«El objetivo era ahuyentar a voluntarios de cara a otras compañas» - Alfa y Omega

«El objetivo era ahuyentar a voluntarios de cara a otras compañas»

Este provida absuelto en Vitoria por rezar ante un abortorio denuncia haber sufrido consecuencias personales por el proceso, explica la emoción sentida tras la sentencia y subraya que en la defensa de la vida «está en juego la dignidad humana»

José Calderero de Aldecoa

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que le notificaron la denuncia hasta la absolución? Entiendo que ha tenido que ser un tiempo difícil.
—Han transcurrido prácticamente tres años. Hombre, verse inmerso en un procedimiento penal como acusado, y máxime por un delito del que te consideras plenamente inocente, no es un plato de buen gusto. Pero la verdad, si le soy sincero, no me preocupaba tanto por mí, pues yo ya peino canas, sino más bien por otros compañeros orantes, como los jóvenes o los inmigrantes. El simple hecho de estar investigados (imputados) les iba a complicar bastante su vida futura en España, sobre todo a nivel laboral. Eso era lo que me preocupaba realmente.

¿Ha tenido que sufrir consecuencias personales a raíz de este caso?
—Sí, varias veces. Recuerdo una ocasión en el aeropuerto de Barajas en la que intenté viajar al extranjero y la Policía Nacional me retuvo un tiempo prolongado sin ninguna explicación. Ya después de un rato me preguntaron por qué estaba investigado. Cuando les dije que por rezar, me miraron incrédulos y se fueron a comprobarlo. Más tarde me entregaron el pasaporte y me dijeron, no sin cierto desaire, «siga usted rezando…». No es una situación que quieras vivir y, desde luego, no quiero que se repita. Y luego, acudir al juzgado de instrucción y, sobre todo, asistir durante tres días a la vista del juicio como acusado fue duro; y más teniendo a un grupo de periodistas que te fotografían.

¿Cómo se enteró de la absolución? ¿Y qué sintió en ese momento?
—Me encontraba enfermo, en cama, y no estaba atento a los mensajes. Cuando cogí el teléfono, el primero que abrí fue el de un compañero que me dio la enhorabuena por la absolución. La verdad, no esperábamos que se dictara la sentencia tan pronto, ni que estuviera tan bien y exquisitamente fundamentada. Entonces, sentí una gran emoción y liberación. Seguidamente le di gracias al Señor por haber iluminado a la magistrada, aunque desconozco si la misma es o no creyente, pero estoy convencido de que estuvo inspirada por Él en la verdad.

¿Cómo ha sido su oración durante el tiempo en el que estaba pendiente el juicio? ¿Ha habido espacio para la confianza en el Señor?
—La fuerza me la han dado el rosario y la oración, en la que he invocado la presencia del Espíritu Santo en mi vida. Ha sido una gracia de Dios. Pero he de decir que mi oración, que trato que sea diaria y constante, no ha cambiado en este tiempo. Creo que es lo que me ha permitido tener sosiego, serenidad y plena confianza en que el Señor no nos abandonará nunca. De hecho, hay un aspecto muy relevante: Ninguno de los 21 acusados hemos tenido que buscar, ni contratar, ni pagar a ningún abogado. Ellos mismos han venido a nuestro encuentro; y no uno, sino seis de diferentes partes de España. Nunca nadie ha estado tan bien defendido como nosotros. Dios nos ha puesto a los mejores y entre ellos al mío, un hombre comprometido con la vida y en la lucha de los mas indefensos, los niños no nacidos.

¿Qué le sugiere ahora esta bienaventuranza? ¿Ha pensado en algún momento en ella? «Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos…».
—Sí por supuesto. Recobra todo su sentido en nuestro caso y en el de todo aquel que lucha contra el aborto, máxime en la actual sociedad donde se esta instaurando la cultura de la muerte. Recuerdo a una compañera que me decía: «Esto nos desgrava en el cielo», y la verdad es que escucharlo me reconfortaba.

Ha quedado constatado por el juzgado que rezar no es coaccionar. Rezar no es delito. ¿Sospechan que la denuncia quería servir de algún modo de escarmiento o para ahuyentar a voluntarios de cara a otras campañas?
—Todos lo tenemos muy claro. Ese ha sido su objetivo y fin. Y no pararán, pues han anunciado que recurrirán en apelación. Uno de los abogados denunció que «no se protegía a las mujeres, sino a la industria del aborto», y tanto la denuncia como la presión mediática en este proceso lo reafirma.

¿Y esperan que su absolución anime a más gente a dar el paso para defender la vida?
—Entiendo que sí, pero también considero que independientemente del resultado de este proceso, defender la vida, defender a los más inocentes e indefensos, como lo son esos niños por nacer a quienes se les impone por ley una especie de pena de muerte, sin juicio ni garantía, debe ser el lema y objetivo de toda persona bien nacida y no necesariamente cristiana. Está en juego la dignidad humana.