El año 2026 comienza con el cambio en Educación y la Iglesia decidida a retomar el espacio público
Desde Escuelas Católicas esperan que la nueva ministra se abra a un «diálogo real». Al reto de la educación se le suma este año el estreno de las líneas pastorales de la CEE y una posible visita del Papa
Uno de los grandes cambios políticos que ha traído el 2026 es el relevo de la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes. Pilar Alegría dejó el puesto vacante para convertirse en la secretaria general del PSOE en Aragón. Fue sustituida por Milagros Tolón, que ya ha participado en su primer Consejo de Ministros. Antes de entrar a formar parte del Ejecutivo, durante el acto de entrega de la cartera ministerial, Tolón alabó el trabajo de su predecesora. «No partimos de cero», aseguró. De la etapa de Alegría al frente del ministerio subrayó la reducción «significativa» del abandono escolar, así como la inversión del Gobierno en materia de Educación.
Desde Escuelas Católicas (EC), sin embargo, tienen una percepción distinta del paso de Pilar Alegría por el Ministerio de Educación. El secretario general de la entidad, Pedro Huerta, reconoce «que la relación con ella, el trato, la disponibilidad que ha mostrado siempre al diálogo y a trabajar ha sido completa. Total». Pero más allá de eso, no hay nada. «En estos cuatro años que ha estado de ministra no hemos avanzado prácticamente», asevera en entrevista con Alfa y Omega.
Según Huerta, la ahora candidata del PSOE de Aragón se ha ido «sin haber concretado ningún encuentro —ni siquiera con el secretario de Estado— para hablar de los temas que realmente nos preocupan a la educación concertada en España, y que cada vez son más amplios». En este sentido, el secretario general de EC habla de la financiación a la concertada, el coste del puesto escolar o del anteproyecto de ley de ratios, «que se ha llevado a cabo sin contar con la participación de las organizaciones representativas de la enseñanza concertada, pese a su peso y trayectoria dentro del sistema educativo».
De cara a 2026, Pedro Huerta espera «poder sentarse pronto» con la nueva ministra, a la que le pide «que el diálogo sea real y no solo una palabra bonita para quedar bien». Asimismo, el secretario general de Escuelas Católicas insta a «que se tenga en cuenta la importancia y la presencia de la educación concertada, que es elegida mayoritariamente por las familias en gran parte del territorio español». Por último, Huerta subraya la importancia de abordar las «deficiencias que afectan a la sostenibilidad de la educación concertada, al futuro de estos centros y al hecho de que las familias que eligen este modelo tengan los mismos derechos que quien se decanta por otro», concluye el religioso trinitario.
El Papa en España
Aparte de desbloquear la situación educativa, el 2026 podría ser el año en el que un Pontífice, en este caso León XIV, vuelva a pisar tierras españolas. «Él mismo comentó durante su viaje al Líbano que había más que esperanza fundada de que viniera este año», rememora en entrevista con Alfa y Omega el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, César García Magán. En realidad, esta posibilidad ya había salido durante la visita que la Comisión Ejecutiva de la CEE realizó a León XIV a mediados de noviembre. Entonces, «dijo que era probable la visita y es lo que está sobre la mesa», reconocía recientemente el arzobispo de Madrid, el cardenal Cobo, durante una entrevista en COPE.
«Es muy probable que pueda venir a Madrid. El cuándo y el cómo queda afinarlo, pero podemos ir calentando motores», añadió el también vicepresidente de la CEE.
De producirse, el viaje «marcaría una senda, haría unos subrayados pastorales por donde tenemos que caminar», opina García Magán.

—¿Qué supondría una visita del Santo Padre, tanto eclesial como socialmente?
—Eclesialmente sería un momento histórico, porque hace ya más de 15 años que no hay una visita de un Papa a España. El sucesor de Pedro es principio de fundamento, de unidad y de comunión. Así, nos ayudaría a tomar conciencia de que somos parte de la Iglesia católica. Pedro vendría a confirmarnos en la fe, a confirmarnos en la esperanza y también a impulsarnos en el camino del testimonio, de la caridad. Y a nivel social creo que también sería importante. En este momento sociocultural, que haya una presencia pública de la Iglesia que trasluzca la contribución al bien común de la sociedad, sería muy positivo.
Vocación y presencia pública
La hipotética cita del Pontífice, además, coincidiría con el estreno de las nuevas líneas pastorales de la Conferencia Episcopal Española para el cuatrienio 2026-2030; un documento en el que la entidad lleva trabajando muchos meses y que sin duda marcará el año que comienza. Hasta ahora se han recabado las contribuciones de los obispos, así como de las provincias eclesiásticas y de los diferentes directores de área de la CEE, y todo ello se ha sintetizado en un texto definitivo. En él «se insiste, por ejemplo, en la iniciación cristiana como forma de consolidar la experiencia de cada cristiano con Jesús». Asimismo, se habla de «fomentar el encuentro de tantas personas con Cristo a través del primer anuncio», un ámbito que desde la CEE vinculan al crecimiento de «bautizos de personas adultas en el último año», revela el secretario general de la Conferencia Episcopal.
La última Memoria anual de actividades de la Iglesia católica en España, presentada a mediados de diciembre, cifraba en 13.323 las personas mayores de 7 años que se bautizaron durante el 2024. Son 2.000 fieles más que los que recibieron las aguas del Bautismo en 2023. A pesar de ello, el documento constataba una menor frecuencia en la recepción de los sacramentos en general. El mayor descenso se registró en los matrimonios, que cayeron un 6,08 %, pasando de 33.500 en 2023 a 31.462 en 2024.
La última Encuesta sobre Tendencias Sociales del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), realizada en diciembre 2025, vuelve a confirmar el proceso de secularización que se desarrolla en España desde hace décadas. Año tras año, menos gente se declara católica. En esta ocasión, son el 52,1 % de la población, frente a la encuesta de hace un año en la que se hablaba de un 52,6 % de católicos. La única excepción son los jóvenes, en cuya franja de edad los expertos hablan de una «contención de la secularización».
De esta forma, «la vocación al matrimonio» será otro de los retos a los que se enfrentará la Iglesia en el año 2026, junto con «la vocación al ministerio ordenado, la vocación a la vida consagrada» e incluso «la vocación desde la soltería, llamados a testimoniar la fe», explica el obispo auxiliar. En realidad, «hay una vocación fundamental, la vocación cristiana, que luego se concreta, se especifica en otras vocaciones». Al final «cada uno está llamado a testimoniar la Iglesia».
En este sentido, el secretario general de la CEE destaca por último un «proyecto interesante» de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida que incidirá en la «presencia de los laicos en la vida pública». No podemos olvidar, subraya César García Magán, que «la Iglesia existe por y para el anuncio del Evangelio». El ejemplo lo tenemos en Jesús: «Desde su casa de Nazaret podría haber sido el redentor». Pero «no se quedó encerrado, sino que salió a predicar». De hecho, «eligió a los Doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a anunciar la Buena Nueva». Por lo tanto, «desde el momento cero de existencia de la Iglesia, la dimensión pública ha estado muy presente». Así, el año que tenemos por delante el camino es «el anuncio, el testimonio, y la confesión de la fe».