Ena. La consorte que reinventó su papel tradicional
Su esmerada formación ayudó a Victoria Eugenia de Battemberg a adquirir un nuevo protagonismo como reina consorte, sobre todo gracias a su compromiso social. También logró implicar en esta labor a intelectuales y aristócratas
La exposición Victoria Eugenia, de la que podemos disfrutar hasta el próximo mes abril en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid, nos presenta a uno de los personajes de nuestra Corona que más atracción e interés está despertando en los últimos años. Las comisarias de la muestra, Arantxa Domingo y Reyes Utrera, a través de ocho secciones, nos adentran en los aspectos más relevantes de la reina, especialmente durante los años que pasó en España entre 1906, fecha de su boda con Alfonso XIII, hasta 1931, inicio de un largo y triste exilio. Cartas, pinturas, fotografías, esculturas, trajes, muebles, etc., reconstruyen las principales facetas de Victoria Eugenia de Battemberg como mujer, como reina, madre y filántropa.

Qué duda cabe de que Ena, como se la conocía, insufló una concepción nueva y moderna al tradicional papel jugado por las reinas consortes. A ello no fue ajeno su esmerada educación y, por supuesto, su interés por la lectura. No en vano, en la muestra podemos ver una selección de los libros de su biblioteca, del mismo modo que se han intentado recrear otros espacios privados, como su despacho y sala del té, donde cada día, a las cinco de la tarde, continuó repitiendo aquel célebre rito inglés al que nunca renunciaría.
Especial ternura apreciamos en la sección donde podemos admirar su labor como madre, al cuidado de los hijos, que aquí descubrimos gracias a un notable conjunto de fotografías y retratos, sin olvidar algunos curiosos juguetes de la época. Aneja a ella, descubrimos a una reina y mujer que despertó el interés y la atracción entre los mejores artistas de su tiempo. Observamos un buen número de retratos pictóricos y escultóricos realizados por Joaquín Sorolla, Manuel Benedito, Ricardo Canals, Philip de László o Álvarez de Sotomayor. En todas estas imágenes y a tenor de los autores referidos, no es extraño que observemos a una reina bella, con pose digna, pero también cercana, moderna y tradicional. Por cierto, es en esta sección donde luce la famosa diadema de los lises, denominada así por las tres flores de lis que se dibujan en su frente a través de unos diamantes engastados en platino, regalo de boda que Alfonso XIII ofreció a quien se convertiría en su esposa en 1906.

Su compromiso social
Al final de nuestro recorrido hallamos una de las aportaciones más sobresalientes de Victoria Eugenia: su compromiso social, a partir del cual se actualizaría el tradicional papel secundario que hasta entonces tenían las monarcas consortes. Además de participar activamente en tantos viajes de Estado, que le permitirían conocer España y sus gentes, destacó su labor al frente de la Cruz Roja en unos momentos especialmente convulsos —recordemos la Guerra del Riff, la tuberculosis y, en definitiva, toda una problemática social a la que no sería ajena—, apoyando toda esta labor solidaria a través de su trabajo e iniciativas personales. En todo ello fue esencial el buen hacer de la reina a la hora de recabar e implicar en todos estos proyectos a la intelectualidad, aristocracia, etcétera; todo lo cual pudo impulsar aun más tan significativas iniciativas filantrópicas.
Como decíamos, en 1931 comenzó un largo exilio, que la llevó a vivir en París, Londres, Roma y, finalmente, en Suiza. Solo regresó una vez a España, con motivo del bautizo de su ahijado y nieto; es decir, de Felipe VI. El retrato de nuestra protagonista, efectuado por Ricardo Macarrón, con el que se cierra la muestra, simboliza en cierto modo que con la reina Victoria Eugenia de Battemberg acababa una época, pero ella misma había iniciado otra diferente, cuya proyección, aún hoy, es palpable y evidente.
Victoria Eugenia Julia Ena de Battemberg (Aberdeenshire 24 de octubre de 1887-Lausana, 15 de abril de 1969) fue nieta de la reina Victoria de Inglaterra. Gracias a su sólida formación intelectual tuvo la capacidad de, por un lado, adaptarse a los estrictos protocolos de la monarquía española, sin dejar por ello de actualizar el papel de la mujer en la referida institución. La exposición, que permanecerá abierta hasta el próximo 5 de abril, nos ofrece un recorrido a través de las facetas más destacadas de esta monarca gracias a la prolífica investigación realizada por las comisarias.