Los lefebvrianos quieren ordenar obispos sin visto bueno del Vaticano en julio
El Vaticano ha explicado al respecto que «continúan los contactos entre la Fraternidad San Pío X y la Santa Sede, con la voluntad de evitar rupturas o soluciones unilaterales con respecto a las problemáticas surgidas»
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X —comúnmente conocidos como los lefebvrianos— anunció este lunes su intención de nombrar nuevos obispos a pesar de no contar con el visto bueno del Vaticano. La dieron a conocer a través de un comunicado firmado por David Pagliarani, su superior general, en el que aseguraban que las ordenaciones se celebrarían el próximo 1 de julio.

Según la versión difundida por los lefebvrianos, quieren hacer estos nombramientos por su «estado objetivo de grave necesidad» al no contar, de acuerdo con su criterio, con suficientes obispos para atender a sus fieles. Los prelados de esta fraternidad sacerdotal, sostiene Palgiarani, «recorren el mundo desde hace cerca de 40 años para responder a los numerosos fieles apegados a la tradición de la Iglesia».
Dicen haber recibido una carta del Vaticano
En su comunicado, Pagliarani afirma que solicitó una audiencia con León XIV en agosto de 2025 y no obtuvo respuesta. Después, habría enviado una segunda carta al Vaticano señalando «la necesidad particular de la fraternidad de asegurar la continuidad del ministerio de sus obispos». En su comunicado, los lefebvrianos añaden que han recibido «en los últimos días» una carta de la Santa Sede que «no responde en absoluto a nuestras peticiones».
Pero no es la única comunicación de la Santa Sede. Según la Oficina de Prensa del Vaticano, «continúan los contactos entre la Fraternidad San Pío X y la Santa Sede, con la voluntad de evitar rupturas o soluciones unilaterales con respecto a las problemáticas surgidas». Así lo ha afirmado Matteo Bruni, director de la Sala Stampa, al responder a las preguntas de los periodistas sobre el anuncio de Pagliarini.

Esta no es la primera vez que los lefebvrianos toman una decisión así. En 1988, el fundador de este grupo, el arzobispo francés Marcel Lefebvre, ordenó a cuatro obispos sin mandato pontificio, lo que derivó en su excomunión y en la de los prelados consagrados.
Posteriormente, Benedicto XVI levantó estas sanciones en 2009 mediante un decreto pontificio. Con todo, en una carta publicada el 10 de marzo de 2009 afirmó que «hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno».
En diciembre de 2015, en el marco del Jubileo de la Misericordia, Francisco autorizó a los sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a oír confesiones y dar la absolución, válida y lícitamente, a cualquier fiel católico. Y al finalizar el año jubilar, decidió que esta facultad se extendiera hasta nueva disposición.