Cobo, en la inauguración de CONVIVIUM: «Que este tiempo nos haga más curas, que nos renueve por dentro»
«Gracias de verdad por hacerlo posible y por responder a la llamada, que en definitiva es una llamada del Señor», ha dicho el arzobispo en el saludo inicial
Había ambiente de fiesta, de alegría, de reencuentro este lunes, 9 de febrero, en el Auditorio Pablo VI. Quedaban escasos segundos para las 10:24 horas cuando arrancaba la Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, el gran encuentro de sacerdotes que había convocado el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, hace meses. A él estaban invitados a participar los sacerdotes de la diócesis con encargo pastoral para reflexionar sobre su ministerio presbiteral y sobre el sacerdote que necesita hoy Madrid. Son 1.200 los inscritos, de ellos más de 1.100 sacerdotes, además de los seminaristas y laicos.
«Da gusto veros y da gusto vernos», decía el cardenal Cobo en el primer saludo inicial. «Gracias de verdad por hacerlo posible y por responder a la llamada, que en definitiva es una llamada del Señor». Y puesto que es una llamada de Dios, continuaba, «qué mejor forma de empezar que poniéndonos en sus manos, poniendo el ministerio, el servicio, la entrega, la oración de cada uno de nosotros».

Así, los presbíteros de Madrid daban inicio a su encuentro con la liturgia de las horas. «Quiero encontrarte siempre en mis hermanos», rezaba el himno de laudes. Y este deseo se había ido haciendo vida en los abrazos, en la alegría, en los saludos de quienes se volvían a ver. Después de unas jornadas de preasambleas, en las que se habían reunido por tramos de edad de ordenación, era ahora el momento de estar todos juntos en torno a su obispo.
Estaban los mayores, como Eduardo López, adscrito en la parroquia de Santa Bárbara. 89 años de vida, 30 años en el Tribunal de la Rota, «Me parece ideal para conocernos un poco más», decía, tiempo antes de empezar, ya sentado en el aula principal (había otras tres salas habilitadas con pantallas para asistir al encuentro en streaming ante la gran afluencia de sacerdotes; y 73 sacerdotes misioneros lo seguían también en directo). «Que nos entendamos el clero joven con el clero mayor», sueña este sacerdote que fue ordenado en 1960, cuando a los más jóvenes les quedaban años para nacer.

Estaban los de la sierra, como Pedro Manzano, párroco de Nuestra Señora del Enebral, en Collado Villalba. «Venimos con mucha ilusión y con la expectativa de que el Espíritu del Señor produzca frutos de renovación en el clero y ayuden a un mayor acercamiento a la realidad de nuestra diócesis».
Y estaban los de los barrios, como César Montero, párroco de Santa Luisa de Marillac, en Carabanchel. «Lo más importante es la esperanza de vernos todos y el deseo de crear fraternidad real del clero de Madrid». Y todo ello, «unidos a nuestro obispo,».
También había acudido el párroco de «la parroquia con el nombre más bonito de Madrid». Así definía con entusiasmo Jesús Yébenes su parroquia El Santísimo Cristo de Amor. «Para mí lo más importante es el encuentro, la comunión, la fraternidad».

Palabras del Papa León XIV
Uno de los momentos clave de este comienzo de CONVIVIUM ha sido el mensaje que el Papa León XIV, que ha recordado al presbiterio de Madrid que del sacerdote se espera que sean «alter Christus» en un «ministerio vivido desde la intimidad con Dios, la entrega fiel a la Iglesia y el servicio a las personas que os han sido confiadas». El Papa, en un recorrido intimista, ha descrito el sacerdocio desde la visita a la catedral de la Almudena. Como ella, sirve para conducir «al encuentro con Dios y la reconciliación con los hermanos».
Los periodistas Raquel Caldas e Israel Remuiñán presentaban el encuentro, que en sus primeros compases ha incluido también la presentación oficial del himno de CONVIVIUM, Ungidos, interpretado en directo por sus creadores, los sacerdotes Luispo e Ignacio Ozores, junto a decenas de sacerdotes.
El arzobispo de Madrid ha tomado la palabra para abrir oficialmente CONVIVUM con palabras de ánimo. «Hemos querido empezar con un relato de Madrid viendo la misión e inmediatamente nos hemos puesto a cantar juntos». Y de eso se trata, ha señalado. «Ya el hecho de estar aquí todos juntos es un pequeño milagro», ha reconocido. «Dios ha llamado y se ha respondido a esa llamada».
Y se han reunido para algo «muy sencillo y muy hondo». En una ciudad como Madrid que a veces encierra, ha señalado que «este CONVIVIUM es un pequeño gesto de profecía, una Iglesia que se asienta, que comparte el pan y la Palabra, que se reconoce familia y no solo con ideas, sino con gestos y decisiones concretas».

La diócesis de Madrid, ha dicho, «es apasionante». Se ha referido a san Isidro, un hombre que no es «de grandes discursos, de gestos espectaculares», sino que trabajaba, rezaba y confiaba acompañado, ha dicho. Y como al santo patrón de Madrid, el Señor ha dado ángeles a los sacerdote de hoy, ha ejemplificado el cardenal Cobo: los propios presbíteros, los propios hermanos, y «quizá el milagro que hoy el Señor nos regala es no tener que arar solos, ni rezar solos, ni siquiera conducir solos a nuestras comunidades».
«Nadie se salva solo y nadie evangeliza solo», ha concluido. «Que este tiempo nos haga más curas, que nos renueve por dentro, que nos haga sentirnos Iglesia viva y que nos devuelva un poquito la alegría de que no aramos solos». «Que salgamos un poquito más hermanos, un poquito más unidos; gracias, de verdad por responder a la llamada del Señor», ha concluido.