45 entidades reclaman a España que rechace las armas nucleares - Alfa y Omega

45 entidades reclaman a España que rechace las armas nucleares

La nueva Alianza por el Desarme Nuclear, en la que también está la Iglesia, trabajará para que nuestro país al menos dé los mismos pasos que otros miembros de la OTAN

María Martínez López
Tica Font (de blanco), en la presentación de la alianza el 23 de mayo en el Ateneo de Madrid. Foto: Alianza por el desarme nuclear.

En la actualidad, existe más riesgo de que estalle una bomba atómica que «durante la crisis de los misiles en 1962», asegura Tica Font, del Centre Delàs de d’Estudis per la Pau. «El escenario de Ucrania no está cerrado a que se llegue a usar este armamento». Tanto el presidente ruso como el estadounidense han lanzado amenazas más o menos explícitas. Por otro lado, en su cumbre de junio de 2022 en Madrid, la OTAN reforzó su apuesta por el armamento nuclear como herramienta de disuasión y «acordó modernizarlo». La idea de fondo es que el actual «no era realmente disuasorio», pues es tan destructivo que ha llevado a pensar que en realidad nadie lo usará. Ahora «se están llevando a cabo programas para diseñar» armas menos potentes, de forma que «su uso sea más creíble. Estados Unidos está renovando su arsenal en suelo europeo» en esta línea.

En este contexto, la semana pasada se presentó en Madrid la Alianza por el Desarme Nuclear, una plataforma de 45 entidades que tiene como objetivo que el Gobierno de España se adhiera al Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), firmado en 2017 y que entró en vigor en 2021. Esta alianza es «pionera», pues si bien en otros países hay organizaciones que colaboran con este fin, solo en este existe «una coalición tan organizada y enfocada al TPAN», explica Carlos Umaña, directivo de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN), ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2017.

Entre los 68 Estados adheridos no están los nueve nucleares, ni otros como Irán o Japón. También se han posicionado en contra los miembros de la OTAN, incluida España. Pedro Sánchez se comprometió en 2018 a unirse, pero no lo ha cumplido. «Su posición actual es no tener ninguna controversia con la OTAN; es más otanista que otros miembros», apunta Umaña. Adherirse al TPAN no cambiaría nada en nuestro país, ya que no posee, diseña, produce, alberga o vende estas armas. «Aunque nadie sabe si a las bases de Estados Unidos en nuestro territorio llegan barcos o aviones con ellas», apunta Font.

Pero la implicación de naciones como la nuestra es clave para lograr el «cambio psicológico mundial» necesario para que «los países con armamento atómico renuncien a él», explica Umaña. Hasta ahora, el gran apoyo al TPAN ha venido de los que ni lo tienen ni son aliados de los que sí: buena parte del tercer mundo junto con algunos europeos como Irlanda y Austria. La siguiente meta es sumar a los aliados de las potencias nucleares, como paso hacia su estigmatización.

Cifras

12.700 cabezas nucleares en el mundo, el 90 % de EE. UU. y Rusia. Mantenerlas y modernizarlas cuesta 108.000 millones de euros al año

122 países votaron a favor del TPAN el 7 de julio de 2017. Lo han ratificado 68

78 % de la población española estaba a favor de firmar el TPAN en 2021, según ICAN

De momento, aunque ninguno se ha adherido, se han dado pasos como que Países Bajos participara en las negociaciones; que Noruega, Alemania, Italia, Finlandia o Suecia fueran observadores en la primera reunión de Estados parte el año pasado, o que Australia haya pasado a abstenerse cuando en la ONU se debate sobre el TPAN, en vez de votar en contra. Incluso que Alemania, que alberga cabezas nucleares estadounidenses, sin renunciar a ellas, se haya comprometido a «financiar la asistencia a las víctimas» de bombas nucleares.

Es este tipo de acercamiento el que la Alianza por el Desarme Nuclear propone a España, «si aún no está lista para firmar», apunta Umaña. No será fácil. Aunque el Gobierno dijo en 2020 que lo haría, no acudió a la reunión de Estados parte. El Ejecutivo que salga de las elecciones de julio tendrá otra oportunidad con la edición de finales de noviembre.

Para intentar que llegue ese momento, la Alianza por el Desarme Nuclear seguirá trabajando, como venían haciendo sus miembros, para que los municipios españoles se declaren zonas libres de armas nucleares, como han hecho ya 81, y que los Parlamentos autonómicos presionen al Gobierno nacional a favor del TPAN. Otra parte importante de su labor es sensibilizar a la sociedad española, que, si bien apoya la adhesión al tratado, no la promueve activamente.

El liderazgo del Papa

El cambio del paradigma nuclear solo es posible «con un apoyo social amplio», señala el directivo del ICAN. Por eso, en medio de asociaciones pacifistas y ecologistas —y organizaciones de empresarios—, para la Alianza por el Desarme Nuclear es «muy importante la comunidad de fe, en general, y más aún la Iglesia católica». Cita tanto el papel internacional de la Santa Sede como la labor de entidades como Justicia y Paz, que forma parte de la alianza. «Han hecho muchísimo, no solo de cara a las instituciones religiosas. También por medio de sus miembros laicos, en municipios» como Burgos, el último en rechazar las armas nucleares.

«Es una de nuestras líneas de trabajo desde siempre», confirma Francisco Javier Alonso, presidente de la Comisión General de Justicia y Paz. Cuentan además con el «liderazgo tan activo» del Papa Francisco. «Nadie habla más claro de esto que él». A través de su presencia en plataformas como Enlázate por la Justicia o Iglesia por el Trabajo Decente, Justicia y Paz ha llevado esta campaña a ámbitos donde de otra forma no se conocería. Así, ha facilitado que se sumen siete obispos, la HOAC, Cáritas diocesanas, parroquias y congregaciones.