Sudán ya tiene cuatro regiones con hambruna: «No es simplemente mucha hambre»
Paloma Martín, directora de operaciones en África de Acción contra el Hambre, explica que entre otros factores, la hambruna significa que uno de cada tres niños «está en riesgo real de morir»
—¿Qué significa cuando se dice que en una región hay hambruna, como acaba de ocurrir en dos zonas de Darfur? ¿Qué umbral hay que pasar?
—Para declarar la hambruna, utilizamos una herramienta que se llama la Clasificación Integrada por Fases de la Seguridad Alimentaria. Es como un termómetro del hambre y tiene cinco fases. En la uno la gente puede comer más o menos bien. La de estrés implica dificultades pero las personas aún sobreviven sin ayuda urgente. En la de crisis las familias ya empiezan a saltarse comidas, a vender lo que tienen para comprar alimentos, a enfrentarse a decisiones difíciles como invertir en comer o en sembrar. La cuarta fase es la emergencia: sube la malnutrición y las personas ya no tienen medios. La fase de hambruna es la peor posible.
—¿Qué implica?
—No es simplemente mucha hambre, es una situación extrema en la que se dan tres criterios con niveles específicos: al menos el 20 % de familias no tiene acceso suficiente a comida y al menos el 30 % de los niños tiene malnutrición aguda o muy aguda, es decir, su cuerpo está tan debilitado que ya no puede funcionar de forma normal, está al borde del fallo orgánico y se encuentra en riesgo real de morir. El tercer criterio sería una tasa de mortalidad que supera unos ciertos límites, por una interacción entre malnutrición y enfermedad.

—¿Es lo que pasa en Baru y Kernoi, en Darfur (Sudán)?
—Hasta ahora había tres hambrunas oficialmente declaradas; dos en Sudán (El Fasher en Darfur y Kadugli en Kordofán) y la de Gaza. Ahora, en Baru y Kernoi se ha dicho que hay condiciones de hambruna. Falta una declaración formal que hace un comité con diferentes organizaciones internacionales. Luego está el riesgo de hambruna, que las organizaciones internacionales decimos que existe en muchas más zonas, pero no tenemos acceso para verlo.
Hambruna: tormenta perfecta
—¿Por qué se ha llegado a esta situación?
—Una hambruna no llega de un día para otro. No es solamente hambre, es un colapso de todos los sistemas que sostienen la vida: un fallo del sistema sanitario y del sistema alimentario. En Sudán la guerra ha devastado cosechas, los mercados han sido arrasados, hay rutas comerciales cortadas. Luego está la violencia, que no es solamente la que mata sino la que te impide sembrar, comerciar, ir a curarte o buscar agua. A esto se suman dos factores fundamentales.
Sudan: Acute malnutrition has surpassed famine levels in two more areas of North Darfur, leaving people at high risk of dying from hunger.
— United Nations (@UN) February 5, 2026
Many other conflict-affected or inaccessible areas may be facing similar catastrophic conditions.https://t.co/OqaczfQmf5
via @theIPCinfo pic.twitter.com/n4QvOZvTTO
—¿Cuáles?
—La falta de acceso: de las organizaciones humanitarias a la población, y de esta a los servicios. No es que ocurra en todas las zonas, obviamente. Sudán es un país enorme. El norte de Darfur y Kordofán son las dos zonas más peligrosas y más conflictivas en este momento.
El siguiente factor es la falta de financiación. El sistema de Naciones Unidas con las organizaciones estimamos cada año cuánto dinero se necesitaría para ayudar a la población que lo necesita, y eso debe ser financiado por los Estados, que tienen un compromiso de contribuir. El año 2025 se acabó solo con un 45 % del plan de respuesta humanitaria financiado y ahora estamos solo en el 5,5 % para 2026. Las contribuciones llegan durante todo el año, pero es cierto que aun así es poco. Tiene que llegar más. Y cuanto antes, mejor porque las condiciones de hambruna ya son algo crítico: estás llegando a una catástrofe sin retorno.
«Se logran hacer cosas»
—¿Qué se sabe de la situación en El Fasher tras su caída en manos de las Fuerzas de Apoyo Rápido a finales de octubre?
—El Fasher estuvo asediado durante muchísimo tiempo. Llegan noticias y la situación es dramática. De todas maneras, una vez que el conflicto ya no existe y el territorio ya está ocupado de forma permanente por alguien, sea quien sea, tú ya puedes establecer mecanismos de ayuda. Y en El Fasher se está haciendo.

—Con todo al fin y al cabo, mal que bien Darfur es un lugar algo más conocido. ¿Qué ocurre en Kordofán para que allí también haya hambruna?
—También se trata de una zona con enfrentamientos activos.
—Hablaba antes del problema para acceder a estas zonas. ¿En Acción contra el Hambre lo están consiguiendo?
—Estamos tanto en Kordofán como en Darfur. Vamos moviéndonos un poco con la población, muy atentos a cualquier momento en que, ese día, no haya conflicto. Tenemos un equipo de seguridad que va siguiendo los focos y nuestros trabajadores se mueven con ellos para poder atender a la gente. Es un trabajo complicado pero que se logran hacer cosas.
- 9,6 millones de desplazados internos, además de cuatro millones de refugiados en otros países.
- 80 % del sistema sanitario colapsado, mientras surgen brotes de cólera, sarampión o diarrea.
- 29 millones de personas, casi el 62 % de la población, sufre inseguridad alimentaria.
- 375.000 personas corren riesgo real de muerte por inanición.