De Sinatra a Bad Bunny: la musical toma de posesión del arzobispo de Nueva York
La toma de posesión de Roland Hicks como arzobispo de Nueva York estuvo marcada por la música, también para pedir una «Iglesia misionera». No faltó ni el Cumpleaños feliz
«Start spreading the news. I’m starting today». Ronald Hicks recurrió a Frank Sinatra («empezad a difundir la noticia, empiezo hoy») para marcar el comienzo de su ministerio como arzobispo de Nueva York el pasado viernes. No fue el único cantante al que el pastor hizo referencia.
«Casi siempre tengo una canción sonándome en la cabeza», confesó durante su homilía. Por ello, aprovechando que hay muchas sobre la ciudad de los rascacielos, «voy a coger algunos versos de algunas de las más famosas y unirlos en una compilación de mis primeras impresiones sobre vivir y trabajar en Nueva York».
Lo hizo casi a modo de juego, retando a los al menos 2.000 fieles presentes a «intentar adivinar el título y el artista» mientras le escuchaban. Así, recitó fragmentos de New York State of Mind, de Billy Joel («Some folks like to get away, take a holiday from the neighborhood») y de Empire State of Mind, de Jay-Z con Alicia Keys («Concrete jungles where dreams are made of. There’s nothing you can’t do»).
Incluso recurrió a una canción en español. Para ello, optó por la salsa, con la conocida Un verano en Nueva York: «Si te quieres divertir con encanto y con primor, solo tienes que vivir un verano en Nueva York». Popularizada en los años 1970 por El Gran Combo de Puerto Rico, más recientemente la ha vuelto a poner de moda Bad Bunny.
¿Qué es para Hicks una Iglesia misionera?
Todavía en el ámbito musical pero en un registro bien diferente, el nuevo arzobispo de Nueva York comenzó su homilía, en la que alternó constantemente el español y el inglés, citando una de sus canciones religiosas favoritas, que también sonó durante la Comunión. Era Alma misionera, de Enrique García Vélez: «Señor, toma mi vida nueva […]. Estoy dispuesto a lo que quieras, no importa lo que sea, tú llévame a servir».

Esto le sirvió para proclamar que «estamos llamados a ser una Iglesia misionera; una Iglesia que catequiza, evangeliza y pone la fe en acción», abundó. «Una Iglesia formada por discípulos misioneros que salen y hacen discípulos, transmitiendo la fe de una generación a la siguiente».
También subrayó que «existimos para seguir a Jesús, que alimentó a los hambrientos, curó a los enfermos de cuerpo y espíritu, rechazó el odio y proclamó el amor». En efecto, la Iglesia no puede ser «un club de campo» que «existe para servir a sus miembros». «Existe para salir y servir a todos», contrapuso.
«El mundo espera»
Esta Iglesia «cuida de los pobres y de los vulnerables», «respeta la vida, desde la concepción hasta la muerte natural», «se preocupa por la creación, construye puentes, escucha sinodalmente» y «respeta a todos». Asimismo, «protege a los niños, promueve la sanación de los supervivientes y de todos los que han sido heridos» por ella misma.
«La misión está ante nosotros», continuó el nuevo arzobispo de Nueva York. «El mundo espera con esperanza. Y mirad, Dios está con nosotros siempre».

En una celebración que también fue bilingüe, fue especialmente bonito el momento en que la primera pregunta. La leyó en español Samuel Jiménez Correas, que, de niño, fue uno de los más de 3.400 huérfanos atendidos en América Latina y el Caribe por la ONG Nuestros Pequeños Hermanos. Entre 2005 y 2010, Hicks fue su director regional en El Salvador.
En una celebración tan marcada por la música, no faltó ni siquiera el Cumpleaños feliz. En efecto, el 6 de febrero cumplía 76 años el cardenal Timothy Dolan, que justo ese mismo día pasaba el testigo a su sucesor. El nuncio en el país, Cristophe Pierre, le agradeció sus 17 años de servicio a la archidiócesis.
«Por cierto, ¿sabéis que hoy es su cumpleaños?», preguntó a los presentes. Acto seguido, el coro entonó la célebre canción.