900 personas harán misión con el Regnum Christi «en pueblos que no abren sus iglesias durante el año»
Esta Semana Santa acompañarán a las personas solas en la España vaciada y ayudarán a los sacerdotes que atienden sin recursos decenas de comunidades
Más de 600 padres y madres de familia junto a sus hijos y 300 jóvenes participarán con Juventud y Familia misionera, del Regnum Christi, como misioneros esta Semana Santa en diferentes pueblos de la España vaciada. Bajo el lema En Cristo, unidos en la misión, en total serán 922 y se desplegarán en 15 localidades de Albacete, Ávila, Santander, Córdoba, Guadalajara, León, Madrid, Murcia, Segovia, Teruel y Valencia para apoyar las parroquias rurales desde el Miércoles Santo hasta el Domingo de Resurrección.
El modelo, que se organiza desde hace 32 años, combina tareas pastorales y acompañamiento. Los misioneros colaboran con párrocos que, en muchos casos, atienden varias iglesias con pocos recursos. Además de participar en celebraciones litúrgicas y procesiones, visitan enfermos y refuerzan la presencia de la Iglesia en comunidades donde la actividad es limitada durante el resto del año.

«La misión no es hacer mucho ruido sino estar»
Uno de los aspectos más señalados por los organizadores es el acompañamiento personal. «La soledad de muchos mayores se hace más evidente y los misioneros se convierten en un signo muy concreto de que Cristo sigue pasando y acompañando», explica Javier, párroco en Villamanín, en León, y con 21 comunidades a su cargo. Insiste en que salir de uno mismo requiere pedirle «al Señor un corazón sensible al dolor y a la esperanza de los demás»y entender que «la misión no es hacer mucho ruido, sino estar». «Y cuando uno está con amor, Cristo mismo actúa», sentencia.
Otros participantes, como Juan Manuel, un joven valenciano que pasará la Semana Santa en Murcia, afirma que es «un regalo llevar el mensaje de Dios a quienes más lo necesitan» y considera que él y los otros misioneros procurarán «ser canales de su amor misericordioso». Y Pablo Beuchat, responsable de una misión en Villa del Prado —pues en Madrid también hay pueblos— señala que «si vivimos desde el amor, todo es oportunidad para hacer presente a Cristo».

Pueblos que no abren sus iglesias durante el año
Las misiones se desarrollan en algunos casos en localidades con escasa actividad religiosa. «Vamos a pueblos que no abren sus iglesias durante el año y esperan meses para poder tener misa en su pueblo», explica Quique Jimeno, participante en Albarracín, provincia de Teruel. A su juicio, la experiencia también supone un cambio personal porque la gente de los pueblos «nos ayuda a vivir de manera diferente, sin redes sociales, con comunicación personal»
Y en el caso de las familias misioneras, Patricia y Matías, que participarán con sus cinco hijos, destacan que «nos mueve, sobre todo, el deseo de vivir la fe en familia». Y recalcan que, al ser sus hijos pequeños, «este es un momento muy bueno para que empiecen a vivir las misiones».