Al sumar curas veteranos y jóvenes sale un solo sacerdocio - Alfa y Omega

Al sumar curas veteranos y jóvenes sale un solo sacerdocio

Los sacerdotes de Madrid se reúnen en CONVIVIUM para afinar su ser y misión. El reto: «pasar de organizadores a profetas»

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El sacerdote con muchos años de ministerio pone la experiencia y, el joven, la fuerza. Unos les pasan el testigo y los otros lo cogen con energía. Pero en el mientras, trabajan juntos porque es así como se llega a la meta, que está lejos y es la eternidad. Es el resumen que podemos ofrecerles de en lo que ha consistido CONVIVIUM, una reunión de todos los curas de Madrid. Tantos, que los pasajeros del metro con los que se cruzaban rumbo a la Fundación Pablo VI aseguraban boquiabiertos que nunca habían visto a tantos juntos. Normal, han sido 1.300.

Y todos se han sentado a escucharse para afinar su ser y su misión. «La Iglesia existe para anunciar a Jesucristo», ha comentado entre ellos Michele Taba, entrevistado en este semanario, profesor en San Dámaso y formador en el Redemptoris Mater. Por su parte, el cardenal José Cobo les invitaba a «que este tiempo nos haga más curas, que nos renueve por dentro, que nos haga sentirnos Iglesia viva».

El arzobispo de Madrid «nos tiene a muerte para evangelizar», aseguran más sacerdotes en estas páginas. Y los más jóvenes añaden que esta asamblea presbiteral ha sido «un subidón». Un entusiasmo necesario para alimentar las aspiraciones que se han puesto sobre la mesa. Según Luis Marín, subsecretario del Sínodo de los Obispos, una de ellas es ser «servidores de la alegría que brota de la amistad con Cristo». Y según el cardenal Francisco Javier Bustillo, miembro del Dicasterio para el Clero, otra fundamental es ser «testigos apasionados del Resucitado», es decir, «pasar de ser organizadores a ser profetas».

Todo con el objetivo de atender espiritualmente a, como la define el cardenal Cobo, «esa multitud que hoy anda por nuestros barrios como ovejas sin pastor». En un mundo hambriento de Dios, lo que necesitan es claro: «dadle vosotros de comer». Ante lo que, para ponerlos en común, conviene preguntarse: «¿cuántos panes tenéis?».