San Dámaso acoge una «experiencia piloto» para renovar la formación de los agentes de pastoral
Será el sábado, estará destinada a 30 laicos con «un recorrido» y entre los que hay «un poco de todo». Se busca «verificar el método» que se usará el curso que viene
El próximo sábado, la Universidad Eclesiástica San Dámaso (UESD) acogerá una jornada de formación del laicado y agentes de pastoral destinada a destinada a un equipo de 30 personas, «todos laicos» y entre los que hay «un poco de todo». Es la manera en la que Juan Carlos Carvajal, vicerrector del centro, explica en conversación con Alfa y Omega sus objetivos y a quién está dirigida.

«No solo viene gente de parroquia; hay de vicarías, de las delegaciones y de Cáritas», añade Carvajal. Y adelanta que el propósito del encuentro es «verificar el método» con el que se impartirán estas formaciones durante todo el curso 2026-2027 y «recibir el eco de gente que tiene un recorrido».
Todo gira en torno a la «experiencia»
La del sábado será, por tanto, una «experiencia piloto» para personas que podrán hacer aportaciones sobre el itinerario que se ha preparado. De hecho, el vicerrector de la UESD hace hincapié en esa palabra, «experiencia», porque la considera fundamental para poder proponer «mejoras de cara al curso que viene» y, durante lo que queda de este curso 2025-2026, «verificar que lo que estamos haciendo está bien orientado».

Todo con la prioridad de que «esté bien articulada la formación dentro de la diócesis y sea referencial para todos». Como recuerda Juan Carlos Carvajal, «se va a lanzar propiamente el próximo curso».
Tres niveles para «renovar el marco formativo»
El vicerrector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso desgrana que la formación que se impartirá a los laicos en 2026-2027 —y que ahora se testará— responde a la necesidad de «renovar el marco formativo de los agentes de pastoral de la archidiócesis de Madrid».
Este marco formativo estará compuesto por «tres niveles». Un primero «fundamental» —que no es sinónimo de básico ni de divulgativo— sino que, como los cimientos, «va a incidir en la vocación bautismal y la identidad cristiana». El segundo nivel será teológico-formativo y «se desarrollará en módulos con contenidos», por ejemplo, sobre «cristología, eclesiología o los sacramentos». Por último, habrá «un tercer nivel encarrilado en las delegaciones, mucho más práctico y operativo», con contenidos específicos sobre los ámbitos en los que la Iglesia quiere estar presente.