Sylviane Agacinsky es una filósofa, escritora y feminista francesa, profesora de la Escuela de Altos Estudios Sociales y una de las fundadoras de Le Corp, colectivo por el respeto a la persona. Agacinsky milita en el feminismo de la diferencia frente a las tesis queer que niegan la diferencia en pro del constructivismo sexual. Fue una de las impulsoras de la Enmienda Paridad, más tarde aprobada en forma de ley, en defensa de la paridad entre hombres y mujeres en las candidaturas de los partidos políticos franceses. Entre las obras de Agacinsky destacan títulos como Política de los sexos, Metafísica de los sexos: lo masculino y lo femenino en los orígenes del cristianismo y Mujeres entre el sexo y el género. En los últimos tiempos, Agacinsky ocupa un lugar destacado en la lucha contra la gestación para otros, Gestation Pour Autri (GPA), y las formas de procreación médicamente asistida, Procréation Médicalement Assistée (PMA), según las siglas francesas.
La asociación Le Corp, junto a Stop Surrogacy, la red española No alquiles mujeres o la asociación italiana Se non ora quando libere son algunas de las plataformas internacionales más activas y con mayor relevancia en la lucha contra la explotación reproductiva de las mujeres.
Hace unos meses el periódico Le Figaro le dedicó una interesante entrevista en la que Agacinsky reflexionaba sobre las consecuencias de hacer desaparecer la alteridad sexual de la parentalidad y la procreación, el sentido último de las teorías que niegan la diferencia entre sexo y género, los debates profundos en el seno del movimiento feminista y, cómo no, sobre la mercantilización del cuerpo de la mujer en forma de explotación sexual o reproductiva.
Libros como Cuerpos en piezas, El tercer cuerpo o El hombre desencarnado: del cuerpo carnal al cuerpo fabricado recogen las interesantes tesis de una feminista convencida, como en España son, por ejemplo, Amelia Valcárcel, Ana de Miguel o Laura Freixas, con las que va siendo hora que nos confrontemos las mujeres católicas. Pilar Bellosillo, María Salas y Mabel Pérez Serrano, entre otras, fomentaron el diálogo con el feminismo. Lidia Falcón lo recordaba hace un tiempo en las páginas de este semanario. Obras como el Seminario de Estudios Sociológicos de la Mujer o el Foro de Estudios sobre la mujer fueron el marco de ese trabajo conjunto. Está claro que hay materia para el diálogo y hay motivos más que sobrados para fomentarlo. Hay que buscar la oportunidad y hay que hacerlo pronto. La ocasión es más que propicia.