Cinco años después de canonizar a los mártires de Uganda, Pablo VI visitó este país para consagrar el altar del templo que se estaba construyendo en Namugongo en honor de san Carlos Lwanga y sus compañeros (en la foto, el 2 de agosto de 1969). Su intención era «venerar también a todos aquellos que dieron su vida por la fe católica en África». Estos mártires «son nuestros campeones, nuestros héroes, nuestros maestros. Nos enseñan cómo deben ser los cristianos de verdad». Foto: ABC

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