León XIV apuesta por la unidad y abraza al pueblo libanés - Alfa y Omega

León XIV apuesta por la unidad y abraza al pueblo libanés

«Buscar la plena comunión» entre cristianos, «en el respeto de las legítimas diferencias, es una de las prioridades de la Iglesia católica», aseguró el Papa durante el histórico viaje para conmemorar Nicea

Ángeles Conde Mir
Oración ecuménica el 28 de noviembre, al lado de las ruinas de la basílica construida en el lugar donde se celebró el Concilio de Nicea hace 1.700 años.
Oración ecuménica el 28 de noviembre, al lado de las ruinas de la basílica construida en el lugar donde se celebró el Concilio de Nicea hace 1.700 años. Foto: CNS / Lola Gómez.

«De mi parroquia acudieron a la Misa [del 29 de noviembre] tres autobuses llenos de fieles. Y había patrullas de Policía que los escoltaban para que llegaran a tiempo al Volkswagen Arena. ¡Algo increíble!», comenta a Alfa y Omega fray Paolo Raffaele Pugliese, superior de los capuchinos en Turquía y párroco de San Esteban en Estambul. El propio León XIV, al despedirse de tierras turcas, quiso expresar «personalmente» su agradecimiento al Gobierno de Ankara y, en concreto, al presidente Erdogan.

Sin embargo, ese mismo Gobierno, reinterpretando el Tratado de Lausana de 1923, solo reconoce la condición jurídica de minoría a los cristianos apostólicos armenios, a los ortodoxos griegos y a los judíos. No así a los católicos, apenas 33.000 en un país de 86 millones de habitantes.

Llegada al Palacio Presidencial turco.
Llegada al Palacio Presidencial turco. Foto: CNS / Lola Gómez.

«La cuestión de la personalidad jurídica es muy compleja. Lo cierto es que el Gobierno ha preparado una acogida impresionante al Santo Padre. Sin ir más lejos, la Misa ha sido posible porque el Gobierno ha alquilado el recinto», confirma el capuchino, que prefiere enfocarse en los aspectos muy positivos de lo vivido en Turquía. «Este compromiso de las autoridades manifiesta claramente que se reconoce a la Iglesia católica como interlocutor», añade.

El Santo Padre, en su discurso en Ankara frente a Erdogan el día 27, insistió en que «los cristianos son y se sienten parte de la identidad turca». Y, al día siguiente, durante su encuentro con la Iglesia local, reunida en la catedral del Espíritu Santo de Estambul, recordó a ese pequeño rebaño que «la lógica de la pequeñez es la verdadera fuerza de la Iglesia».

«Escuchar esto del Papa y recibir su visita ha sido una señal de que esta comunidad es importante. Los fieles de mi parroquia estaban conmovidos», asegura Pugliese.

Jerusalén 2033

En los últimos 100 años, solo se ha construido una iglesia en Turquía: la siro-ortodoxa de Mor Ephrem. El Papa visitó el día 29 este templo inaugurado en 2023 y entre sus muros, acompañado por otros patriarcas y responsables de las demás Iglesias cristianas, habló de nuevos encuentros, de seguir la senda de Nicea y de hacerlo hasta Jerusalén, en 2033.

El ecumenismo se ha manifestado en Turquía en forma de visita del Pontífice a la catedral armenia apostólica o a la iglesia patriarcal de San Jorge, casa del Patriarca ecuménico Bartolomé.

Con Bartolomé en la iglesia de San Jorge el 30 de noviembre.
Llegada al Palacio Presidencial turco. Foto: CNS / Lola Gómez.

Pero el escenario principal ha sido la orilla del lago Iznik, en la Nicea histórica. «Estamos invitados a superar el escándalo de las divisiones que aún existen y a alimentar el deseo de unidad», clamó el Pontífice desde Nicea.

Y en el Fanar, en la memoria litúrgica de san Andrés, aseguró al sucesor de este que «buscar la plena comunión entre todos los que están bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el respeto de las legítimas diferencias, es una de las prioridades de la Iglesia católica».

«La división de los cristianos tiene que ser algo que no nos deje tranquilos. Creo que en este sentido Turquía tiene un papel muy significativo», concluye Pugliese, para quien la presencia de León XIV en Turquía, por los 1.700 años del Concilio de Nicea, ha sido crucial en términos ecuménicos.

Que los jóvenes no se vayan

De intentar remendar las costuras de la unidad, el Santo Padre viajó a un destino que las tiene casi reventadas. Y, pese a todo el sufrimiento, no hay un pueblo que acoja como el libanés. Lo comprobó en las calles y en encuentros como el que celebró el pasado lunes con más de 15.000 jóvenes en el Patriarcado maronita, una suerte de JMJ de Oriente Medio. Les pidió que no abandonen su tierra, que tengan esperanza porque ellos son «la savia de esperanza» que alimenta el país de los cedros.

Encuentro con los jóvenes en el Patriarcado maronita el 1 de diciembre.
Encuentro con los jóvenes en el Patriarcado maronita el 1 de diciembre. Foto: AFP / Giuseppe Cacace.

Christine confiesa a Alfa y Omega que esa esperanza alguna vez la ha perdido y que, a sus 41 años, ha pensado en más de una ocasión en abandonar el país. Ahora, de alguna manera, la visita del Pontífice la ha hecho sentirse «menos abandonada»: «Es una bendición, después de todo lo que hemos pasado, ver que importamos y que no todos se han olvidado de nosotros».

Como vicepresidenta de la ONG Tetawjeddo, nacida tras la explosión del puerto de Beirut en 2020, sabe de primera mano lo que es el olvido. La organización se ocupa de asistir a las familias con más necesidades a causa de esta tragedia, en especial a los ancianos. Asegura que el encuentro de las víctimas con León en la zona cero de la explosión el martes «fue la primera vez que su dolor era realmente escuchado y respetado».

En la zona cero del puerto de Beirut, el pasado martes.
En la zona cero del puerto de Beirut, el pasado martes. Foto: EFE / EPA / Yara Nardi / Pool.

La caricia del Papa al pueblo libanés también se manifestó en su visita a la tumba de san Charbel Makluf, al santuario de Harissa y al hospital psiquiátrico De la Croix, el más grande de Oriente Medio y que no tiene ningún tipo de financiación estatal. Vincent Gelot, director en el Líbano de L’Oeuvre d’Orient, explica a Alfa y Omega que fue un momento «muy emotivo en el que el Papa pidió no abandonar a los más abandonados».

El Santo Padre se despidió del Líbano confesando que lo llevará en el corazón. Christine y Vincent esperan que esta «no se quede en una visita simbólica, sino que la presencia del Papa pueda por fin tener un impacto real en la vida de la gente».