El Papa despide al cardenal Vingt-Trois, «un buen y celoso pastor»
León XIV pide para el arzobispo emérito de París la «recompensa que el Divino Maestro ha prometido a los administradores fieles»
El cardenal André Vingt-Trois, arzobispo emérito de París fallecido el pasado 18 de julio a la edad de 82 años, fue «un buen y celoso pastor durante doce años» en la Ciudad de las Luces. Así lo afirma el telegrama que el Papa León XIV ha enviado al su sucesor en la archidiócesis francesa, Laurent Ulrich.
La bendición del Pontífice se combina con la petición, para el purpurado, de la «recompensa que el Divino Maestro ha prometido a los administradores fieles». «Rezo para que, habiéndose dedicado al ministerio pastoral y habiendo comulgado en sus últimos días con la cruz de Cristo en su carne, el Señor resucitado le acoja ahora en su casa de descanso, de paz y de luz», asegura en el breve texto.
El Santo Padre expresa su cercanía se dirige en especial «a la familia y a los amigos del difunto, a los cuidadores de la Maison Marie-Thérèse que le apoyaron durante el calvario de su enfermedad, y al clero y a los fieles de la archidiócesis de París».
Además de arzobispo de París, el cardenal Vingt-Trois también fue presidente de la Conferencia Episcopal Francesa de 2007 a 2013. Creado cardenal por el Papa Benedicto XVI durante el consistorio del 24 de noviembre de 2007, con el título de cardenal presbítero de San Luis de los Franceses, fue miembro de la Congregación para los Obispos y de la Congregación para las Iglesias Orientales. Además ejerció como presidente delegado durante los Sínodos sobre la Familia de 2014 y 2015.