«Sant Llorenç ha sido testigo de la historia triste de Lérida» - Alfa y Omega

«Sant Llorenç ha sido testigo de la historia triste de Lérida»

Esta parroquia, levantada románica en el siglo XII y ampliada al gótico en el siglo XIV, sirvió dos veces como catedral: tras la confiscación de Felipe V de la Seu Vella para convertirla en cuartel y tras el incendio de la catedral nueva durante la Guerra Civil

Rodrigo Moreno Quicios
La ampliación de Sant Llorenç es muy evidente y visible en sus contrafuertes.
La ampliación de Sant Llorenç es muy evidente y visible en sus contrafuertes. Foto: Obispado de Lérida.

La iglesia de Sant Llorenç, en Lérida, se construyó en un clarísimo estilo románico en la segunda mitad del siglo XII, pero la ciudad «creció mucho demográficamente y el templo se quedó pequeño». Por ello, aquel que entre en ella para contemplarla, podrá ver a simple vista cómo la nave central románica delimita claramente con otras dos laterales que son «sus ampliaciones góticas del siglo XIV». Nos lo explica Montse Macià, exdirectora del Museo Diocesano de Lérida y quien revindica cómo «en Sant Llorenç uno puede entender los simbolismos de estos dos lenguajes arquitectónicos».

Las capillas laterales tienen enterrados a leridanos ilustres.
Las capillas laterales tienen enterrados a leridanos ilustres. Foto: Obispado de Lérida.

Según la historiadora, dentro de esta parroquia declarada Bien de Interés Cultural «se crea una atmósfera muy singular», pues «conserva la misma función, en el mismo espacio y con el mismo conjunto de retablos desde el siglo XIV». Son, además, «interesantísimos».«A veces, cuando hacemos una visita, la gente se cree que están hechos en madera policromada, pero son de piedra», confiesa Macià.

Estos retablos «están esculpidos con un estilo muy singular», precisamente el de «la escuela de Lérida, que aglutina un conjunto de obras similares». Es una inusual manera de trabajar que surgió en la Seu Vella, es decir, en la catedral antigua de Lérida, donde «en el siglo XIV estaba activo un taller de escultura muy importante» dirigido por Jaume Cascalls y Bartomeu de Robió. Ellos fueron sus maestros de obra y «la coincidencia de estos dos escultores provocó que naciera un taller muy activo que hacía retablos así por toda la diócesis».

A la derecha, la nave central. A la izquierda, la lateral y gótica.
A la derecha, la nave central. A la izquierda, la lateral y gótica. Foto: Obispado de Lérida.

Macià destaca que «los más importantes se han conservado en Sant Llorenç» y son, en primer lugar y como su nombre indica, «un retablo del titular, san Lorenzo, con doce compartimentos que cuentan la historia de su vida». Otro es «un retablo más pequeño de santa Lucía que es una preciosidad desde el punto de vista del estilo y la calidad escultórica». «Es espectacular», recalca. Y un tercero es «otro de santa Úrsula recientemente restaurado».

Dos veces catedral

La historiadora recalca que «Sant Llorenç ha sido testigo de la historia triste y dramática» de Lérida. Debido a su cercanía con Aragón «y a estar a las puertas de Cataluña», Macià destaca cómo «todas las guerras modernas que iban hacia Barcelona han pasado primero por aquí». Hasta el punto de que, en 1707, durante la Guerra de Sucesión, «Felipe V convirtió la catedral vieja en cuartel militar».

Este retablo de santa Lucía parece de madera, pero es de piedra.
Este retablo de santa Lucía parece de madera, pero es de piedra. Foto: Obispado de Lérida.

Esta confiscación de la conocida como Seu Vella provocó que «los canónigos utilizaran Sant Llorenç como catedral», lo que «indica la importancia que se le daba en el siglo XVIII». Tras el conflicto, cuando los vecinos «vieron que no podían recuperar» la catedral antigua, al estar tan dañada, «pidieron la construcción de otra». Un deseo que Carlos III les concedió 80 años después. Pero no acabaron ahí las vicisitudes. En la Guerra Civil, las milicias anticlericales prendieron fuego al templo nuevo, por lo que «Sant Llorenç volvió a funcionar como catedral hasta 1955».

Exterior visto desde Sant Llorenç.
Exterior visto desde Sant Llorenç. Foto: Obispado de Lérida.

Payeses e ilustres

Finalmente, la exdirectora del Museo Diocesano apunta que «Sant Llorenç, en el siglo XIV, era una parroquia de los payeses, los labradores y los oficios»; es decir, que de algún modo «era una iglesia rica y por eso se tuvo ampliar». Algo notable en sus capillas laterales, levantadas al tiempo que las naves laterales y donde se pueden encontrar a «las familias más importantes» del momento. Empezando por los Montsuart, que tenía «representantes de alto nivel cultural y político». De hecho, cuenta entre sus miembros con Manuel de Montsuart, quien fue presidente de la Generalidad de Cataluña entre 1461 y 1464.