«El valor de Navalni es que en la cárcel siguió siendo libre» - Alfa y Omega

«El valor de Navalni es que en la cárcel siguió siendo libre»

Dos colaboradores del difunto activista ruso participarán en EncuentroMadrid. «Tenía mucho carisma, talento y estrategia», asegura Anastasia Burakova

María Martínez López
Tributo a Navalni ante la Embajada de Rusia en Dinamarca, el 17 de febrero de 2024.
Tributo a Navalni ante la Embajada de Rusia en Dinamarca, el 17 de febrero de 2024. Foto: EFE / EPA / Nils Meilvang Denmark Out.

En 2011, la joven rusa Anastasia Burakova se metió en política. Con 21 años fue observadora independiente en las elecciones. Y, al conocerse las acusaciones de fraude para favorecer la victoria del partido Rusia Unida, de Vladimir Putin, participó en «las enormes protestas» en toda la nación. Su historia es la de muchos coetáneos, a los cuales lo ocurrido los llevó a comprometerse por la democracia en su país. Burakova asegura a Alfa y Omega que gran parte del mérito es del entonces bloguero Alexéi Navalni, el líder más conocido de ese movimiento

Tras las protestas, Navalni fundó la Fundación Contra la Corrupción. En 2013 se presentó a las elecciones municipales en Moscú. Más tarde intentó hacerlo a las presidenciales y trabajó para fomentar el compromiso político a lo largo del vasto territorio ruso. Era algo realmente novedoso, pues fuera de Moscú y San Petersburgo «hay menos oportunidades de participar en organizaciones». Él, creando una red de sedes locales, «llevó la política a todas las regiones» y logró implicar a «personas maravillosas, muy activas». En esa época, en torno a 2016, lo conoció Burakova, cuando su propia organización, Rusia Abierta, empezó a colaborar con él para ayudar a quienes se presentaban a comicios locales, el único ámbito en el que por esa época había opciones. 

Anastasia Burakova durante una manifestación
Anastasia Burakova durante una manifestación. Foto cedida por ella.

«Realmente creía en la democracia y en un futuro democrático y pacífico para Rusia. No buscaba su beneficio», recuerda. Y «tenía mucho carisma, no se puede explicar». Aunque también «talento y estrategia». Por ejemplo, cuando no podía haber candidatos independientes, difundía recomendaciones de voto sobre personas que, sin serlo, «podían hacer algo». Siendo un líder, «ofrecía a personas de las regiones la posibilidad de serlo ellos también». Ese es parte de su «legado» tras su muerte, el 16 de febrero de 2024 en la prisión de máxima seguridad de Jarp, más allá del círculo polar ártico. Ya en 2020 había sido envenenado con el agente nervioso novichok. Se salvó tras ser evacuado a Alemania, pero en cuanto se recuperó decidió, junto a su mujer y sus hijos, que volvería a Rusia. Nada más hacerlo fue detenido y sufrió diversas condenas en juicios con falsas pruebas. Para cumplirlas, lo llevaban cada vez a lugares más remotos. 

Este domingo a las 11:15 horas, Burakova participará en la mesa redonda Navalni: «Levantad la mirada», que tendrá lugar en el Mirador de Cuatro Vientos en el marco de la 22 edición de EncuentroMadrid, que se celebra con el lema «Ese encaje profundo de lo temporal en lo eterno». La acompañará Boris Zolotarevsky, excoordinador de la sede de Navalni en Chelyabinsk, a 2.500 kilómetros de Moscú. Ambos viven ahora en España, exiliados junto con otros 70 activistas a raíz del endurecimiento de la represión en 2021, que llevó a la ilegalización tanto de la organización de Burakova —por «indeseable»— como de la del propio Navalni, acusada incluso de terrorista. 

No lo sabían, pero Putin preparaba el terreno para la invasión a gran escala de Ucrania. Desde nuestro país, Burakova sigue ayudando a los disidentes. «Aún podemos llegar al público dentro de Rusia por algunas redes sociales», a pesar de los intentos por bloquear Facebook, Instagram, WhatsApp o incluso Telegram. También ofrecen a los activistas que quedan — «pequeñas estructuras de sociedad civil de base»— asistencia legal «con una red de abogados en el país», o los ayudan a salir y encontrar refugio con el proyecto Ark. Le da esperanza la gente que ha empezado a cantar en la calle tras la detención de una adolescente, Diana Loginova, por entonar canciones críticas. Ya lo pidió Navalni: «Si me matan, ¡seguid luchando!». 

¿Por qué «no sucumbió»?

Burakova no oculta la admiración por la fuerza del activista. «Aun estando en la cárcel» y en Rusia, donde «poco a poco matan a la gente» metiéndola «en celdas sin calefacción cuando fuera hay -40º C», él «escribía y hacía llegar manifiestos, programas y mensajes muy bonitos, incluso con ironía». Ramón Pons, miembro de la asociación Universitas y organizador de la mesa, subraya que Navalni «es un ejemplo de los pocos que hay de hombres libres que saben que la libertad sobre todo está en afirmar la verdad en medio de la mentira». En medio de la «gran mentira» que es Rusia, «él decía que alguien tendría que sacrificar algo de sí mismo» para que la impostura no venciera. Y que «él estaba decidido a hacerlo». Pons asegura que «un hombre así de libre y que afirma la verdad de las cosas, no la ideología, no deja indiferente a nadie y atrae a la gente». 

Con todo, «su valor no es que se haya enfrentado a un régimen», sino que «estando en la cárcel siguió siendo libre como ninguno de sus compañeros». De hecho, cuando Universitas organizó en marzo un encuentro con Burakova y cinco disidentes más, algunos admitieron que «nosotros pasamos un mes en la cárcel y odiamos como nunca. Él pasó años en unas condiciones terriblemente duras y no sucumbió». Algo que tanto ellos como Pons atribuyen a que era «religioso, para su sorpresa». Bautizado clandestinamente por su abuela pero educado en el régimen soviético, «fue haciendo un camino» espiritual «ante la realidad que tenía delante». Por ejemplo, al nacer su hija «se sorprendió al comprender que era más que fruto de la evolución». «Alguna vez que le metían en la celda a algún loco para provocarle y que le pegara para poder aumentarle la condena, se preguntaba qué haría Jesús en ese caso».

Actos clave
  • Viernes 7, 19:00 horas. Mesa redonda El reto migratorio. ¿Es posible una nueva convivencia en un mundo “sin fronteras”?
  • Sábado 8, 11:00 horas. La inteligencia artificial y la fabricación de lo eterno, con Paolo Benanti, asesor del Vaticano.
    17:30 horas. Teoría económica y justicia. De la Escuela de Salamanca al pensamiento económico del s. XXI, con Carlos Ruiz, del IEE.
    17:45 horas. Mesa redonda La ciencia en la encrucijada. De las teorías sobre la consciencia a su implementación clínica.
  • Domingo 9, 17:30 horas. ¿Es posible amar la realidad? El milagro de la hospitalidad, con Emmanuele Silanos.