El Jueves Santo, en la homilía de la Santa Misa Crismal, Benedicto XVI hizo uno de los más duros y certeros exámenes de conciencia sacerdotales que se han oído en los últimos tiempos. Los titulares de prensa centraron sus focos en la cuestión de la desobediencia de un grupo de sacerdotes, a los que, con amor de padre y autoridad de pastor, se refirió el Papa. Desobediencia unida a la ignorancia incluso de «decisiones definitivas del Magisterio», como es el caso del sacerdocio de la mujer. En el catálogo de las reivindicaciones de esa supuesta y pretendida reforma de la Iglesia, cantinela de una tonada de interpretaciones desafinadas, está, también en el caso centroeuropeo, el celibato de los sacerdotes, clásica banderas de la disonancia eclesial.
El teólogo Johann Adam Möhler, autor de este libro: El celibato sacerdotal, publicado ahora por Ediciones Encuentro, escribía, en 1828, en la revista Der Katholik: «Merece la pena insistir en el fenómeno de que los enemigos del celibato suelen estar siempre concordes en atacar al Papa; y a la inversa. Ya hemos dicho muchas veces que el celibato es un vivo testimonio de la fe en la continua efusión sobre este mundo de energías superiores, de una poderosa presencia de fuerzas verdaderamente infinitas dentro de lo finito y, por lo mismo, habla alto en pos del origen sobrenatural de la Iglesia. De igual modo, el Papa, por el hecho de ser el centro visible, eclesial, de todos los católicos dispersos en el ancho mundo, es un símbolo viviente de la existencia de una vida superior a la terrena y finita. Si nuestra época tiende a valorarlo todo a nivel puramente terreno y es enemiga de la fe en la irrupción de lo infinito en lo finito, era necesario que los mismos que se oponen al celibato atacasen también a quien es el centro de la Iglesia».
El origen de este magnífico libro está en la llamada Zölibatssturm, o polémica sobre el celibato, en Alemania, alrededor del año 1800, inicialmente centrada en Württemberg y Baden, y posteriormente extendida al resto del territorio. La ocasión inmediata está en un Memorial para la abolición del celibato prescrito para los sacerdotes católicos, presentado por un grupo de diputados al Parlamento de Baden, a los que el joven teólogo Möhler da respuesta con un descargo de ciencia y de conciencia en la clave de la teología que venía enseñando. Una teología que superaba las insuficiencias que la Ilustración había introducido en el pensamiento cristiano y que estaba descomponiendo el cuerpo de la Iglesia en Alemania y complicando sus relaciones con el Estado. Anclado en la tradición de la Iglesia, con un profundo conocimiento de la exégesis de su época, de los Padres, de los Concilios, Möhler escribe este opúsculo en el que da cumplida respuesta a las objeciones sobre el celibato de los sacerdotes. Respuestas que siguen siendo válidas.
Hay que agradecer, por tanto, a los profesores de la Universidad de Navarra Pedro Rodríguez y José R. Villar que hayan ofrecido, por primera vez en español, una traducción de esta joya de la teología católica, que ayudará a tener las ideas claras no sólo respecto al por qué del celibato católico, sino al por qué de nuestra Iglesia.
Johann Adam Möhler
Encuentro
2012
208
18 €