CONVIVIUM: un presbiterio que es casa - Alfa y Omega

La archidiócesis de Madrid, como ha expresado repetidas veces el cardenal Cobo, quiere que el presbiterio diocesano represente un espacio donde todos los sacerdotes se sientan en casa. Un sentimiento que tiene que ver con la dimensión espiritual, pero también con la propia vida de cada uno de sus miembros.

CONVIVIUM es visto por el clero de Madrid, como han expresado los participantes en las preasambleas de preparación, como ese espacio en el que se genera un ambiente que haga que los sacerdotes tengan pasión por el Evangelio y por la evangelización. Un compromiso que beneficiará al pueblo de Dios y que ayudará a servir mejor a las personas.

Cuando alguien llega a su casa, comparte experiencias vitales con aquellos que son o considera su familia. Encuentros en los que uno se admira con lo que el otro hace, se alegra con sus éxitos, pero también encuentra y genera compañía. En casa tenemos un hombro en el que llorar y un motivo para sonreír, incluso para dar carcajadas, a veces con cosas que uno solo entiende cuando se hacen con los de casa.

La casa siempre en un espacio para escuchar y para sentirse escuchado, a veces el mejor espacio, porque hay cosas que cobran un cariz diferente cuando nos unen lazos fraternos. Un espacio para abrir el corazón a las ilusiones y las batallas de todos, para sentir que unos podemos contar con los otros, que todos podemos contar con todos.

Espacios que son casa

Un sentirse en casa que también tiene que ver con los espacios físicos concretos. Una preocupación y un deseo presente en la mente del arzobispo de Madrid. Algo que se va perfilando poco a poco y que irá dando pasos para que el clero de la archidiócesis pueda tener espacios concretos donde se puedan encontrar y sentirse en casa. Los arciprestazgos, los compañeros de curso, los amigos… Poder decir que, yendo a esos lugares, los curas de Madrid van a su casa, a un espacio que sienten como propio y que ayuda a avanzar en el camino de la fraternidad presbiteral.

Ver el presbiterio como casa es una oportunidad para generar espacios de fraternidad evangélica donde los servicios comunes superen el ámbito de lo funcional. Una casa que es expresión de la familia presbiteral de la que se deben sentir parte los sacerdotes de Madrid en todo momento, pero especialmente cuando la fragilidad o la soledad se hacen presentes en la vida de cada uno.

Momentos como CONVIVIUM son una oportunidad para avanzar en esa dirección. Pero del mismo modo que esta asamblea presbiteral no quiere quedarse en un evento, sino en un paso de un proceso, la fraternidad presbiteral, sentir el presbiterio como casa, es algo en lo que se debe ir avanzando. Sin prisa, pero sin pausa. Sin querer forzar artificialmente lo que debe ir surgiendo a partir de la vida y de la espiritualidad. Y es que no hay nada mejor que poder decir: «Con vosotros me siento en casa».