León XIV denunció en el consistorio que los abusos «siguen siendo una herida en la Iglesia»
El Papa subraya que los abusos son aún más graves cuando «la puerta ha estado cerrada y las víctimas no han sido acogidas»
Los abusos sexuales «hoy siguen siendo una herida en la vida de la Iglesia». Es lo que les dijo el Papa a los 170 cardenales reunidos en el Vaticano para celebrar el primer consistorio extraordinario convocado por León XIV. Reunidos en mesas redondas copiando la metodología del último Sínodo, el Pontífice señaló que «el abuso mismo causa una herida profunda que quizá dura toda la vida».
Con un agravante: «A veces el escándalo en la Iglesia se produce porque la puerta ha estado cerrada y las víctimas no han sido acogidas, acompañadas con la cercanía de auténticos pastores». No es una invención del Papa sino su experiencia directa después de haber recibido en persona testimonios como el de una víctima que «me dijo que, para ella, lo más doloroso era precisamente que ningún obispo quería escucharla».
Formación para todos, también los laicos
Aunque esta lacra no era el tema central del consistorio -que giraba en torno a la sinodalidad, cómo hacer de la Iglesia misionera, la liturgia y la constitución apostólica Praedicate Evangelium-, León XIV lo ha juzgado como lo suficientemente importante como para tratarlo también con los purpurados.

Otro tema que se ha tratado es la «formación de todos», también los laicos, «arraigada en la vida ordinaria y concreta de la Iglesia». Precisamente porque es ahí «donde se encuentran las personas, en particular aquellas que sufren». Y tuvo palabras para el final del Jubileo dedicado a la esperanza porque, aunque «hemos cerrado la Puerta Santa, ¡la puerta de Cristo y de su amor permanece siempre abierta!».
Habrá más consistorios y más largos
Además, el Papa informó a los cardenales de que estas reuniones serán más frecuentes, ocupando «tres o cuatro días» en vez de los dos que ha durado este. Con «un primer día de reflexión, oración y encuentro» y luego «dos o tres días de trabajo». El próximo sucederá en junio, cerca de la solemnidad de San Pedro y San Pablo.

Igualmente ha solicitado a los purpurados que, al margen del consistorio presencial, también le «transmitan por escrito» sus conclusiones. Prometió «leer con calma informes y mensajes personales y luego darles un feedback».
También se ha mostrado «profundamente agradecido» a los cardenales más ancianos por haberse desplazado a Roma. Y a los que no pudieron, les aseguró que «estamos con vosotros y os sentimos cercanos».