Israel veta la labor de Médicos Sin Fronteras y otras 24 ONG en Gaza
A partir del 1 de enero 25 ONG no podrán operar en Gaza por no entregar información exhaustiva de sus trabajadores, un nuevo requisito ampliamente criticado por las entidades
El Gobierno israelí retirará las licencias de actividad de 25 ONG que operan en Gaza, entre ellas Médicos Sin Fronteras (MSF). Considera que empleados de esas organizaciones «estuvieron involucrados en actividades terroristas».
El Ministerio de Asuntos de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo ha anunciado este martes en un comunicado el veto, que se hará realidad el 1 de enero. La decisión es fruto de sus nuevas normas de evaluación, ampliamente criticadas por las ONG.

Según las autoridades, las entidades afectadas, un 15 % del total, no remitieron la información «completa y verificable» de sus trabajadores, financiación y operaciones que se les exigía. En concreto, el ministerio acusa a MSF de que «personas afiliadas» a esta ONG estaban vinculadas a organizaciones islamistas palestinas «como la Yihad Islámica y Hamás».
«Acusaciones sin pruebas»
En respuesta al anuncio de Israel, Médicos Sin Fronteras ha asegurado que «se toma muy en serio las acusaciones de que su personal está vinculado a grupos armados. Como hemos dicho con anterioridad, MSF nunca contrataría a sabiendas a personas que participaran en actividades militares». Tenerlas en plantilla «supondría un peligro para nuestro personal y nuestros pacientes». Por ello, denuncia que «hacer públicas tales acusaciones sin pruebas fundamentadas pone en peligro al personal humanitario y socava la labor médica que salva vidas».
El riesgo de cancelación del registro de MSF obligaría a la ONG a «cesar sus operaciones en un plazo de 60 días», tanto en Gaza como en Cisjordania. «Esto impediría efectivamente a MSF operar en Gaza, donde prestamos apoyo a una de cada cinco camas de hospital y a uno de cada tres partos, lo que supondría privar de asistencia médica vital a cientos de miles de personas. Si se impide a MSF trabajar en Gaza, se privará a cientos de miles de palestinos del acceso a la atención médica».
«Desastre para la población»
Ya hace una semana, MSF denunció que «las nuevas normas de registro impuestas por Israel a las organizaciones no gubernamentales internacionales podrían dejar a cientos de miles de personas en Gaza sin acceso a atención sanitaria vital en 2026». En un escenario con «el sistema de salud ya destruido», el veto «supondría un desastre para la población palestina».
Médicos Sin Fronteras apoya a seis hospitales públicos y respalda cuatro centros de atención sanitaria general. También gestiona dos hospitales de campaña y un centro de hospitalización para el tratamiento de la desnutrición propios. Para 2026, la ONG había comprometido entre 100 y 120 millones para la Franja.

En total, llegan a medio millón de personas, una cuarta parte de la población gazatí. «Muchos de los servicios que brindamos apenas están disponibles en otros lugares de la Franja debido a la destrucción del sistema de salud», alertaba.
Sin pomada para bebés por seguridad
«En el último año, nuestros equipos han tratado a cientos de miles de pacientes y han distribuido cientos de millones de litros de agua», afirmaba entonces Pascale Coissard, coordinadora de emergencias para Gaza. «Estamos intentando ampliar nuestras actividades y apoyar un sistema de salud devastado; solo en 2025 realizamos casi 800.000 consultas ambulatorias y atendimos más de 100.000 casos de trauma».
Hace menos de dos semanas, Alfa y Omega tuvo la oportunidad de hablar con Ruth Conde, enfermera pediátrica que acababa de regresar de su tercera rotación en la Franja. Explicaba que «más del 90 % del personal de MSF es gazatí»; personas cuyas historias de pérdida ha conocido de primera mano. Algunos tienen una «estrategia de evitación: “¿Qué hago si no trabajo, me voy a una tienda a pensar y a dar vueltas?”», recordaba.
Dentro de su relato, señalaba también que las regulaciones de seguridad israelíes impedían llevar a Gaza productos tan básicos como la pomada para bebés, «por contener glicerina. Tampoco hay lonas, concentradoras de oxígeno, máquinas de anestesia…». En septiembre, el riesgo para sus trabajadores llevó a la ONG a suspender temporalmente sus operaciones.