El agente secreto. Una experiencia inmersiva en el Brasil de 1977 - Alfa y Omega

El agente secreto. Una experiencia inmersiva en el Brasil de 1977

Rosa Die Alcolea
Wagner Moura da vida a Marcelo Alves, que utiliza el nombre de Armando como tapadera.
Wagner Moura da vida a Marcelo Alves, que utiliza el nombre de Armando como tapadera. Foto: CinemaScópio – MK Productions – One Two Films – Lemming Film – Arte France Cinéma.

No sé que relación tiene Kleber Mendonça Filho con Wagner Moura, pero el primero debe de tener un gran aprecio al segundo, porque se intuye fácilmente que en su último largometraje consideraba básico conseguirle la nominación al Óscar al Mejor Actor. Y lo ha logrado; bien merecido, sí señor. Ni que su fascinante interpretación en Narcos se hubiera quedado corta. El realizador brasileño Mendonça Filho, que ya retrató la memoria política de su país en el largometraje Doña Clara, ha logrado los Globo de Oro a Mejor Película, Mejor Película de Habla No Inglesa y Mejor Actor en una Película de Drama para Wagner Moura, así como las nominaciones para los próximos Óscar —cuya ceremonia se celebrará el próximo 16 de marzo— a Mejor Película, Mejor Actor (Wagner Moura), Mejor Película Internacional y Mejor Casting, la nueva categoría que se estrena en la 98 edición de los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas norteamericana.

La cinta está ambientada en el año 1977, plena época de la dictadura militar que rigió el país entre 1964 y 1985. Este momento histórico tan tenso, en contraste con las fiestas del Carnaval de Recife, se muestra con un realismo feroz; incluso cabe el realismo mágico, algo que conecta con una extraña pero agradable lírica, teniendo en cuenta que estamos ante un thriller político y de espionaje. En este sentido, se conecta con El silencio de un hombre, la joya de Melville que inmortalizó a Alain Delon como Jef Costello.

Se trata de un filme complejo para el espectador medio: el montaje y la estructura narrativa no ayudan a resolver los conflictos que el director va poniendo sobre la mesa a medida que avanzan la trama y las subtramas, que de alguna manera se desenredan y enmarañan a la par; algo que le juega a la contra y a favor, a la vez. En términos de desarrollo del argumento, es un verdadero jeroglífico; y resolver, lo que se dice resolver, resuelve poco o nada. Pero eso sí, en términos fílmicos la manera de distribuir los tiempos, la introducción de los personajes, la atmósfera y la ambientación, sin olvidar los fantásticos reparto, vestuario y música —¡qué ganas entran de estar en Brasil!— hacen de esta película una de las mejores de los últimos años. Es algo nuevo. No solo por la capacidad de mantener el ritmo, la intriga y el suspense durante casi tres horas, que no es poco; sino, sobre todo, por la magia que caracteriza la narración de la atmósfera, que precisamente no es una narración, es una experiencia.

El agente secreto cabe en el género de nuevo noir, precisamente por no reproducir los códigos del policial clásico, sino porque respira esa misma desconfianza moral en clave contemporánea. El agente secreto no es ni héroe ni antihéroe, sino alguien atrapado en una red de intereses donde la verdad se diluye y el poder se ejerce desde las sombras.

El agente secreto
Dirección:

Kleber Mendonça Filho

País:

Brasil

Año:

2025

Género:

Thriller político/Drama histórico

Público:

+16 años

Cartel de 'El agente secreto'