¿Cómo aunar verdad y caridad en los casos de nulidad? León XIV responde a la Rota Romana

¿Cómo aunar verdad y caridad en los casos de nulidad? León XIV responde a la Rota Romana

«Una compasión mal entendida corre el riesgo de empañar» la verdad. Y defender esta de forma fría no contempla todo lo que exige el amor, ha advertido el Papa a los miembros de la Rota Romana

María Martínez López
León XIV bendice a los miembros de la Rota Romana. Foto: Vatican Media.
León XIV bendice a los miembros de la Rota Romana. Foto: Vatican Media.

«Custodiar la verdad con rigor, pero sin rigidez, y ejercer la caridad sin omisión» es la difícil tarea de los miembros de la. Así se lo ha recordado este lunes el Papa León XIV a los miembros de la Rota Romana, con motivo del inicio del año judicial

El Santo Padre ha incidido en que cada proceso que llega a su mesa, de nulidad o de otro tipo, «no es en sí mismo una tensión entre intereses contrapuestos, como a veces se malinterpreta». En realidad, «es el instrumento indispensable para discernir la verdad y la justicia en el caso. La contradicción en el proceso judicial, por consiguiente, es un método dialógico para la verificación de la verdad».

El discurso del Pontífice se ha centrado en un tema fundamental, muy frecuente en los discursos de los Papas a la Rota Romana. Este es «la estrecha relación que existe entre la verdad de la justicia y la virtud de la caridad». 

El Papa también ha recibido en privado a Alejandro Arellano, decano de la Rota Romana. Foto: Vatican Media.
El Papa también ha recibido en privado a Alejandro Arellano, decano de la Rota Romana. Foto: Vatican Media.

«No es raro que surja una tensión dialéctica entre las exigencias de la verdad objetiva y las preocupaciones de la caridad», ha reconocido. Por un lado, «a veces se percibe el riesgo de que una excesiva identificación con las vicisitudes —a menudo turbulentas— de los fieles pueda conducir a una peligrosa relativización de la verdad». De hecho, «una compasión mal entendida corre el riesgo de empañar la necesaria dimensión de la averiguación de la verdad propia del oficio judicial».

Cuál es la salida

En el otro extremo, a veces puede darse una afirmación fría y distante de la verdad que no tiene en cuenta todo lo que exige el amor a las personas. Así se omiten aquellas preocupaciones dictadas por el respeto y la misericordia, que deben estar presentes en todas las fases de un proceso, ha apuntado.

La respuesta que ha ofrecido León XIV a este aparente dilema es que «no se trata solo de adaptarse a una verdad especulativa, sino de “hacer la verdad”, es decir, una verdad que debe iluminar todo el actuar. Y esto debe realizarse “en la caridad”, que es el gran motor que lleva a hacer verdadera justicia».

Un momento de saludo y conversación informal durante la audiencia. Foto: Vatican Media.
Un momento de saludo y conversación informal durante la audiencia. Foto: Vatican Media.

También les ha explicado cómo entender la caridad. «Vuestra actuación debe estar siempre motivada por ese amor verdadero al prójimo que busca ante todo su salvación eterna en Cristo y en la Iglesia», una idea que ya lanzó Francisco el año pasado. Esto «implica la adhesión a la verdad del Evangelio». 

«Los procesos deben inspirar confianza»

Por otro lado, el Santo Padre ha alertado a los miembros de la Rota Romana del riesgo de «no respetar estos principios básicos de justicia —y favorecer una disparidad injustificada en el tratamiento de situaciones similares—». Ello «supone un perjuicio considerable para el perfil jurídico de la comunión eclesial».

Frente a esto, «los procesos canónicos deben inspirar la confianza que proviene de la seriedad profesional, del trabajo intenso y atento, de la dedicación convencida a lo que puede y debe percibirse como una verdadera vocación profesional. Los fieles y toda la comunidad eclesial tienen derecho a un ejercicio recto y oportuno de las funciones procesales, porque es un camino que afecta a las conciencias y a las vidas».

La deontología «debe impregnar también el trabajo de los abogados cuando asisten a los fieles en la defensa de sus derechos». Estos deben obrar «protegiendo los intereses de las partes sin sobrepasar nunca lo que en conciencia se considera justo y conforme a la ley».

Los promotores de justicia y los defensores del vínculo, por su parte, «son piezas clave en la administración de justicia, llamados por su misión a proteger el bien público», ha defendido el Santo Padre. En su tarea, «un enfoque meramente burocrático en un papel de tal importancia perjudicaría claramente la búsqueda de la verdad». Por último, a los jueces les ha transmitido que «no pueden dejar de recordar que la justicia camina con la paz y está con ella en relación constante y dinámica».