365 días para formar cristianos con raíces en Madrid
El catecumenado de adultos y la formación del laicado concluirán este año su fase experimental para, el curso que viene, saltar a muchas más parroquias. Otra prioridad es la dignidad de los descartados
Este 2026 que arranca, la archidiócesis de Madrid profundizará en la hoja de ruta que el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, ya dio a conocer en su carta pastoral al inicio de curso. Una de las apuestas principales es la consolidación del catecumenado de adultos, es decir, del itinerario que la Iglesia ofrece a aquellas personas que quieren reincorporarse a la vida de fe confirmándose o —en el caso de no haber recibido ningún sacramento de iniciación— también bautizándose y haciendo la Primera Comunión. El vicario episcopal de la Vicaría II, José Luis Díaz, es el responsable de la comisión diocesana que se creó para ello en 2024. En conversación con este semanario, revela que «desde finales del 2025 hemos estado elaborando una serie de encuentros con parroquias y grupos y la idea ahora es, como fruto del año jubilar, empezar un diálogo con el proyecto marco». Es decir, que existen ocho laboratorios —entre los que hay parroquias, arciprestazgos al completo y pastorales universitarias— que han realizado estos procesos de modo autónomo y ahora intercambiarán con la archidiócesis sus intuiciones para, tras incorporar pequeñas mejoras, diseñar un camino común que otros puedan adoptar. El objetivo es realizar un «proceso sinodal» en el que las cuestiones nucleares se decidan por consenso tras rezarlas en comunidad y «dando protagonismo a las parroquias» para que salga de él «un marco creado por todos».

Preguntado sobre qué elementos vertebran la formación que reciben estos nuevos cristianos, José Luis Díaz destaca el «kerigmático». Es decir, que los materiales propuestos tanto por las parroquias como por la archidiócesis giran en torno a la proclamación apostólica de Jesús como salvador.
Siguiendo con las mismas intuiciones que Roma propone para los seminarios —que los aspirantes se eduquen en comunidades grandes porque las relaciones que surgen allí son más significativas que las que brotan entre dos o tres individuos—, Díaz adelanta que se baraja también que la propia catedral de la Almudena organice un noveno grupo «para personas que sean candidatas y en su parroquia no tengan catecumenado de adultos». Otra posibilidad que se está planteando es que personas ya confirmadas puedan reavivar su fe si se alejaron de la práctica a través de «grupos de renovación» en los que volver a ponerse a punto y de los que surjan después «grupos de vida».
Formación del laicado
Una prioridad más para la archidiócesis es la formación del laicado. Tendrá tres fases. Una primera muy experiencial, una segunda con contenidos teológico-pastorales y una tercera que incide en la formación pastoral propia de cada delegación diocesana.
Juan Carlos Carvajal coordina el primer nivel de este itinerario y reivindica la necesidad de todo el proceso: «Lo primero que tiene que hacer una persona con responsabilidad es formarse». Diagnostica que, a menudo, «para servir en el Reino de Dios, damos por supuesto que estamos formados con ir a Misa y hacer lo que nos diga el cura», pero esta idea es del todo contraria a los documentos salidos del Concilio Vaticano II. «Los laicos son los agentes principales de una pastoral en clave de misión», sentencia.

En cuanto a ese primer nivel que coordina, especialmente centrado en «la vocación bautismal», celebra que «tiene una perspectiva novedosa, ya que se desarrolla en clave mistagógica». Esta palabra, que viene del griego, alude a «la experiencia del don recibido, que no es otro que la participación en el misterio de Cristo». Es decir, que «todo bautizado ha recibido una gracia, pero muchas veces nuestras formaciones están desconectadas de ese don». Para afianzar esta certeza, dicha etapa cuenta con «diez sesiones muy experienciales que partirían con una celebración litúrgica en la que se rememoran los sacramentos de iniciación cristiana». Servirá para que «se pregunten por su experiencia de fe, sus dificultades en la vida y qué deberán tener en cuenta para que ese don sea mucho más significativo en la misión».
Carvajal detalla asimismo que estas formaciones se imparten «en un clima dialógico», pues «no son clases magistrales»; en ellas «se promoverá el diálogo» y tienen como misión «crear interrogantes e iluminar la vida en el compromiso misionero». Al igual que con el catecumenado de adultos, adelanta que este proceso «se va a universalizar en el curso 2026-2027» y la archidiócesis quiere testarlos con pequeños grupos para que el próximo octubre «no venga de nuevas».

Trabajo con migrantes
Rufino García, el delegado de Migraciones de la archidiócesis, señala que otra de las prioridades de este año es seguir la exhortación pastoral Comunidades acogedoras y misioneras, que la Conferencia Episcopal Española publicó en 2024, que propone «hacer una pastoral no para los migrantes, sino con ellos», y que califica como «una hoja de ruta estupenda».
También se seguirá empujando la regulación de medio millón de migrantes que se solicitó en una ILP y «todos los pasos que se den en esa dirección». Sin embargo, diagnostica que «parece que el apoyo a las personas migrantes y refugiadas, trabajar por su inclusión y su participación activa en la sociedad no entra en las encuestas electorales», por lo que lamenta el abandono de los partidos mayoritarios en esta cuestión.

Y como capellán del CIE de Aluche, señala que, «según los informes que todos los años hace el Servicio Jesuita a Migrantes, no tienen ninguna razón de ser». Considera que, en vez de seguir lógicas carcelarias, «podrían ser espacios para otras alternativas más humanas». Y propone «frente a un sistema que prima la seguridad, crear espacios acogedores».
Coincide con él Pilar Algarate, secretaria general de Cáritas Madrid, quien considera que otra de las claves para este 2026 es «reforzar la acogida parroquial» para que los necesitados puedan encontrar quien los escuche «de lunes a domingo». «Queremos acompañar la vida donde más se esté rompiendo».
«Este año ampliamos una plaza más en Casa Santa Bárbara 2, en la calle de la Pasa», detalla Pilar Algarate, secretaria general de Cáritas Madrid, refiriéndose a la residencia en la que viven varias mujeres vulnerables con hijos recién nacidos pared con pared con la residencia del arzobispo. Inaugurada a finales de 2024, la decisión se ha tomado después de que «viéramos cómo reestructurar para que hubiera una mamá más». La misma residencia recibió esta Nochevieja una visita de jóvenes pertenecientes a Hakuna.
Otro proyecto gestionado por Cáritas Madrid que recibió visitas en Nochevieja —en este caso de la Delegación de Gobierno— fue el Centro de atención a la mujer Concepción Jerónima. Según Algarate, «es el tercer año que se acercan porque quieren terminar el año conociendo la realidad de la gente que está viviendo y pudieron compartir con las mujeres sus deseos para el 2026».
Su deseo, entre otros: «Que la sociedad conozca que la exclusión que viven muchas familias no es fruto de decisiones individuales; hay causas estructurales».