Estos son los tres secretos que el Santo Padre ha revelado a los nuevos sacerdotes

Estos son los tres secretos que el Santo Padre ha revelado a los nuevos sacerdotes

Al ordenar a diez nuevos sacerdotes para la diócesis de Roma, León XIV ha compartido algunas claves para hacer comunión, vivir sin miedo a la realidad y acercar a personas a la Iglesia

María Martínez López
Leon XIV durante la ordenación de nuevos sacerdotes. Foto: Vatican Media.
Leon XIV durante la ordenación de nuevos sacerdotes. Foto: Vatican Media.

«Aquellos para quienes serán sacerdotes —fieles laicos y familias, jóvenes y ancianos, niños y enfermos— habitan praderas que ustedes deben conocer. A veces les parecerá que no tienen los mapas; pero los posee el Buen Pastor, del que tienen que escuchar su voz, tan familiar». Este es el consejo que ha dado el Papa León XIV a los diez nuevos sacerdotes que ha ordenado este domingo para la diócesis de Roma. La celebración ha tenido lugar en el Domingo del Buen Pastor y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

Al iniciar su homilía, el Santo Padre ha dicho que, en su disponibilidad hay mucha generosidad y entusiasmo. Dirigiéndose a ellos, les ha revelado un primer secreto en la vida del sacerdote: «Cuanto más profunda es su unión con Cristo, más radical es su pertenencia a la común humanidad». Por ello, el servicio del sacerdote es un ministerio de comunión.

«Este misterio vivo y dinámico compromete el corazón a un amor indisoluble; lo compromete y lo llena». Los sacerdotes «están llamados a un modo de amar específico, delicado y difícil y, aún más, a un modo de dejarse amar en la libertad. Un modo que podrá hacer de ustedes, no solo buenos sacerdotes, sino también ciudadanos honestos, disponibles, constructores de paz y de amistad social».

En este sentido ha señalado que, igual que el amor de los esposos, también el que inspira el celibato por el Reino de Dios «debe cuidarse y renovarse siempre, porque todo afecto verdadero madura y se vuelve fecundo con el tiempo».

¿Cómo hacer para que el mundo no dé miedo?

El segundo secreto del sacerdote es que «la realidad no debe darnos miedo. El que nos llama es el Señor de la vida». Y al comentar el Evangelio de este IV domingo de Pascua, el Papa León XIV ha destacado que Jesús alude a agresiones, físicas pero sobre todo espirituales, con «gran realismo», pues conoce la crueldad del mundo.

Sin embargo, esto no lo disuade de dar la vida. «La denuncia no se vuelve renuncia, el peligro no lleva a la fuga». Por ello, ha exhortado a los ordenandos a que «el ministerio que se les confía, queridos hermanos, comunique la paz del que, aun en medio de peligros, sabe por qué se siente seguro».

Algunos de los diez nuevos sacerdotes. Foto: Vatican Media.
Algunos de los diez nuevos sacerdotes. Foto: Vatican Media.

Y la razón no es el rol que tienen, sino la vida, Muerte y Resurrección de Jesús. De lo contrario, la necesidad de seguridad causa agresividad, encerramiento en uno mismo y búsqueda de enemigos. «Lo que anuncian y celebran los protegerá también en situaciones y en tiempos difíciles».

Reunir es siempre establecer la Iglesia

Esta salvación «ya actúa en tanto bien que se hace silenciosamente» en los lugares a los que irán los nuevos sacerdotes y donde muchos ya lo han seguido de manera ejemplar. Por ello, el Santo Padre ha alentado a los nuevos presbíteros a crear comunidad. Eso los ayudarán también a ellos a ser santos. «Y ustedes ayúdenlas a caminar unidas en pos de Jesús, el Buen Pastor, para que sean lugares —jardines— de la vida que renace y se comunica».

Con frecuencia, a las personas les falta «un lugar donde experimentar que juntos es mejor, que juntos es hermoso, que es posible vivir juntos». Facilitar este encuentro, incluso entre contrarios, «está íntimamente unido a la celebración de la Eucaristía y la Reconciliación. Reunir es, siempre y nuevamente, establecer la Iglesia».

Durante la homilía, el Pontífice ha recordado que en Jerusalén había una «puerta de las Ovejas», el mismo nombre que se da Jesús a sí mismo. Estaba cerca de la piscina de Betsaida. Las ovejas y corderos destinados al templo entraban por allí antes de ser sumergidos en el agua y «luego destinados a los sacrificios. Es espontáneo pensar en el Bautismo», que implica cruzar el umbral de la Iglesia.

«Al iniciar a otros en la fe, reavivarán la propia fe. Junto con los otros bautizados, cruzarán cada día el umbral del Misterio, ese umbral que tiene el rostro y el nombre de Jesús». Por ello, les ha pedido que «nunca oculten esta puerta santa, no la cierren, no sean un obstáculo para el que quiere entrar». Y ha añadido: «¡Mantengan la puerta abierta!».

En relación con ello, ha dicho a los nuevos sacerdotes que otro secreto para sus vidas es que «ustedes son un canal, no un filtro». Muchos alejados tienen en su interior «algo vivo que no se ha apagado y que los atrae». Otros, heridas que «aún sangran y provocan rechazo. El Señor lo sabe y espera. Sean reflejo de su paciencia y de su ternura». Su misión es «mantener libre el umbral y señalarlo, sin necesidad de muchas palabras».

Vista general del interior de la basílica de San Pedro. Foto: Vatican Media.
Vista general del interior de la basílica de San Pedro. Foto: Vatican Media.

«La vida no se agota en la parroquia»

Por otra parte, el Obispo de Roma ha subrayado que Jesús no sofoca nuestra libertad y que la Iglesia no puede ser de esos sitios donde es fácil entrar y casi imposible salir. «Quien es salvado, dice Jesús, “entra, sale y encuentra su alimento”». Esto implica que la Iglesia es un lugar de puertas abiertas y que «la vida no se agota en la parroquia, en la asociación, en el movimiento ni en el grupo» y se puede encontrar alimento fuera.

Finalmente, el Papa León XIV ha alentado a los ordenados a salir al encuentro de la cultura, de la gente, de la vida: «Admiren aquello que Dios hace crecer sin que nosotros lo hayamos sembrado». Y, por último, ha subrayado que en un mundo donde muchas personas están perdidas y «les parece que ya no pueden orientarse», no hay «testimonio más hermoso» que aquel que confía en Jesús, que nos hace descansar en verdes praderas y nos conduce a fuentes tranquilas.