CONVIVIUM: Disfrutar del clero de Madrid - Alfa y Omega

El deseo de fraternidad está presente en el clero de Madrid. Una actitud que se percibe en las cuatro preasambleas, faltan otras dos, que se han llevado a cabo en preparación al CONVIVIUM, la asamblea presbiteral que tendrá lugar los días 9 y 10 de febrero, a la que han sido convocados 1585 curas con cargo pastoral en la archidiócesis.

Encontrarse vale la pena

Unas preasambleas que, en palabras del arzobispo, el cardenal José Cobo, se están viviendo como una oportunidad para disfrutar unos de otros. El hecho de que estos encuentros previos se lleven a cabo por décadas de ordenación hace que muchos se reencuentren con sus compañeros de seminario. Son encuentros que en algunos casos no se han dado a lo largo de muchos años. La mayoría no duda en afirmar que solo por el hecho de encontrarse, el CONVIVIUM ya vale la pena.

Disfrutar de la presencia del otro es condición necesaria para que la comunión se fortalezca. Cuando la gente disfruta del momento que está viviendo se posiciona ante el otro con un sentimiento positivo. En ese sentido, podemos decir que todo el proceso del CONVIVIUM está siendo una oportunidad para descubrir «que necesitamos reconocernos también en los otros. No solo en nuestros modelos, sino también en otros», en palabras del cardenal Cobo.

La reflexión del arzobispo de Madrid nos lleva a afirmar que la diversidad, y eso es algo que nadie puede negar entre el clero madrileño, enriquece la vida de la Iglesia y la vida presbiteral. El desafío es aprender a disfrutar con la presencia de los otros, no solo con aquellos que comparten edades, años de ministerio, sensibilidades pastorales, visiones teológicas…, sino con todos, también con quienes están distantes en estos aspectos.

Disfrutar aprendiendo

La conversación en el Espíritu, una dinámica que forma parte del proceso de la asamblea presbiteral, tanto en los momentos previos como en la propia asamblea, está siendo vivida en esa perspectiva. Una oportunidad para descubrir en las aportaciones de los otros, los grupos son constituidos aleatoriamente, una riqueza, una oportunidad para disfrutar.

La diversidad de servicios que cada sacerdote lleva a cabo, las realidades pastorales tan distintas en que cada uno vive su ministerio es algo que, acogido desde el corazón, ayuda a discernir caminos vitales y pastorales para los presbíteros y para la Iglesia de Madrid. Se trata de disfrutar escuchando al otro para, desde una sensibilidad común, sentirse partícipes de una misión común.

Deseo de estar juntos

Estar con otros presbíteros y disfrutar de su presencia tiene que ser visto como una necesidad entre el clero madrileño. Todavía más si se tiene en cuenta que la soledad de los sacerdotes diocesanos, como recoge el Cuaderno Preasamblea, aparece como una de las mayores dificultades. Un estar juntos que tiene que ser un deseo constante en la vida de los ministros ordenados. No solo en momentos concretos, como es esta asamblea presbiteral, sino en la vida personal, pastoral y ministerial de cada día.

Aprender con los otros siempre ayuda, también en la vivencia del ser sacerdotes. Disfrutar de la presencia fraterna de quienes comparten un ministerio presbiteral común ayuda a superar las vulnerabilidades. Se trata de asumir que juntos somos más… y mejores.