Ante «tejidos familiares deshilachados», el Papa llama a «captar el malestar de los jóvenes»
En un encuentro con curas de Roma, les ha encargado atajar el «malestar de los jóvenes» poniendo en diálogo a parroquias con especialistas
«Iglesia de Roma, ¡recuerda reavivar el don de Dios!». Es el encargo que León XIV ha hecho este jueves al clero de su diócesis. Reunidos en el Aula Pablo VI del Vaticano, ha recibido a los sacerdotes romanos expresándoles su «gran alegría» por verles. Y como este miércoles arrancó la Cuaresma, ha bromeado con ellos que su audiencia «no es un acto de penitencia».
El Papa les ha propuesto un retrato robot del sacerdote que necesita la Ciudad Eterna. Para empezar, deber ser «pastor según el corazón de Dios». Y, para lograrlo, hay que «reavivar el fuego que Dios encendió en primer lugar», especialmente cuando empiecen a pasar factura «el cansancio de la vida sacerdotal, el peso de la rutina y el desinterés de muchos por la fe».
Repensar la iniciación cristiana
«Es urgente volver a anunciar el Evangelio: esta es la prioridad», ha revindicado el Pontífice. Igualmente, ha reconocido que «parte de nuestro pueblo bautizado no experimenta su pertenencia a la Iglesia», ante lo que no es efectiva una «sacramentalización sin otras formas de evangelización». Después, analizando Roma, la ha descrito como una gran metrópolis con «movilidad permanente» y «tejidos relacionales y familiares cada vez más plurales y a veces deshilachados».

¿Cómo se trabaja ahí? Según el Pontífice, con «un cambio de ritmo». También considera «fundamental encontrar caminos y formas que ayuden a las personas a volver a entrar en contacto con la promesa de Jesús». Lo que implica repensar «la iniciación cristiana, a menudo modulada según los ritmos escolares» y que «necesita ser revisada». Así, ha llamado a «experimentar otras formas de transmitir la fe, incluso fuera de los caminos clásicos».
Urge tomar por los cuernos el «malestar de los jóvenes»
El Papa ha evidenciado cómo «los cambios culturales y antropológicos de las últimas décadas nos dicen que asistimos a una creciente erosión de la práctica religiosa». Ha encargado a los sacerdotes responder ante «el malestar de los jóvenes, su desorientación y sus múltiples dificultades». Un primer paso es conocer «los fenómenos del mundo virtual», donde se sufre «una preocupante agresividad que a veces desemboca en violencia».
«No tenemos soluciones fáciles que nos garanticen resultados inmediatos», ha reconocido León XIV, pero sí ha animado a «escuchar a los jóvenes, estar presentes, acogerlos, compartir un poco de su vida» y a que las parroquias dialoguen con escuelas y especialistas.

El Pontífice también ha advertido a los curas sobre los peligros de verse como «ejecutores pasivos de una pastoral ya definida» y les ha llamado a ser creativos. Y, en un territorio tan inabarcable como Roma, les ha emplazado a «vencer la tentación de la autorreferencialidad» y «trabajar cada vez más juntos». «Acompañémonos y apoyémonos mutuamente», ha concluido.