lúdica, con muchas sorpresas: magia, música… Va a estar muy bien. También habrá una parte más testimonial. La idea es ver cómo viven la fe personas de la Iglesia de Madrid de distintas edades. Hay una especie de recorrido intergeneracional. Otra parte será mariana, de la cual no podemos desvelar más. Y, por último, el momento más intenso y más solemne, que es presentar al Papa León XIV y que conozca la Iglesia de Madrid. Va a ser muy potente y emocionante. Yo ya estoy que se me sale el pecho.
—Le pregunto por último por la unidad. Es una palabra clave tanto en la Iglesia como en la sociedad en general. ¿Cómo vamos de unidad en España?
—P. P.: En los tiempos que corren, es un palabra muy importante. Yo como periodista, tengo que hablar demasiadas veces del ruido político, así que le diré que andamos faltos de unidad y que por tanto este sería un mensaje destacable del Papa. Es verdad que también andamos escasos de capacidad de perdonar, de misericordia y de cogernos de la mano y de alzar la mirada, que es de lo que se trata. De no mirar tanto nuestro ombligo y vivir del ego. Hay que aprender a tender la mano al de al lado y vivir un poquito más en comunidad.