Inversiones éticas y doctrina social - Alfa y Omega

En el horizonte del último siglo y medio, la economía es una de las disciplinas que más interés ha generado en el compendio moderno de la doctrina social de la Iglesia (DSI), que suele fijar sus orígenes en los postulados del Papa León XIII con su encíclica Rerum novarum. Desde entonces, el mensaje social de la Iglesia viene poniendo en cuestión que el desarrollo pueda medirse únicamente en términos estrictamente económicos.

La encíclica del Papa Juan Pablo II Sollicitudo rei socialis fue determinante: «La mera acumulación de bienes y servicios, incluso en favor de una mayoría, no basta para proporcionar la felicidad humana. Ni, por consiguiente, la disponibilidad de múltiples beneficios reales, aportados en los tiempos recientes por la ciencia y la técnica, incluida la informática, traen consigo la liberación de cualquier forma de esclavitud. Al contrario, la experiencia de los últimos años demuestra que si toda esta considerable masa de recursos y potencialidades, puestas a disposición del hombre, no es regida por un objetivo moral y por una orientación que vaya dirigida al verdadero bien del género humano, se vuelve fácilmente contra él para oprimirlo» (28).

Partiendo de este marco general y de que el desarrollo humano integral y respetuoso con la persona y con el bien común es verdadero creador de valor, la DSI ha establecido seis principios éticos para las eventuales inversiones que pueden —y deberían— ser compatibles con una debida rentabilidad: derechos humanos, respeto a la vida y promoción de la paz; respeto a los derechos laborales fundamentales; desarrollo del progreso social y el empleo; protección medioambiental; cumplimiento de las reglas del mercados y cumplimiento de buenas prácticas del gobierno corporativo.

Son muchas las gestoras que han promovido fondos que invierten siguiendo estos principios. Todos estos criterios de inversión han sido recogidos en un extenso documento, Mensuram bonam, publicado el 10 de noviembre de 2022 por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales de Roma y traducido al español por el Comité Ético Financiero de la Fundación Pablo VI.